Junio 24, 2026
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MSC FANTASÍA 15 de mayo de 2015 // El final de la historia

05 May 2015 13:11 - 07 May 2015 09:10 #1860340 por JOTAEME
Hay varias formas de contar como se ha desarrollado un crucero. Unos lo cuentan de forma sucinta y otros detallada. A mi me gusta más la forma novelada en la que conviven realidad y ficción. Hago esto porque disfruto haciéndolo, sí además consigo que alguien pase un rato entretenido, el tiempo dedicado tanto a escribirlo como a leerlo no habrá sido malgastado.

Para entender de qué va esto hay dos opciones:

La primera leer “Asesinato en el Antillas y Granadinas”:
www.infocruceros.com/foro-de-cruceros/pu...nadinas?limitstart=0
y “MSC Splendida 11/10/2010. La historia continúa.”:
www.infocruceros.com/foro-de-cruceros/ms...ontinua?limitstart=0

La segunda leer el breve resumen que sigue.

Si eliges la primera opción, no sigas leyendo hasta que termines con ambos relatos.
Si eliges la segunda, continua leyendo, no dispondrás de todos los detalles y te perderás algunas cosas pero acabarás antes.

En anteriores episodios...

JOTAEME un antiguo investigador privado que junto con su mujer resolvía, sobre todo, casos de divorcio y de espionaje industrial y que ahora trabaja en una correduría de seguros, recibe un insólito encargo.
Alguien, que ignora que hace años que no se dedica a la investigación, le pide, de forma anónima, que trate de evitar su propio asesinato durante un viaje. En un sobre, junto a una nota manuscrita, recibe un par de pasajes para un crucero en el Caribe Sur con una semana de estancia en Isla Margarita y una cantidad de dinero para sufragar sus gastos así como la promesa de recibir una sustanciosa compensación si el asesinato es evitado.
No consigue de ninguna manera averiguar quién ha realizado el encargo y a punto está de olvidar el asunto, pero a última hora se embarca en el Holiday Dream para iniciar el crucero. Durante el crucero y posterior estancia va descartando posibles víctimas, suponiendo que se trata de una mujer de mediana edad. Finalmente consigue evitar, en la isla de Coche, que Amadeo, un empresario adinerado, despeñe a su mujer, Susana, por un acantilado. En el forcejeo resulta ser Amadeo el que cae y muere.
Ya de regreso, al no recibir la recompensa anunciada, se decide a realizar una visita a la mujer. Le sorprende que Susana alegue que no sabe de qué le está hablando. Investiga las vidas de Amadeo y Susana. Algo le ronda en la cabeza y se decide a desempolvar los expedientes de sus antiguos casos. Finalmente descubre que la letra de la nota manuscrita pertenece a Amadeo, que es quien en realidad se sentía amenazado y que finalmente cayó despeñado. Tras una lucha con su conciencia, decide aprovechar la situación y chantajear a la viuda. Pero las cosas no salen como había previsto y ahora tiene que velar por su vida y la de su familia.

El reto es macabro: debe embarcarse en un nuevo crucero. Si sobrevive recibirá a cambio una parte de la empresa de Susana si no... en ese caso ya nada importará.
A bordo del MSC SPLENDIDA inicia un crucero por el Mediterráneo, sorprendentemente acompañado por amigos y familiares. Su vida parece amenazada en varias ocasiones, pero finalmente regresan todos a Barcelona sanos y salvos.
Los hermanos de Susana le informan que todo ha sido una broma. La empresa va mal, les asombra su audacia y le ofrecen una parte si la reflota.
Una nueva gestión y nuevas ideas devuelven la rentabilidad a la empresa y todo parece ir viento en popa hasta la recepción de la carta.

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05 May 2015 13:11 - 07 May 2015 09:16 #1860341 por JOTAEME
Martes, 24 de marzo de 2015

Cuando hube empaquetado las pocas cosas que quería guardar me dispuse a separar la correspondencia: la publicidad fue directamente a la papelera, las facturas fueron revisadas y guardadas en una de las cajas que me iba a llevar. Finalmente le di la vuelta a un sobre sin remite.
Estaba sentado en mi viejo sofá y por eso no me caí al suelo. Observé el matasellos: Nassau, The Bahamas, 7 de marzo de 2015. Repasé bien la fecha. No cabía duda, la carta había sido echada al correo un par de semanas antes. No hacía falta ningún tipo de comprobación para saber que la letra con la que se había escrito mi nombre y mi dirección correspondía a Amadeo Rius Ciurana.
Rasgué el sobre y extraje dos hojas manuscritas con una preciosa caligrafía. Me dispuse a iniciar su lectura.

