Afirma Kitty que en mi último crucero con el NOTS he viajado por todo lo alto. Es una manera de ver las cosas, objetivamente cierta, dado que he recibido un servicio al que solo tienen acceso 35 de los camarotes del buque (más de 1.600 en total, aunque no sé cuantos) y que ni siquiera alcanza a todos los camarotes clasificados como suites (109, si no recuerdo mal).
Antes de comenzar quisiera aclarar que el único requisito que he exigido a un buque desde que comenzamos a utilizarlos como cruceros (2001) era que dispusieran de balcón, un privilegio para ricos apenas 20 años atrás pero al presente muy generalizado. El del NOTS ha sido nuestra 17ª embarcación (en mi caso la 19ª, contando con dos travesías atlánticas Le Havre-N.Kork, ida y vuelta, en 1963). Pues bien, sólo en tres ocasiones precedentes habíamos tenido acomodación suite (Maasdam, Lirica y Zenith), porque era la mínima imprescindible para disponer de balcón, aunque en otras dos hubimos de renunciar a él porque el buque no los tenía (Costa Romántica y Holiday Dream, ex Europa-III).
Cuando decidí que quería conocer la rada de Toulon, un viaje que renuncié hacer a bordo del MSC Melody porque sus grandes suites carecen de balcones, no tenía la menor intención de contratar una suite dado que el NOTS disponía de muchos. La cosa comenzó a ponerse bien cuando la agencia (VTG) me dijo que le quedaban unas suites (junior) al mismo precio que los balcones, y mejoró aun más cuando, haciendo el chek-in, advertí que la compañía (R.C.), me había mejorado cortésmente de acomodación (grand suite) por tercera vez en tres viajes con ellos. Fuera de R.C., solo en MSC y HAL he recibido otro tratamiento semejante, aunque limitado a una ocasión en ambas compañías. Viene toda la digresión a cuento para concluir que si he viajado por todo lo alto ha sido pagando más bien muy por debajo, no solo del precio objetivo del camarote, sino del que habrán pagado otros, sobre todo en España, por una acomodación notablemente inferior.
El propósito del tema es centrarme en los aspectos diferenciadores de la acomodación suite a bordo de la clase Voyager en la R.C. para que futuros usuarios posean elementos de juicio para planterse las opción como posibilidad. Si el buque va lleno a rebosar, como fue nuestro caso, los beneficios de una acomodación suite pueden compensar de largo su mayor coste, convirtiéndose en un bálsamo para salvar el buen recuerdo del crucero.
Los elementos diferenciadores básicos son: el camarote, las ventajas de la sea pass gold y los servicios exclusivos de la tarjeta concierge.