Cuando llegas al hotel te llevas una buena impresión porque el Hotel está en un manglar y las instalaciones han sido fabulosas (puedes creerme), pero cuando "escarbas un poco"...
Las habitaciones no son todas iguales. Nosotros tuvimos suerte con la nuestra porque al ir con los 2 niños nos dieron una junior suite muy confortable y grande. Pero nuestro baño se caía a pedazos. Si abrías el grifo de la ducha el agua salía por la bañera. Las cortinas de la ducha: infames. El aire aondicionado funcionaba de maravilla, pero con un ruido tal, que por las noches siempre tenía que levantarme a apagarlo para descansar un rato.Tardé 2 días en que me hiciesen caso y me dejasen 4 toallas de baño (en lugar de las 2 que se empeñaban en ponerme cada día) La habitación de nuestras amigas era más pequeña, pero suficiente. Les habían cambiado la grifería del baño, pero los parches de silicona se veían por todas partes. El día que llegamos, el aire acondicionado de su habitación comenzó a perder agua y a caer al suelo. Tuvieron que llamar a mantenimiento para que lo viniesen a arreglar. El personal del hotel: hay de todo como en botica. Claro que algunos son superamables, pero los maleducados hacen que te olvides de los buenos. Con la comida no tuvimos problemas. Nosotros no fuimos nunca al Restaurante Quetzal (vestimenta más formal) por no esperar cola (al ir con niños, ya se sabe, cuando les entra el hambre hay que ir a comer ya!), usamos el bufete al lado del loby y el de la playa.
El espectáculo nocturno es penoso, tan malo que tuvimos que salir a mitad del primero porque ni siquiera los niños se entretenían. Mientras dura el espectáculo (dentro del teatro), se paran todas las demás cosas, con lo que no hay música en directo para pasar un rato mientras te tomas una copa antes de acostarte, ni tampoco disco. La minidisco es de 20.30 a 21.00, no pudimos ir ningún día porque a esa hora estábamos cenando.
El equipo de animación es muy malo (ya lo hemos comentado en algún otro tema), son chiquillos demasiado jóvenes, más preocupados por ir de güais con las chicas, que de conseguir hacer animaciones que enganchen a la gente.
Finalmente: el resto de los clientes del hotel deja mucho que desear.
A pesar de todo esto, nosotros lo pasamos muy bien. Pero éramos ya un grupo de 6, acostumbrados a viajar y a ver de todo, repetíamos Méjico porque nos gusta, y estos inconvenientes no nos amargan las vacaiones.
Espero ser esclarecedora, si podéis pedir cambio de hotel aquí, antes de marchar.