“Nassau, 4 de marzo de 2015

Distinguido Sr.,

Supongo que le causará una extraordinaria sorpresa la recepción de esta carta.
Hasta hace pocos días no he decidido ponerme en contacto con usted para aclararle algunos aspectos de nuestra relación. Estoy seguro que comprenderá lo difícil que resulta para mí mandar un escrito a la persona que facilitó mi muerte.
Durante mucho tiempo sentí un inmenso odio hacía usted. Odio unido a rencor, desprecio, sentimiento de venganza…
Estaba seguro de que Susana había descubierto mi solicitud de ayuda y, de alguna manera, había conseguido que usted se pasara a su bando y fuera su cómplice en mi desafortunado “accidente”. Pero hace poco fue ganando peso en mi mente la posibilidad de que hubiera actuado de buena fe. De que su presencia en el acantilado respondiera al intento de impedir el asesinato de la persona que había requerido sus servicios… Lamentablemente estaba protegiendo a la persona equivocada.
Por eso, porque he llegado al convencimiento de que trataba, honestamente, de cumplir con la parte del extraño trato que le habían propuesto, considero una obligación por mi parte ponerle al corriente de lo sucedido y, sobre todo, ponerle sobre aviso de lo que le espera.
Desde que me casé con Susana y, sobre todo, desde el fallecimiento de mi padre, sufrí un continuo acoso para que el control de la fábrica pasara a la familia de mi mujer. Al principio de forma sibilina, pero con una intensidad que iba aumentando con el paso del tiempo, hasta que llegué al convencimiento de que querían acabar con mi vida.
Acudí a una empresa de seguridad que se limitó a elaborar una serie de informes que dejaban claro que mi vida no corría ningún peligro y que mis sospechas eran totalmente infundadas. Durante un tiempo estuve dudando de mi lucidez mental, suponía que sufría de una especie de paranoia infundada. Pero un día encontré por casualidad en un cajón de la mesilla de noche de Susana una carta de la empresa de seguridad en la que aceptaban la finalización de sus tareas de investigación así como el envío de sus conclusiones en los términos acordados.
El miedo me atenazó. No sabía qué hacer ni a quién acudir. En un periódico encontré el anuncio de una agencia de detectives y contacté con la esperanza de que pudieran ayudarme sin que Susana les pagara para que hicieran lo contrario. La persona que me atendió resultó ser un tipo desastrado, que olía a alcohol y que parecía dormirse mientras le contaba mis inquietudes. Me pidió una elevada cantidad de dinero y me prometió que se ocuparía de mi caso.
Los días fueron pasando sin tener noticias del detective. Cuando Susana me dijo que había comprado los pasajes para la realización de un crucero por el Caribe supe que había llegado el momento temido.
Pasaba la mayor parte del tiempo como ausente. De vez en cuando unos momentos de lucidez me hacían comprender que estaba siendo drogado. Descubrí que no tenía acceso a las cuentas de la fábrica ni a las mías propias, además me sentía constantemente vigilado y no conseguía salir solo a la calle. No sabía a quién recurrir. Recordé el contacto que había tenido hacía años con otra agencia de detectives que me había parecido seria y con ayuda de mi madre reunimos la mayor cantidad de dinero posible y con los datos de que disponía de los detectives de esa agencia adquirimos los pasajes a su nombre para nuestro mismo crucero. Mi madre insistió en la discreción para evitar que Susana desbaratara de nuevo mis planes. Finalmente se dirigió a la oficina de la agencia para entregar los pasajes y el dinero. No llegó a hablar con nadie porque temía haber sido seguida por uno de los hermanos de Susana y un ruido la asustó cuando se encontraba frente a la puerta. No tuvimos posibilidad de contactar con usted, tampoco disponíamos de su número de teléfono.
Desde esa fecha hasta un par de meses después del “accidente” mis recuerdos son nebulosos. Resumiendo le diré que en mis escasos periodos de lucidez, le localicé e hice todo lo posible para aclararle el motivo de su presencia en el crucero, pero nunca dispuse de tiempo suficiente para que eso sucediera, solo conseguí deslizarle un par de notas y concertarle una entrevista con el capitán. Sin embargo el detective alcohólico no se había olvidado de mí, también se encontraba a bordo del Holiday Dream y el día de mi “muerte” estaba en la isla de Coche.
Al caer me rompí bastantes huesos quedando prácticamente muerto. Me trasladaron al hospital de Isla Margarita y consiguieron reanimarme. Entonces Roberto, que así se llama el detective, entró en acción. Cambió mi identidad por la de un cadáver indocumentado que habían encontrado en la Restinga y cuidó de mí hasta que pude ser trasladado, con falsa identidad, a Miami. Allí se produjo mi completa recuperación y rehabilitación. Me costó bastantes meses volver a andar y han quedado varias secuelas pero sigo vivo.
A Roberto le salió bien la jugada porque el previsor de mi padre había depositado a mi nombre en Grand Cayman una bonita suma de dinero. Roberto estuvo conmigo hasta que fui autosuficiente. Entonces, debidamente recompensado, regresó a España y yo me decidí a vivir plácidamente en las Bahamas, mientras un consorcio financiero hacía crecer mi dinero.
A través de un abogado de mi padre, con el que desgraciadamente no acerté a contactar cuando me sentí amenazado he sido informado de la muerte de mi madre y de su nueva etapa como gerente de la nueva empresa. Ese ha sido el factor clave que me ha decidido a escribirle.
Los hermanos de mi mujer han conseguido silenciar a la persona que sabe que lo que sucedió en la isla de Coche fue un intento de homicidio y lo han hecho ofreciéndole la gerencia de la empresa. En realidad se trata de una trampa. Ignoro de qué manera procederán pero algo harán que provocará su ruina. Y tenga por seguro que en el momento en el que ya no les sea útil, su vida dejará de tener valor para ellos; además ellos suponen que Ud. es la única persona que puede perjudicarles. A mí me tienen por muerto y me conviene que sea así para siempre.
Confió en su discreción en cuanto a la difusión de todo lo que le he contado. De todas formas no conoce mi identidad actual y en breve voy a cambiar de residencia, Nassau ya empieza a aburrirme. Pero, sobre todo, tenga mucho cuidado con los siguientes pasos de los hermanos Bellpuig y desvincúlese de ellos lo antes posible. Se trata de un consejo que le debo si, como estoy casi seguro, ese día al borde del acantilado, trataba de proteger a la persona que creía que había solicitado su ayuda.

