Hola a todos. El Mandarín es un hotel, supuetamente de cinco estrellas pero que nosotros no se las hemos visto por ningún lado. Hemos llegado hoy mismo de nuestra luna de miel, holiday dream + extensión en el Mandarín. El crucero una maravilla, venimos encantados de todo, pero el hotel sinceramente nos ha amargado las vacaciones, es un cúmulo de despropósitos, la mayoría de nuestro grupo tanto matrimonios mayores con hijos de 16 y 17 años, como varias parejas en luna de miel, hemos salido sumamente decepcionados de este hotel en cuanto al personal, el servicio y la comida. Las habitaciones están bien, si quitas el inconveniente de que las TV son de hace mil años y los mandos no suelen funcionar casi ningún día, pero la comida es pésima, no hay aire acondicionado en el buffet y tiene un aspecto lamentable, y si a eso le añades que las sobras de la comida las volvían a sacar en el buffet de por la noche...De verdad, si estáis a tiempo cambiar de hotel!!! no os vais a arrepentir!!! Este hotel es una auténtica basura. Te dicen que es todo incluído y es mentira, si quieres comer carne en condiciones o un buen pescado lo tienes que pagar, venimos hasta el moño de comer pollo y hamburguesas. Las copas también las tienes que pagar, no puedes tomarte un J&B ni un Havana, te llenas a cocteles que al tercero seguido te pasas en el baño tres días, y el minibar, ja,ja,ja...una nevera vacía que sólo rellenan con dos botellitas de agua diarias, el resto si lo quieres, también a pagar. La piscina es bastante antigua y pequeña para tanta gente. El teatro es de chiste y la discoteca vacía siempre, de animación cero patatero, un aburrimiento.
Otros amigos que vienen del Kantenah vienen encantados, podían comer solomillos, doradas...la bebida totalmente incluída y en la discoteca muchísima diversión y mucha gente.
Bueno amigos, ojalá alguien me hubiera avisado a mí antes de esto, pero ya que nosotros lo hemos sufrido, queremos con este mensaje al menos advertiros de lo que nosotros hemos vivido, aunque podríamos estar horas y horas contado la cantidad de movidas que hemos padecido.
Soni y Wen