Después del reparador descanso nocturno,salimos del hotel,con la intención de seguir explorando esta sorprendente ciudad.Comenzamos con un desayuno en los múltiples sitios donde lo puedes tomar,mucho más económico que el típico bufet del hotel.Esta vez tocaba lo primero visitar la Abadía de Westminster,para después contemplar con detalle una de los edificios que más expectación nos creaban,El Parlamento Británico,de estilo neogótico.Evidéntemente no lo visitamos por dentro,por la dificultad de adquirir el permiso a través de la embajada británica.Desde este punto,y bajo la atenta y puntual mirada del Big Ben,contemplamos las hermosas vistas del río Thamesis desde el puente de Westminster y con el London´s Eye de fondo,que se ha convertido en un particular emblema de Londrés.No nos planteamos subir a bordo de esta gran noria primero por las enormes colas que había que soportar y segundo por el elevado precio que tiene.En el mismo embarcadero del London´s eye y la primera vez que nos encontrábamos en la orilla sur del río,tomamos uno de los barcos turísticos,que hacen las funciones de barcobús,para descender por el Thamesis hasta el barrio de Greenwich a unos doce kilómetros al este del centro de Londres, y después de un paseo de algo menos de una hora,visitar allí el antiguo observatorio y el famosísimo meridiano cero.
También,a parte de comer,visitamos el museo Nacional Marítimo(entrada libre) y nos quedamos con las ganas de poder ver el Cutty Sark,que se encuentra en proceso de restauración.
Más adelante,tomamos de nuevo el barco,y volvimos a disfrutar de los numerosos edificios de apartamentos,modernos y de diseño(e imagino que carísimos),que le dan toque distinto a la fachada del río, para esta vez apearnos en la Torre de Londrés.Uno de los monumentos más visitado de la ciudad que ha tenido toda clase de funciones(fortaleza,palacio,prisión...),hasta hoy en día que guarda las Joyas de la Corona.Más espectácular,al menos para nosotros por su emplazamiento y diseño,es sin duda el Puente de la Torre.
Atravesándolo hasta llegar a la otra orilla y sentándonos para poder contemplarlo en una visión conjunta con La Torre de Londrés,el tráfico fluvial y el devenir de los londinenses y turistas.
Nuestro recorrido por londrés continuaba por la orilla sur en un agradable paseo,y con un día excepcional,hasta llegar al crucero H.M.S. Belfast.Buque de guerra,hoy convertido en una especie de museo y con posibilidad de visitarlo previo pago.
Todo este paseo hasta llegar a la Tate Modern,el Bankside,está repleto de bares,pubs y restaurantes,y también se encuentra el Globe Teatre Shakespeare.
Después de una buena caña,perdón pinta,cruzamos el puente peatonal del Milenio,donde se puede sacar unas buenas fotografías de la Catedral de San Pablo y de la Tate Modern,para visitar dicha catedral,tan popular,por lo menos para mí,por los créditos de series como benny hill o los Ropper.Cenamos en los alrededores,y tomamos un típico autobús de dos pisos que nos dejaría,o lo que quedaba de nosotros,en el hotel.
Ya los otros dos días los dedicamos a visitar,en primer lugar el British Museum,al cual dedicamos la mañana y una parte de la tarde,contemplando parte de las joyas que posee y que no pudimos ver en su emplazamiento original en nuestros viajes a Egipto o Grecia(imprescindible una larga parada en los relieves asirios y escenas de cacerías de leones).También dedicamos una pequeña atención a los mercados londinenses,visitando el pequeñito de la calle Picadilly y el del Covent Garden,aunque esto ultimo no era lo prioritario para nosotros.Lo que si que nos gustó es el ambientazo que se vive en el Covent Garden y sus alrededores.Sitio ideal para refrescarse con una cerveza o cenar el los muchos locales existentes en la zona.
Este es un resumen de nuestras andanzas por esta sorprendente ciudad,a la que seguro volveremos en un futuro,como a casi todas que hemos visitado anteriormente.
Fotos de Greenwich,Puente de la Torre y del H.M.S. Belfast