Su seguro servidor,

Amadeo Rius Ciurana”

Sí cuando descubrí que había ayudado a la persona equivocada sufrí un shock, ahora estaba al borde del infarto. El muerto no estaba muerto, los nuevos amigos se convertirían en mis peores enemigos… ¿Por qué me encontraba inmerso en una demencial espiral de despropósitos?, ¿por qué había aceptado la primera propuesta?, ¿por qué no me había quedado quieto al volver de Venezuela?, ¿por qué se había cruzado conmigo esa maldita familia?, ...
Entonces reparé en que el sobre no estaba vacío, un pequeño papel había quedado pegado en su interior. Con cuidado lo extraje para descubrir sin demasiada sorpresa que se trataba de una reserva para un crucero. Esta vez a bordo del MSC FANTASIA que partía de Barcelona el 15 de mayo.

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06 May 2015 15:39 - 07 May 2015 09:16 #1860535 por JOTAEME
Martes, 31 de marzo

- ¿Para qué mierda son los pasajes?- Preguntó Marga después de leer la carta. Una semana tardé en decidirme a compartir con ella el contenido del sobre.- Solo hay una cosa positiva: al final resulta que no has matado a nadie.
- Nunca maté a nadie. Fue un accidente. Intentaba evitar que cayera Susana y el que cayó fue Amadeo, pero yo no lo maté... bueno quiero decir que no pensaba que lo hubiera matado.
- Todo lo que tú quieras, pero solo ahora es evidente que no lo mataste. Y además te perdona, te pone sobre aviso de una amenaza y nos manda a un crucero sin saber por qué ni para que.- Echó un vistazo a la reserva y exclamó:- ¡Y otra vez en camarote interior!... Ya no te digo una suite pero si por lo menos fuera exterior. Eso de levantarme y no saber qué tiempo hace empieza a molestarme. ¿No podríamos cambiarlo por uno de categoría superior?
- ¡Vaya! Ya has decidido que vamos ¿no?
- Claro. Si ha enviado la reserva será por algún motivo, si no vamos no sabremos porque.
- Pero, ¿tú has leído el final de la carta?
- Si, es algo cursi: `Su seguro servidor`...
- Ja, ja y ja. Dice que acabaremos arruinados o muertos.
- ¡Eh, eh, no me incluyas! Amadeo solo habla de ti.
- Muy graciosa.
- Bueno, vale, pongámonos serios. Lo primero cambiar el camarote por uno exterior... o mejor, uno con terraza...
- No vamos a cambiar nada.
- ¿Por qué?
- Porque si nos manda de crucero será porque quiere que alguien contacte con nosotros y ese alguien probablemente nos buscará en el camarote de la reserva y no en cualquier otro.
- ¿Ya estas pensando en notitas misteriosas?
- ¡Que quieres! Es todo tan raro.
- Y ese Amadeo ¿no sabe que existe el correo electrónico o el teléfono?
- Si supiera la dirección de mi e-mail o mi teléfono actual puede, pero no creo que los sepa.
- Vale, pero el abogado que le informó de la muerte de su madre podía haberle facilitado otra forma de contactar contigo.
- Puede que Amadeo no atinara a pedírselo o ¡yo que sé…!
- ¿Se te ocurre algún otro motivo por el que quiera que embarquemos en el Fantasía?
- No.
- ¿Cuál es su recorrido?
- Casi el mismo que el Splendida, pero al revés: Marsella, Génova, Nápoles, Messina, Malta y Palma de Mallorca. Cambia Civitavechia por Nápoles. Por cierto en principio después de Malta hacía escala en Túnez, pero después de la masacre del otro día, las navieras han decidido no atracar en La Goullette.
- Pues vaya rollo. Nos podría haber mandado a las islas Griegas o a los Fiordos… ¡Por lo menos cambiamos de barco!
- No creas, el Fantasía es gemelo del Splendida.
- ¿Gemelo?
- Idéntico. Solo cambia el nombre.
- ¡Pues qué bien! Por cierto ¿has hablado con Manolo?
- Sí, hemos quedado para cenar el sábado.
- Y ¿qué dice?
- Pues eso, qué el sábado cenamos juntos.
- No, que qué dice del crucero, ¿quién ha hecho la reserva?
- Esta vez no tiene nada que ver, la reserva no la ha hecho él. Hablé con Manolo nada más descubrir la nota. No le dije nada de la carta de Amadeo, pero le pregunté si se apuntaban al crucero.
