Después de la visita a la Mezquita Azul fuimos a una zona comercial, cercana al Gran Bazar. Por ser domingo este estaba cerrado.
Nuestro guía, el del discurso tedioso y uniforme, saludó de forma muy afectiva a un personaje que, impecablemente vestido, nos esperaba a las puertas de un lujoso comercio.
Allí vendían artesanía y artículos de decoración de todo tipo y manufactura.
Decía, cosa graciosa y poco creíble, que ellos no admitían regateo alguno.
Una vez en el interior, una legión de vendedores, que por su apariencia podrían suscitar la envidia del más pulcro vendedor del Corte Inglés, se abalanzó sobre el grupo.
Uno de ellos hizo presa en nosotros. Quería que subiéramos a la planta superior para mostrarnos alfombras.
Amablemente declinamos su ofrecimiento y nos pusimos a mirar los trabajos de cerámica que había en la planta baja.
Se empeñó en asegurarnos que unas piezas estaban realizadas a mano y eran de una calidad máxima.
Como no colaba, pues en trabajos de cerámica tanto Elo (mi compañera) como yo tenemos suficientes criterios, pasó a argumentar que eran trabajos realizados por estudiantes, en sus practicas de aprendizaje, aunque........”hechos a mano”.
Eran serigrafías, bonitas serigrafías; nada de pintado a mano como él insistía.
Cansados ya de mantener esta fútil conversación con el tenaz vendedor, decidimos dar una vuelta por los alrededores y aprovechar el tiempo de forma más amena.
La calle era bonita, peatonal, con bancos de madera en el centro de la misma. Tenía muchas y cuidadas plantas.
Desde ella se podía ver una de las cúpulas del Gran Bazar.
Un grupo de ancianos jugaba animadamente al backgammon, en una mesita, junto a la fachada del comercio.
Acompañé a mi nuevo amigo coruñés para sacar liras en un cajero automático, pudo elegir el castellano en el menú, para realizar la operación. Yo había traído algunas y no necesité hacerlo.
Dicen que en Estambul mucha gente habla nuestro idioma, pero, por mi experiencia, diría que no es cierto.
La mayoría solo conoce algunas palabras y no se puede mantener una conversación mínima. El inglés si lo manejan con algo de soltura.
Volvimos al Grand Voyager para descansar un rato, asearnos y coger fuerzas para nuestra anhelada y particular salida nocturna.
PD. Titina, tres horas antes de la salida del vuelo te recoge un autobús, en el mismo puerto. Ya contaré los detalles. Te pegas un buen rato en el aeropuerto antes de salir.