Camon camon, un cuento del tio Fredy,…, érase una vez un tal Fredy, un mes antes del viaje, al cual se le ocurrió dar otra sorpresa (cómo tantas otras en nuestra vida juntos) a la tia Margytown en nuestro 4º aniversario. Compró cierta joya para tal evento y se lo guardó muy bien guardado en su kely, a la espera de que llegara el día de la sorpresa. Dicha joya no fue ubicada, esta vez, entre sus partes nobles cómo la de antaño en el 2º aniversario en Punta Cana, desde Madrid, …, no no no, damas y caballeros, esta vez se guardó en mochila camona y facturada. Al llegar al barco se dejó en su sitio, la joya, y se acorazó, la mochila, en un armario, con la previa vaciada de la susodicha. Llegó el día 29 de octubre, Alejandría, excursión programada por el barco. Los buenos días de rigor, los besazos y abrazos característicos de osazo del tio Fredy a la tia Margytown, y nos encaminamos a dicha excursión. Una vez llegados de la misma, al barco, propongo un spa (era gratis): ducha caliente normal, luego sauna camona, ónde casi se cuecen los huvánganos y el vapor abría y abría hasta las mismísimas entrañas,…, más tarde ducha de lluvia por arriba y por los lados, bbbrrr gggrrr, joder porlos lados jode un mazo,…, después baño turco seco, ónde tenías que llenar de agua una especie de lavabo lleno de piedras con olor a hierbas y empezaba a salir un vapor mu seco, pero que olía mu de abutem y era mu relajante,…, tenía una manguera de agua fría, que de arriba abajo y en las piernas, con los sudores ebrivares, te dejaba artamente relajado,…, luego otra vez ducha normal y entramos en la zona de relax, que consistía en una cabina para unas 8 o 10 personas, con asientos más calientes que la cola un preso de alcalá meco y que a los cinco minutos de estar allí sentados … las almorranas ya habían desaparecido al completo …… después y por último, una tumbada en unos asientos calentitos (esta vez no eran destrozalmorranas), pero muy cómodos, ónde te tirabas unos diez minutos así, con los ojos cerrados hasta casi dormirte, con una música tipo relajante y enfrente los ventanales del Gran Mistral, en popa, con vistas al puerto de Alejandría … joderrrrrr, más romántica no se iba a presentar la noche.
El día anterior me escaqueé de la tía Margytown, con el cuento de que iba a ver cómo iban los pasaportes para bajar a Alejandría al día siguiente, y pedí cita y audiencia con la relaciones públicas, Alexandra (que por cierto estaba más rica que un pan de molde bimbo sin miga, incluso, puedo asegurar que según te miraba y hablaba, parecía un quesito de el caserío, jejeje), era una pedazo de zaína colombiana, con ese deje al hablar embelasador, a la cual, aparte de decirle lo linda que era, le propuse …… le propuse que encargara algo para la noche siguiente, en la cena después de la excursión de Alejandría, después de la cena, en el postre.
Llegó la cena, aunque previamente nos tomamos unas birritas en el Café Gión (cómo de costumbre, al igual que el crucero del 2005) y después de éstas vimos el espectáculo, y al llegar a la mesa 70 (era la nuestra) había copas de cava para todos los comensales tanto de ésta mesa, como de las mesas 72 y 74 (comenté al “quesito del caserío colombiano” el día anterior que opusiera cava en estas tres mesas). Se cenó con normalidad, pero entre miradas y miradas entre los comensales de las tres mesas y yo, se percibía un ambiente de incertidubre, por lo que iba a acontecer unos momentos después. La tia Margytown o no se enteraba o no se quería enterar, pero ella, a lo suyo, su cena, su vinito … y a esperar su postre. Llegó la hora del postre y la mirada que yo eché a la peña era graciosa: veía por todas partes cámaras encendidas de fotos, esperando el acontecimiento que iba a ocurrir. Trajeron postres a casi todos y al final trajeron el postre de la tia Margytown. Jejejejajaja, su jeta era un poema, jajajajajaja, me parto, ella había pedido natillas con no sé qué …. y allí, enfrente suyo, había un plato con una servilleta, un tenedor y un cuchillo encima …… dijo mu enfadá (bueno casi enfadá, jejeje): “ pero Raúl (al camarero) si yo había pedido natillas” …… y Raúl le dijo: “señora Marga, debajo de la servilleta tiene usted sus natillas”. Quitó el chuchillo y el tenedor, abrió la servilleta y apareció una cajita más arrugá que la cola un anciano, jajajajaja, la abrió y se imaginó lo que era. Todo eran flases y fotos y fotos de tó cristo. Abrió, por fin la dichosa cajita (traída muy secretamente y, como siempre, muy románticamente desde Madrid) y apareció el susodicho anillo para dar una sorpresa a la tia Margytown, por el 4ºaniversario de boda. La joyita consistía en un anillo de oro (de infinitos quilates por lo que costó el muy mamón, jejeje) y unos 6 u 8 brillantes, de arriba abajo, incrustados en el mismo.
El cachondeo que os podéis imaginar no tuvo límites y duró la celebración hasta muy tarde, bebiendo cava y cava, hasta que se decidió ir parala disco a echar unas piezas. En el camino, Margytown comentó que quería ir al camarote a no sé qué, y yo le comenté que le esperaba en la disco con la peña. Pero percibí, de todo el grupo, que no era caballero para dejar a mi mujé sóla subir al camarote y que tenía que acompañarla, Joderrr, no se la iban a comer, ¿no?,pero insistieron tanto que me dispuse a acompañarla. Al abrir el camarote, pppuuufff, no habían acabado las sorpresas … todo él estaba lleno de globos por todas partes, de colores blancos, rojos, rosas, con formas de corazones y nenúfares, y cisnes, perritos, elefantitos y no sé cuantas cosas más, echos con toallas, asemás de cava para una boda, fruta, bombones, canapés y fresas con chocolate … después de admirar todo aquello, Margytown creía que lo había echo yo … hasta que se presentó toda la peña cantando y bailando y nos entregaron una carta firmada por todos ellos, la cual no nos olvidaremos ni de la misma, ni del detalle espectacular de todos y cada uno de ellos y, por supuesto que todos estarán, a partir de esa noche, en nuestro corazón de por vida. No quiero decir todos los nombres y miembros de tal evento porque si se me olvida alguno no me perdonaría, pero que no duden que nos hicieron pasar unos de los acontecimientos más emotivos y más cariñosos que hemos vividos en nuestras vidas. GRACIAS A TODOS ELLOS POR SER NUSTROS AMIGOS, OS QUEREMOS UN MAZO, MOLA TENER AMIGOS COMO VOSOTROS.
Jajajajajaja, después a la disco a liarrrrrrrrrrrrrrrlaaaaaaaaa, jajajajajajajja, hasta las tantassssssss, más cava, mas wanseimsssssss, más ….. AAAHHH, se me olvidaba, después de la disco nos fuimos al camarote a …… a comernos las fresas con chocolate y ...... y más cava …… y …… y ya no cuento el resto, lissssssstttttttooooooos, jajajajajajajajajjajajajajaja …… colorín colorado, este cuento …… nunca se habrá acabado.
Besazos para todos.