- ¿Y…?
- No puede. Cuestiones de trabajo. Su empleada de confianza estará de baja por maternidad y no puede dejar el negocio solo hasta que la nueva esté al tanto de todo. Le pregunté si puede conseguir una relación de pasajeros. No me garantizó nada porque no tiene contactos en MSC, pero conoce a alguien de Royal Caribbean que puede que tenga un contacto que se la pueda facilitar.
- ¿Para qué quieres una lista de pasajeros? ¡Para lo que sirvió la de Pullmantur!
- Hombre… a pesar de todo de algo sirvió. Pudimos descartar un montón de gente.
- Si, pero entonces buscábamos una pareja de mediana edad. Víctima equivocada pero descripción correcta de la pareja. Ahora no sabemos qué buscamos…
- No sabemos qué buscamos, pero si encontramos a alguien relacionado con los Bellpuig ya tendremos lo que queremos.
- Bueno si eso te hace feliz… por lo menos, si consigues la lista, estarás entretenido.
- También hablé con Fede y con Víctor.
- ¿Y?
- Ésta vez no nos acompaña nadie. El suegro de Fede está delicado y no pueden dejarlo solo. Por su parte Víctor está liado con lo de la ampliación de su negocio y mayo no es buen mes para tomarse una semana de vacaciones.
- Lastima.
- Ya. Supongo que si les hubiera mencionado algo de la carta igual se lo replanteaban y buscaban alguna manera de venir con nosotros, pero sería como forzarles y no quiero hacer eso. Y al resto mejor no darles opción, este crucero se me antoja más peligroso que el otro. Bueno en realidad en el otro no hubo amenaza ni peligro real, pero este…
- ¡Oye! ¿Has pensado en ermiki?
- Si, también hablé con Miguel Ángel y Mary. Pero entre el trabajo y la finca, no tiene un momento libre. Le supo mal. Dice que se lo pasaron muy bien en el “Antillas y Granadinas” y que ya tienen ganas de repetir crucero con nosotros pero habrá que esperar a otra ocasión. Me preguntó que qué nos ha dado con tanto crucero…
- ¡Si supiera!

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06 May 2015 15:41 - 07 May 2015 09:17 #1860536 por JOTAEME
Se ha modificado el titulo porque era erróneo.

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06 May 2015 19:36 #1860577 por NOTOI007
Seguiremos ansiosamente el fin de la trilogía. QUe recuerdos!!!!!!!!!!!! :) :) :) :)
El siguiente usuario dijo gracias: JOTAEME

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06 May 2015 19:58 - 07 May 2015 09:17 #1860579 por JOTAEME
Hola NOTOI007
Te agradezco la fidelidad como lector y espero, por lo menos, no aburrirte.
Tienes toda la razón: ¡¡¡Qué recuerdos!!!

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07 May 2015 15:42 - 07 May 2015 15:43 #1860693 por JOTAEME
Miércoles, 1 de abril

Conseguí abstraerme un poco del problema en que andaba metido y decidí enfocarlo hacia la parte lúdica: el crucero en sí.
Para no perder la costumbre empecé a navegar por la red. Infocruceros, MSC, páginas turísticas,… Ya sabía que el Fantasía era como el Splendida, distintos nombres y distinta decoración para las mismas instalaciones. Comparé los planos de ambos barcos para convencerme de ello. Lo malo era repetir barco, lo bueno el tiempo que ahorraríamos en orientarnos. La distinta decoración nos daría, quizás, la sensación de estar en un barco nuevo, pero no me hacía muchas ilusiones. De todas formas tampoco era tan malo repetir, la semana pasada en el Splendida (si obviamos la inquietud por ser atacados) fue muy buena y ahora, pocos meses después, tenía la posibilidad de repetirla (obviando de nuevo el desconocimiento a lo que podía pasar).
A la información recopilada en el crucero anterior respecto a las escalas le podía añadir mi propia experiencia por lo que me ahorré ese trabajo. Solo desconocía lo referente a Nápoles, pero pronto dejó, también, de ser un lugar desconocido.

