Hola a todos/as:
Éste ha sido el primer crucero de mi vida, así que mi opinión tiene el valor que tiene, un valor limitado, ya que no puedo compararlo con otros cruceros ni con otras navieras. Pero para mí la experiencia ha sido muy positiva, y no tendría ningún inconveniente en repetir con la misma compañía, sobre todo en el buque Mistral, del que he oído hablar tan bien. Aun así, trataré de ser lo más objetivo posible.
La llegada a Atenas no tuvo el glamur que esperaba (no hubo champán ni discursos de bienvenida ni nada de nada), seguramente porque llegamos un montón de gente con retraso en el segundo vuelo de Madrid.
El camarote me gustó mucho. Como únicos defectos destacaría que las puertas del armario chirriaban y que había polvo en los recovecos de la mesa del escritorio, pero nada más. Ah, y que no había TVE, sólo canales autonómicos que no cubrieron mis necesidades informativas. El resto del camarote, muy bien. Ruido escaso (sólo una noche me resultó algo incómodo) y el aire acondicionado, muy agradable.
¿La comida? A mí me gustó, de verdad. Seguramente porque era comida para un público mayoritariamente español. En los sietes días sólo hubo un par de platos que a mi juicio fallaron, el resto me los comí encantado. Además, la presentación fue buena y atractiva. Recuerdo a Rosa, de Valencia, una cocinera encantadora. Ah, y Marlon, el chef jefe que nos explicó el quehacer diario de la cocina. Los camareros que nos tocaron, muy bien también. El bufé para mi gusto estuvo aceptable. Mucha gente dice que era escaso. No lo discuto, es posible, pero a mí me resultó suficientemente variado, al igual que el desayuno, porque tampoco esperaba una apabullante variedad de productos, no lo necesito. Sobre todo valoré las salchichas de media tarde después de salir hambriento del jacuzzi de la cubierta Salinas.
¿Las excursiones? Sólo hice una, la de Meteora: 95 eurazos, pero valió la pena. Dos horas en autobús (más otras dos de vuelta) para ver las increíbles formaciones rocosas sobre las que se asientan los monasterios ortodoxos como el de san Esteban o el de la Santísima Trinidad, y las formidables vistas de Kalambaka y su llanura casi infinita. Espectacular. Tuvimos que esperar en dos ocasiones a la guía cultural (no la turística, ojo), lo que provocó más de un cabreo. En el bufé tomamos la típica comida griega: queso, musaka, yogur con miel, etc. Rico, rico. Del viaje de vuelta no puedo decir mucho, sé que eché una soberana siesta hasta llegar a Volos.
Juntar dos visitas en el mismo día (Santorini y Mikonos) resulta muy, muy justo, sobre todo por la coincidencia en la primera isla de 3 cruceros más (Zenith, MSC Musica y Louis Cristal). Para visitar Santorini con cierta garantía, hay que madrugar (7.30 a.m).
De las animaciones no participé mucho: sólo algo de baile, un curso de cocina (paella), increíbles florituras talladas en melones y sandías, y la representación del grupo Illana en el teatro principal. Así que poco puedo opinar. A la discoteca fui una vez; me lo pasé pipa, aunque el pinchadiscos alargaba en exceso las canciones. Los baños comunes siempre me los encontré limpios.
Lo que recuerdo con más agrado fue estar acostado en la tumbona varias tardes mientras el barco navegaba lentamente frente a las islas griegas. No he vivido en mi vida una experiencia más relajante.
También recuerdo la experiencia de atravesar el estrecho de los Dardanelos, de noche a la ida y de día a la vuelta, en la cubierta de proa, así como la llegada a Mikonos o la salida de Estambul.
En cuanto al personal, hubo de todo. En general, falta gente. Y el personal que está, por momentos, se ve superado. De todas formas, creo que, siendo un poco paciente, se puede aceptar la tardanza, aunque, en honor a la verdad, no fue así todos los días. La espera bien se puede perdonar si quien te sirve los platos lo hace con una franca y abierta sonrisa, os lo aseguro.
Pillé el Todo incluido. El primer día me cogí un cabreo de no te menees al ver que había muchas bebidas y cócteles que estaban fuera del T.I., aunque, al día siguiente, con más calma, comprobé que podía pedir, por ejemplo, 3 o 4 ginebras de marca, Beefeater entre ellas, lo que, sin duda, me alivió el enfado, jeje. Por cierto, recomiendo la BBC, perdón, el BBC, el más famoso cóctel del barco. A mí, sin duda, el T.I. (112 €) me cundió.
Otro aspecto que hay a mejorar: en ciertos espacios conviven fumadores y no fumadores. Por mucho que se quiera evitar, el humo y el olor del tabaco llegan a molestar a los que no fuman, como por ejemplo en el Disco-bar Alameda.
Otra cosa que hay que eliminar: que en el catálogo quiten "la noche de Estambul" porque induce a error. El barco zarpa de allí a las 2 de la madrugada. Yo me di cuenta al consultar el itinerario, pero hubo mucha gente a la que la "noche en Estambul" le confundió.
Bueno, ya no quiero extenderme más.
Como conclusión, he de decir que me lo pasé dabuten y que doy por bueno el precio que pagué. Aunque es sólo mi apreciación personal, no quiero rebatir a nadie ni que nadie me rebata, porque es mi experiencia personal. Como se suele decir, cada uno habla de la feria según le va en ella.
Saludos cordiales.
Estribor.