Y llegado este momento, aparece el verdadero sabor del riesgo y la aventura... Resulta que por un momento me desoriento y en vez de tirar a mi derecha para llegar al Cuerno de Oro y volver por donde venimos, sigo un poco recto y atravesamos un barrio llamado Kücükpazar...
Famoso por sus fabricas textiles y por sus ¿casas abandonadas?
Total, que atravesamos unas manzanas de casas con esta pinta y en eso que cunde un poco el pánico entre nuestras tiernas mujeres, que hay que ver donde nos has metido, que estamos perdidos, que nos van a secuestrar...
NO LES DEJÉIS VER PELICULAS VIOLENTAS, que se ponen de los nervios por nada.
Total, que desembocamos en la avenida en la que en lo alto de la misma se divisa el acueducto romano y hacia abajo esta el Cuerno de Oro. Bajamos por la misma y todo recto llegamos al Bazar de las Especies.
Pero antes os diré que en este puesto callejero me comí el mejor kebab de pollo que he probado nunca (¡por 75 céntimos de euro!). Probad, probad... Además, incluido te daban un vaso de una especie de cuajo de queso líquido según los compas del grupo imbebible. Yo me bebí el mío y el de mi mujer.

Estaba riquísimo...
Y ahora nos ponemos serios de nuevo y recomendación al parche, el Bazar de las Especies es infinitamente más pequeño que el Gran Bazar, pero me encantó. Y compré. Pistachos y delicias turcas.... BUENÍSIMOS. Te daban a probar...
Es un bazar tirando a mercado popular y no de baratijas e imitaciones. Encuentras especies, carne, pescado, dulces, frutos secos... una delicia para los sentidos.
Id a este puesto, preguntad por Jose (en verdad es turco pero le conocen por Jose), es un crack, os atenderá en castellano y es un cachondo mental... os venderá de todo pero con mucha gracia... verdad J.J.?