Nápoles:
Capital de la región de Campania, posee más de un millón de habitantes siendo la tercera ciudad más grande de Italia. Linda con el Golfo de Nápoles y como vistas tiene el colosal volcán Vesubio. Nápoles hay que vivirla: hay que estar dentro de ella para saber cómo es: vivaz, desorganizada, con imagen caótica, pero dentro de ese caos mantiene un cierto orden, ya que sus propios habitantes se crean sus propias reglas: sólo hay que conducir por las calles de Nápoles para comprenderlo...
Nápoles tiene un clima mediterráneo. Los inviernos son suaves y los veranos calurosos. Los meses más cálidos son julio y agosto. Las temperaturas medias de invierno van de los 10º a los 20º C y en verano de 25º a 38º C. A la sombra del Vesubio el turismo tiene raíces antiguas: tras las huellas de los colonos griegos, aristócratas refinados y emperadores romanos construyeron villas suntuosas, y oasis de paz a lo largo todo el perímetro del Golfo. No es casualidad que la magia peculiar de esta civilización milenaria continúe generando, al alba del tercer milenio, siempre nuevas ocasiones de maravilla: recuperación de ruinas monumentales y de tradiciones – folklore, gastronomía, cultivos genuinos – que se creían irremediablemente comprometidas, eventos y espectáculos dignos de los grandes circuitos internacionales, nueva linfa para la investigación artística y científica.
En Nápoles son innumerables los tesoros artísticos que se pueden visitar: el centro histórico, patrimonio mundial tutelado por la Unesco; los palacios, las iglesias, las catacumbas y los pasadizos subterráneos, el Museo Arqueológico; los lugares del poder medieval y renacentista densamente ubicados alrededor de Castel Nuovo y el Palacio Real; el paseo marítimo inolvidable, desde Castel dell’Ovo a Posillipo.
El área de las colinas del Vomero propone, en las sedes restauradas de manera ejemplar del Palacio Real de Capodimonte y de la Cartuja de San Martino, colecciones de museo entre las más importantes del mundo.
Un recorrido por la ciudad del siglo XX conduce, entre tantas emergencias urbanísticas y arquitectónicas dignas de mención, hasta las arquitecturas racionalistas de la Mostra d’Oltremare, con el parque y las estructuras deportivas y expositivas; a poca distancia, la Città della Scienza testimonia la recuperación de estructuras de arqueología industrial y la originalidad de una tradición científica que se renueva.
Insólita y sorprendente, por último, la exploración de los nuevos lugares del arte contemporáneo: edificios monumentales como el PAN, Palazzo delle Arti Napoli, el Madre, Museo di Arte Contemporanea Donnaregina, un ejemplar único admirado en todo el mundo como las estaciones de arte del metro, ilustran tangiblemente los horizontes originales de una política cultural finalmente previsora.
Nápoles, en definitiva, permanece hasta el final, a pesar de las dificultades y las contradicciones comunes a todas las grandes metrópolis, una realidad fuera de lo común, para vivirla, admirarla, degustarla, con todos los sentidos: por la trascendencia del arte y de la cultura que ha marcado indeleblemente su historia; por el clima templado, que acompaña día y noche espectáculos, festivales teatrales, musicales, muestras, ferias, manifestaciones religiosas; por las oportunidades “golosas”, a la descubierta de una tradición gastronómica plurisecular, de los sabores de mar y de sus productos “típicos” únicos (mozzarella de búfala, la pizza, los vinos, una pastelería refinada y variada) en todas las variaciones sabias de los numerosos locales históricos o de los talleres artesanales más inesperados y escondidos.
La máscara de Pulcinella, la típica máscara napolitana habría sido inventada en el 1656 por Andrea Calcese alias Ciuccio. El nombre debería derivar de la voz bajo-latina Pullicenus (“polluelo”).
Pulcinella es la expresión del “pobre”, de quien es “maltratado” y tiene un hambre atávica e insaciable. Parece ingenuo, inexperto, un poco “tonto” pero en realidad es un hombre de mil recursos: con la simpatía logra arreglárselas incluso en las situaciones más difíciles. El filósofo Benedetto Croce lo definió como el “retrato, la caricatura o el ideal del napolitano”.
Los orígenes de la ciudad se pierden en el tiempo y en leyendas fascinantes. La hipótesis más fehaciente coloca su nacimiento en el siglo VII a.C, cuando los griegos colonizaron el Golfo para dirigirse hacia los emporios mineros del alto Tirreno. En el 326 a.C fue declarada colonia romana.
Después de la caída del imperio romano, Nápoles se convirtió en la capital de un importante Ducado que logró resistir la oleada de invasiones longobardas.
En 1137 el Ducado cayó en manos de los Normandos quienes integraron los distintos factores étnicos. El puerto de Nápoles se convirtió en el puerto más importante del Mediterráneo.
Después de la muerte de Federico II de Suevia, Carlos de Anjou hizo su ingreso triunfal en Nápoles en 1266. El poder pasó a manos de Alfonso de Aragón en 1442, después de una larga guerra que asoló todo el reino.
En poco tiempo la situación cambió: se realizaron imponentes trabajos (construcción de alcantarillados y carreteras) y reestructuraciones (se construyó el Arco de Triunfo en el Castel Nuovo). Otras obras (como la apertura de vía Toledo y la construcción de los barrios españoles, la restauración de la Costa de Chiaia) fueron llevadas a cabo durante los dos siglos del virreinato español (1503-1707), hasta la llegada de los Borbones (1734) que gobernaron el Reino de Nápoles hasta el 1860, año de la Unidad de Italia.

