Día 7, lunes 30 de junio de 2008.
Savona la gran desconocida, pero que me sorprendió gratamente, puntual a las 8 de la mañana el Concordia amarraba en el Puerto de Savona, justo a la misma hora lo hacia el Costa Europa, hay que ver que diferencia entre las dos naves, en resumidas cuentas el Concordia pesa el doble que el Europa, lleva el doble de pasajeros, el doble de camarotes, hay que ver como a evolucionado la ingeniería náutica en los últimos años. Sobre todo en el tema camarotes con balcón, el pequeño Europa no dispone de camarotes con balcón (solo 6 gran suites) mientras que en el Concordia mas del 60% lo tienen, en fin la evolución no tiene limite.
Desayuno en el barco, esta vez por ser el ultimo día en el restaurante, nos sirvieron lo que quisimos y descubrimos que el café era mil veces superior al de la piscina. Que lastima no haberlo probado antes, pero bueno, lo importante era haberlo descubierto para el 2009…jejeje.
La visita de la ciudad seria por nuestra cuenta y riesgo, así que desembarcamos por la preciosa Terminal Palacrociere, un edificio precioso, sencillo pero practico, en frente mismo hay un edificio de cristal del arquitecto español Ricardo Bofill padre.
El centro de la ciudad esta a 300 mts del barco, así que por mucho calor que hacia, fue un paseo, entramos a la ciudad por debajo de una torre medieval y a 100 metros fuimos a visitar el Duomo y Capilla Sixtina, en la plaza del frente de la Iglesia fijaros en las paredes de las casas, las ventanas, las piedras, los balcones de las mismas, están pintadas a mano, una autentica obra de arte.
Callejando por aquellas estrechas calles, llegamos al centro de ciudad, el Costa Concordia asomaba desde el puerto por encima de las casas, una vista preciosa. Paseando llegamos a la Fortaleza del Priamar, un castillo que domina todo el puerto, desde donde sacareis preciosas fotos, la entrada era gratuita, aunque lo tienen un poco abandonado.
Nos fuimos a comer al barco, partíamos a las 16,30 y teníamos toda la tarde para disfrutar y acabar de visitar los rincones que aun quedaban pendientes de esta majestuosa nave. Los crios se lo pasan en grande en el tobogán de agua, una atracción de 3 pisos de altura donde se formaban colas para bajar en el.
Era el ultimo día y todos decíamos….que pena, con lo bien que lo estamos pasando, llegaba la melancolía y casi a punto de caer alguna lagrima y todo, a los mas sentimentales.
Cenamos, una sobremesa para comentar anécdotas del crucero, intercambio de direcciones, e-mails, números de teléfono, copas en el Bar Londres y a dormir.
Antes preparamos las maletas, ya que las teníamos que dejar en el pasillo antes de la 01,30 de la madrugada. Que penaaaaaaaaaaaaa.