Dia 6: Civitaveccia, el relax
Mientras el barco se despertaba corriendo, desayunaba corriendo, acababa con las existencias del buffet a base de bocadillo corriendo y se colaba para salir, pese a que no habían anunciado su desembarco, corriendo.... Nosotros nos levantamos con tooooda la calma del mundo y fuimos a desayunar, Ya habíamos decidido que no íbamos a ir a Roma así que el único plan que teníamos era bajar a tierra con la única misión de tomar algo en una cafetería con wifi
Desayunamos en el buffet y allí descubrí los platos hindús del desayuno: patatas especiadas y semolina al curry... lástima que no lo pusieran para comer todos los días... ¡¡qué rico!!
Así que después del desayuno sólido fuimos a por el líquido (café de verdad), a la cabina a por el bolso y en cuanto oimos que anunciaban simulacro para la tripulación... corrimos a salir del barco.
Cogimos la lanzadera y en menos de 7 minutos (cronometrados) estábamos fuera del puerto y en la zona de parking. Es verdad que el Sovereing atracó en el primer muelle, así que en seguida se salía del puerto.
Yo quería buscar la famosa estatua del beso pero... no la encontramos por ningún lado... y después de ir andando por el puerto hasta mas allá de la estación de tren y volver y no verla ya me mosqueé un poco... resulta que se la han debido de llevar a algún lado (no recuerdo donde) pero ya no está allí...
Poco mas hicimos salvo lo que ya pensábamos: capuccino, wifi, compring un capricho
Y de vuelta al barco a comer. La tarde estaba muy nublada así que se estaba estupendamente tumbado en una de las hamacas
Creo que no llegábamos ni a 100 personas en el barco, jejeje, todo un lujo.
Por cierto que hubo un accidente bastante grave en la autopista y zarpamos 1 horas y 40 minutos tarde