Pompeya:
Pompeya fue una ciudad de la antigua Roma que quedó sepultada por la gran erupción del Vesubio en el año 79 d.C.
Al ser sepultada con tanta violencia y de forma repentina, la ciudad presenta un estado de conservación inmejorable, mostrando la mayoría de sus edificios, elementos decorativos, e incluso los restos de algunos de sus habitantes.
Se cree que la ciudad fue fundada por los oscos en el siglo VII a.C., y con el paso de los años se convirtió en una ciudad rica, repleta de palacios, monumentos y jardines. Pompeya disfrutaba de una gran prosperidad cuando en el año 62 sufrió un gran terremoto que dañó seriamente la ciudad.
Mientras aún continuaban las tareas de reconstrucción, en el año 79 tendría lugar un trágico acontecimiento que marcaría el rumbo de la historia de la ciudad. Una mañana el volcán Vesubio despertó con gran fuerza, enterrando bajo sus cenizas la ciudad por completo.
La ciudad permaneció en el olvido hasta que fue redescubierta en el siglo XVI. En 1748 comenzaron las excavaciones y desde entonces han sido desenterradas más de 45 hectáreas de terreno.
Las ruinas de Pompeya son muy extensas y es posible recorrer gran cantidad de edificios en los que los ciudadanos hacían su vida diaria, entre los que destacan algunos templos, la basílica, el foro y las termas, además de algunas casas de las más lujosas decoradas con frescos y mosaicos.
Uno de los edificios más curiosos es el lupanar, un prostíbulo de la época en el que pueden verse las rudimentarias camas de piedra que utilizaban, además de algunos frescos con pinturas eróticas.
En el granero del foro se conservan una gran parte de los restos arqueológicos, además de las figuras de algunos de los cuerpos que fueron encontrados bajo las cenizas.
Como curiosidad los enormes pasos de cebra de piedra que se utilizaban en aquella época. Con ellos los ciudadanos podían cruzar la calzada sin mancharse los pies, ya que ésta estaba normalmente inundada y bastante sucia.
Pompeya fue una ciudad espectacular y resulta sorprendente que se encuentre en un estado de conservación tan bueno. Durante la visita se tiene la sensación de estar recorrie ndo una ciudad que aún continúa siendo habitada, ya que se conservan la mayoría de los edificios y gran parte de la decoración de las casas.
Probablemente una de las partes más llamativas a la par que escalofriantes de la visita sea la exposición de las figuras de los ciudadanos que quedaron atrapados por las cenizas, en cuyos rostros aún se contempla el pánico que vivieron.

Recuperé la carpeta que había archivado del crucero realizado a bordo del Splendida y sustituí la información de Roma por la de Nápoles (incluyendo Pompeya). Por supuesto había que modificar la programación para adaptarla al nuevo crucero.
El Fantasía zarparía de Barcelona el viernes 15 de mayo a las 11 de la noche; una buena ocasión para ver desde el mar la ciudad iluminada. El sábado a las 12 deberíamos llegar a Marsella. 7 horas después partiríamos rumbo a Génova donde llegaríamos el domingo a las 8 de la mañana. A las 5 de la tarde iniciaríamos la navegación que nos llevaría hasta Nápoles, puerto en el que atracaríamos el lunes a la 1 del mediodía. A las 7 el Fantasía iniciaría una nueva singladura que nos llevaría hasta Mesina en la isla de Sicilia, donde llegaríamos el martes a las 8 de la mañana. A las 6 de la tarde una nueva etapa hasta La Valletta, el principal puerto de Malta que nos recibiría el miércoles a las 7 de la mañana y nos despediría a la 1 de la tarde. El jueves 21 de mayo lo pasaríamos navegando hasta las 9 de la noche en que llegaríamos a Palma de Mallorca. A las 5 de la madrugada del viernes el barco partiría rumbo a Barcelona, donde llegaría a las 2 de la tarde y se produciría la finalización del crucero.
Mismas escalas para un nuevo crucero permitirían hacer cosas distintas. En Marsella se podía repetir la visita a la ciudad o viajar hasta Aix en Provence o Cassis; en Génova podría estar bien desplazarse hasta Portofino; en la nueva escala de Nápoles, por supuesto, visita obligada a las ruinas de Pompeya y si sobraba tiempo un paseo por la ciudad; en Sicilia podríamos desplazarnos hasta Taormina o hasta el Etna; La Valletta, en Malta, es una ciudad monumental que en el crucero del Splendida no pudimos disfrutar y por último, la escala de Palma de Mallorca parecía más una escala técnica que otra cosa, ¿qué íbamos a hacer desde las 9 de la noche hasta las 5 de la madrugada del día siguiente? Poca cosa, a no ser que los comerciantes mallorquines fueran lo suficientemente avispados como para mantener abiertos sus comercios hasta tarde, lo que nos podría permitir comprar ensaimadas en un lugar distinto a la terminal del puerto.
Quedaba tiempo para programar actividades. De pronto una sensación extraña empezó a recorrer mi estomago, ¿estaba volviendo a la realidad y me embargaba la preocupación por lo que nos esperaba? Puede que sí, pero un ruido interno me informó de que lo que sentía en ese momento era hambre y nos dispusimos a comer.

