
¡Vaya, Trini! ¡Qué susto! Solo de imaginar lo que te ha pasado...

. Si es que tenemos que alegrarnos de poder pasar las páginas cada día... Cuídate mucho, guapa.
Bueno, como ya sabéis acabo de volver de mi primer crucero
Pullmantur. He vuelto muy contenta por muchos motivos: la compañía (si viajas con amigos y con tu querida hermana, nada puede fallar), el trato del personal de a bordo, la comida, los espectáculos, las escalas, las risas...
El barco es correcto. Los camarotes...

... Vamos, los cuádruples, de risa, algo así como los camarotes de los hermanos Marx... Las zonas comunes, bien. El casino, en medio del barco, y lleno de niños

. Las tumbonas de la piscina, reservadísimas, pero sin gente

. El todo incluido, bien. He probado todos los "cócteles", pero reconozco que me gustan más los de
Costa, aunque tenga que pagarlos.
Lo que no me ha gustado nada, nada (y así lo he escrito en el formulario de satisfacción) es que NO HAYA NADIE DE PULLMANTUR

cuando bajas por libre del barco. Si quieres saber dónde tienes que ir solo tienes que seguir al de delante porque allí no hay nadie para guiarte ni asesorarte. Vamos, ni el fotógrafo para hacerte las típicas fotos.
Además, el sistema de desembarque por libre es de pena. Cada día se baja por turnos. En tu tarjeta magnética tienes un número que indica cuál es tu turno. Cada día cambian el número para que rote el turno. Lo cierto es que no miran qué número llevas y (como me recomendaron) yo me bajaba cuando llamaban a los primeros. Pero aun así las colas son eternas. Si contratas excursión externa (como nosotros hicimos en Túnez) nadie te quita media hora como mínimo de espera en el bus, porque este se llena con los pasajeros de todos los turnos. O sea, que aunque te llamen la primera para bajar tendrás que esperar a que llegue el último. Vamos, un rollo

. En eso
Costa es de 10. Recuerdo que en Tallin nos bajamos los primeros, sin turnos, sin esperas, ni nada de nada.
En cuanto a las escalas:
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TÚNEZ: sucia, sucia, sucia... No me pareció nada, nada peligrosa. No entiendo tanto alarmismo en los foros. Los comerciantes no son tan agobiantes como los de Egipto (que eran pesados a rabiar). Muchísima calor. Nuestro guía, Omar, un encanto.
Cartago, cuatro piedras. Prescindible.
Sidi Bou Said, precioso, encantador. El té con piñones, delicioso. Escala de "shopping" y regateo.
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NÁPOLES: Visitamos las
Catacumbas de San Genaro (a las de
San Gaudioso no llegamos, y mira que corrimos) y nos encantó. Gracias, Montxo, por la información que me diste. Pero las catacumbas están en el peor barrio de Nápoles:
La Sanità. Yo llevaba la cámara colgada y salió una señora mayor de un estanco toda apurada con una bolsa de plástico que me entregó para que guardara la cámara. En seguida me la guardé (pero no en la de plástico, claro). Sin embargo, no vimos
nada raro ni percibí
nada de peligro. Visitamos el centro histórico, muy bonito, muy cutre y decadente, pero que a mí me encanta. La calle de los famosos belenes navideños (los
presepi), preciosa. Comimos auténtica pizza napolitana (superbarata) y, cómo no, nos reservamos tomar el helado en el
Café Gambrinus (aquí sí que nos atracaron

).
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ROMA: ¡Mamma mia! Qué calor. Qué maravilla. Qué de gente por todas partes. Nos fuimos por libre con el tren.
Y no lo recomiendo a nadie. La ida, bien. Pero a la vuelta tardamos dos horas y cuarto en llegar a Civitavecchia

. El tren llevaba 45 minutos de retraso e iba lleno a reventar. Cuando llegó a
Sant Pietro paró pero no recogió a más pasajeros que se pusieron a golpear y zarandear el tren. Habría en la estación 800 personas (entre ellas mi hermana y mis amigos, que se quedaron en tierra. Suerte que improvisaron otro tren, si no...

). Lo mejor es coger el traslado con la naviera. Ya lo sé para otra vez. Lo peor fueron los carteristas. Mientras esperábamos el metro para volver del Coliseo a
Termini vimos cómo un grupo de rumanas (de entre 8 y 13 años) se "repartían" a los posibles clientes para abordarlos mientras subían al tren. Cuando nos dimos cuenta, tomamos precauciones y aunque yo, como siempre, llevo la cámara colgada, no parecieron fijarse en nosotros. Supongo que si se dieron cuenta de que las vigilábamos no intentaron nada...

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FLORENCIA: Después de la experiencia del día anterior en Roma (y con un niño de 4 años), no quise arriesgarme ni sufrir más y cogimos los traslados con Pullmantur. ¡Qué acierto! Ellos te llevan, ellos te traen y no te preocupas de más. La visitas por libre, a tu aire y ¡au...! La vi como la recordaba: tan maravillosa y elegante. Y con todavía el sabor en la boca de sus deliciosos helados.
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VILLEFRANCHE: Después de tanto tute, decidimos quedarnos en Villefranche en plan tranqui. Pero el "Sovereign" fondea y no atraca, y como ese día estaba previsto que las olas alcanzaran los dos metros, se anuló la escala y seguimos rumbo a Barcelona. Estupendo día de relax y diversión en el barco. Mira, ya tengo una razón para repetir

.
En conclusión, repetiré con
Pullmantur porque me gusta mucho la duración de las escalas. Y tiene itinerarios que me gustan más que los de
Costa o
MSC. Pero NO volveré a hacer el Mediterráneo en verano... DIOS MÍO, QUÉ CALOR... Prefiero volver a los fiordos o las Bálticas... Por cierto, navegamos junto al "Liberty" de Royal y el "Epic" de NCL (este último es IMPRESIONANTE).
Bueno, ahora empezaré a poner la hucha para el "Mar Rojo", que le tengo unas ganas

. Y ese volverá, por supuesto, a ser con Costa

.
Ya he subido fotos en el facebook por si queréis verlas (por lo menos las que nos hicieron en el barco). Las mías tardarán un poco más.