Ahhh, toca meter fotos y relato más detallado. Comienzo de nuevo a la carga.
RECORDANDO AL QUEEN MARY2 y NUEVA INGLATERRA.
Si quieres hacer algo bien, hazlo con estilo. Si has conseguido llenar el cerdito, con las suficientes monedas para cumplir un sueño, que un presupuesto no te aparte del camino. Los sueños no tienen precio. Embarcar en el último trasatlántico de la historia, el Queen Mary2 no había sido barato y una vez de "perdidos al río", preparé todo con detalle. El otoño es normalmente un tiempo de cambios y decadencia, tristeza y tonos blancos y negros. Hay sin embargo un lugar en el mundo en donde la naturaleza baila una danza de color, presentando una paleta cromática tan intensa de ocres, rojos, amarillos, marrones que resulta una experiencia única. Es el famoso "folliage", que cada otoño atrae a miles de turistas y cruceristas a la Costa Estecanadiense y Nueva Inglaterra.
Y es que la Costa Este americana además de ser la mas prospera del país, es a donde llegan los primeros colonizadores, y crean asentamientos a imagen y semejanza dela metropolis. Una mezcla perfecta entre bucolismo natural, y raíces coloniales americanas. Algo inédito que no deja indiferente a nadie. Nada mejor que el Queen Mary 2 para recorrer desde Nueva York los puntos más destacados de la zona. Si haces algo, házlo con estilo, y por supuesto el aperitivo tenía que hacerse en la fantástica clase Business Plus de Iberia a Nueva York. Había mirado decenas de conexiones para ahorrar unos duros, pero una tentadora "oferta" (con muchas comillas) en la clase más noble de Iberia me hizo decir....¡¡¡¡que diablos¡¡¡
Volando como un señor
¿Misery class?. No está vez. Me habían dicho que una vez que te sientas delante, no querrás volver atrás. La verdad es que la vacía clase Business de Iberia entre Santiago y Madrid estaba ocupada por solo dos personas: "yo", y un político local. Acostumbrado a un aséptico vuelo de 45 minutos, con pasajeros haciendo cola en embarque, dándose codazos para entrar antes, y que tengas sitio para tu trolley, no me apuro. Embarco fresco cinco minutos antes, sin equipaje de mano. Comenzaba a sentir que volar puede ser también una deliciosa experiencia. El día estaba también luminoso, y perfecto para un vuelo de primera.
La "experiencia religiosa comienza en Madrid. ¿Dar vueltas y vueltas por la atestada T4, tomar un mal café en baso de plástico en cualquier catering de Barajas?. No, gracias. Había podido facturar casi 70 kilos, con lo cual no quería equipaje de mano de ningún tipo, salvo mi incansable cámara de fotos, y documentación, y huyendo del ruído, acudes a la espectacular sala VIP, dotada de todo lo necesario para relajarse antes de comenzar un vuelo de larga distancia; zonas de relax, duchas, prensa, Internet, comida, bebida es el aperitivo perfecto. La puerta de delante, abierta solo para los quince pasajeros de Business Pluss. Cielos.....espacio.
Una cabina civilizada y espacio y más espacio. ¿Por qué las auxiliares son más amables en Business Plus?. Y por supuesto, no pude dejar de curiosear como un niño con zapatos nuevos en el neceser que te entregan. Y luego tras el suave despegue, comencé a jugar también como un niño con todos los botones, y posiciones que puede adoptar la soberbia poltrona. Y tiene su gracia, poder estar acostado mirando al cielo, y sentir como las turbulencias te acunan. Estaba demasiado entretenido para sentir miedo.