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07 May 2015 15:44 #1860697 por JOTAEME
Los apuntes culturales del resto de las escalas pueden verse en:
www.infocruceros.com/foro-de-cruceros/ms...ontinua?limitstart=0
El siguiente usuario dijo gracias: mariadebsas

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08 May 2015 15:12 #1860891 por JOTAEME
Domingo, 5 de abril.

Sentado en el despacho que tenía asignado en Bellcon me dispuse a hacer balance de los acontecimientos de los últimos meses. La soledad de la fábrica, desierta por ser domingo, me iba a permitir meditar sin interrupciones de ningún tipo.
Las cosas iban bien en todos los sentidos. La producción había llegado a un punto de equilibrio. Manteníamos la red de vendedores pero las ventas se hacían cada vez más por Internet. La patética web que encontré al iniciar mis actividades había sido sustituida por una sugerente y atrayente página que permitía visualizar todos nuestros productos y hacer pedidos tanto de particulares como de corseterías y pequeños almacenes. Estábamos negociando con grandes superficies para una línea popular de producción y con tiendas de elite para la línea VIP. De forma tímida pero imparable íbamos saliendo al exterior y las previsiones de facturación no hacían más que mejorar. Marcas reconocidas empezaban a copiarnos, pero esto, más que fastidiar, nos estaba dando prestigio.
La relación con los hermanos Bellpuig era correcta por no decir buena. No íbamos de copas ni salíamos a cenar juntos pero, en la empresa trabajábamos sin problemas y hacíamos bromas cuando resultaba procedente. Solo coincidíamos todos en las reuniones quincenales y mi mayor relación era con Arturo. Se respiraba un ambiente agradable y todos nos comportábamos de forma más que educada. Parecía que formáramos un buen equipo y eso era algo que me hacía dudar de la misiva de Amadeo.
No se podía decir que Amadeo fuera un paranoico, sus sospechas se habían cumplido casi al cien por cien. Y si ahora se tomaba la molestia de contactar conmigo, de informar que en realidad no había acabado cadáver en Venezuela, tenía que ser porque contaba con fundadas sospechas de que algo pernicioso me acechaba. Quizás el abogado le había facilitado algún dato, o el detective que le había salvado seguía trabajando para él. Sin embargo el hecho de conocer esa posible amenaza tenía que servir para no caer en ella. Me bastaba con estar en guardia ante las propuestas de los Bellpuig y no dejarme embaucar por nada. Después y si ocurría algo fuera de lo normal ya me ocuparía de protegerme de posibles amenazas físicas.

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08 May 2015 15:13 #1860892 por JOTAEME
Miércoles, 15 de abril.

