Dejamos el puerto para descubrir una de las numerosas atracciones de la isla de Corfú, a la que los griegos llaman Kerkyra. No nos sorprende que la princesa Isabel de Baviera la célebre Sissi emperatriz eligiera la isla como refugio, lejos de las obligaciones de la corte de los Habsburgo. Amante de la soledad, a la emperatriz le gustaba pasar largas temporadas en esta tranquila isla contemplando sus extraordinarios paisajes. Por eso se hizo construir un maravilloso palacio, el Achilleion, de estilo neoclásico, adquirido tras su muerte por el emperador Guillermo II, que también se dejó seducir por la belleza de Corfú. Acompañados de nuestro guía nos sumergimos en el pasado admirando las suntuosas salas adornadas y decoradas con motivos clásicos, las obras inspiradas en la mitología griega, los muebles y los trajes ligados a esta fascinante morada dedicada a Aquiles, el héroe preferido de la emperatriz.
Después nos deleitamos con los espléndidos jardines de estilo italiano que descienden hasta el mar. El encanto continúa durante la visita de uno de los lugares más bonitos de Corfú: Kanoni, un islote desde el que contemplamos el blanco monasterio de Vlacherna, unido a tierra firme por un pequeño puente. Se despliega ante nuestros ojos un espectáculo realmente evocador, así que aprovechamos la ocasión para inmortalizar esta maravilla con una foto de recuerdo.
La última etapa de nuestra excursión es la ciudad de Corfú (Patrimonio de la Humanidad). Nos espera un paseo por el laberinto de callejuelas que desembocan en pintorescas plazoletas, animadas por las tradicionales tiendas artesanas que nos hablan de la historia de la isla.