Los días habían ido pasando sin novedades. Los encargados de cada sección controlaban bien su trabajo y la producción se desarrollaba tal como estaba previsto. Mi presencia en la fábrica no era imprescindible de forma continuada así que, a pesar de que acudía casi cada día, no permanecía en ella toda la jornada. El lunes y el martes había estado analizando los datos de los tres primeros meses del año y recopilando toda la información para la reunión trimestral del miércoles. Los datos eran muy buenos, seguíamos superando los presupuestos y teníamos que decidir si nos abríamos a nuevos mercados que nos estaban solicitando nuestros productos.
Las reuniones se iniciaban siempre a las 10 de la mañana y todos éramos muy puntuales. Durante la semana aparecíamos y desaparecíamos cuando nos apetecía pero a las reuniones nadie tenía que esperar a nadie. A las diez y media solo me encontraba yo sentado a la gran mesa ovalada de la sala de juntas. Empecé a preocuparme. Miré la agenda de mi ordenador portátil para comprobar que la reunión era el 15 a las 10. Repasé el correo para comprobar que todos habíamos sido formalmente citados y comprobé que nadie había excusado su asistencia. Cogí el auricular del teléfono y pulsé una tecla.
- ¿Sí?- Contestó de forma casi inmediata Laura, la secretaria.
- ¿Dónde está la gente?- pregunté.
- No lo sé, nadie ha dicho nada. Ahora mismo les llamo. Un momento, por favor.
Colgué. A los cinco minutos el teléfono sonó.
- No puedo localizar a nadie.- Dijo Laura sin esperar a oír mi voz.- Ni fijos ni móviles. No contesta nadie en ningún sitio. He dejado mensajes en contestadores y buzones de voz.
- ¡Qué raro! Bien, sigue insistiendo hasta que alguien de señales de vida.
- Por supuesto. Tan pronto como tenga algo se lo digo.
- De acuerdo, gracias.
Qué fallara uno sería justificable, pero que fallaran todos era inconcebible. ¿Qué podía haber pasado? Solo se me ocurría una cosa: que vinieran todos juntos y hubieran tenido un accidente. Llamé de nuevo a Laura.
- ¡Llama a la policía y a los hospitales! Pueden haber tenido un accidente.
- ¡Ahora mismo!- respondió y colgó.
Vaya contrariedad. Suponiendo que fuera un accidente, claro. Era posible. Recordaba haberles visto alguna vez, llegando juntos y marchando también todos a la vez. Sin querer se fueron abriendo una serie de posibilidades en mi mente. Si el accidente había sido leve, de forma inmediata o después de un tiempo de recuperación todo volvería a la normalidad. Si había sido grave, las cosas se complicaban en función del grado de esa gravedad. Sin poder evitarlo pensé en la posibilidad de que todos hubieran muerto. No quería pensar eso, pero no podía evitarlo. La desaparición de los Bellpuig significaba el fin de todos mis problemas. O posibles problemas, claro. Pero ese era un pensamiento improcedente. No había motivo para desear o esperar su desaparición. Hasta ahora todo lo que tenía era un aviso en una carta de una persona que había pasado por una experiencia muy traumática y que posiblemente había perdido la chaveta suponiendo que alguna vez la hubiera tenido en su sitio. El timbre del teléfono me devolvió a la realidad.
- Dime Laura.
- Nada, no hay nada. No ha habido ningún accidente de consideración ni en la ruta que deben haber tomado los Bellpuig ni en ninguna otra. He llamado a todos los hospitales y no consta su ingreso. He llamado de nuevo a sus teléfonos y nada. Sigo intentándolo.
- Bien, ya sabes…
- Si consigo contactar se lo digo.
Colgué y volví a sumirme en mis cavilaciones. Si descartaba el accidente solo se me ocurría una posibilidad y no era muy halagüeña. Aunque no le veía ningún sentido.
¿Cuándo fue la última vez que vi a alguno de los hermanos? Esta semana no me había cruzado con ninguno de ellos. Ahora me parecía preocupante, pero en su momento no le había dado importancia alguna. ¿Y la semana anterior? El viernes no acudí a la fábrica. El jueves seguro que no estaba ninguno de ellos. El miércoles tampoco. El martes, si, el martes había estado hablando con Carlos. Me sorprendió su presencia ya que sin contar a Susana era el que menos acudía a la fábrica. El lunes recordé haber visto a los otros dos hermanos. Ahora que lo pensaba me parecieron algo esquivos, pero yo tenía prisa y no hice caso. Se me estaba ocurriendo otra posibilidad: comportamiento extraño, ausencia injustificada. ¿Se habrían ido? Pero, ¿a dónde? y ¿porqué? Me levanté y me dirigí a la mesa de Laura.
- ¿Sabes dónde pueden estar?
- No.- Parecía sincera.
- ¿No se te ocurre ningún lugar?
- No, de verdad que no.
- Te voy a hacer una pregunta tonta, pero tengo que hacerla. ¿No habrás reservado billetes de avión para ellos?
- Por favor, no sé nada de nada. Si se han ido de España a mi no me han pedido nada. No he gestionado ningún billete de nada.
- ¿Por qué dices que se han ido de España?
- Por nada. Se me ha ocurrido que si quieren desaparecer, cuanto más lejos mejor.
- ¿Puedes averiguar si han tomado algún vuelo?
- ¿Qué día? ¿Con que destino? ¿En qué compañía? Puedo tener acceso a alguna compañía, pero sin saber fecha y destino no puedo preguntar a nadie.
Me senté y empecé a cavilar. Un par de minutos después propuse un camino a seguir.
- Llama a todas las agencias de viajes que encuentres, a ver qué averiguas.
- Pero ¿qué digo?
Está vez mi mente actuó con mayor rapidez.
- Necesitas un duplicado de la factura para contabilidad ya que has perdido el original.
- Muy bien. Ahora mismo.
Me dirigí a mi despacho. Barajando la hipótesis de que hubieran huido se me planteaban una serie de incongruencias: si la empresa estaba yendo tan bien ¿para qué irse? Si Amadeo estaba en lo cierto, ¿por qué desaparecían antes de crearme problemas o sumirme en la ruina? O…
Empecé a revolver en cajones y archivos. Repasé todos los documentos, firmados por mí o no, que pude encontrar en mi despacho. Al no tropezar con nada sospechoso hice lo mismo en el que compartían los hermanos. Con el mismo resultado. Me dirigí al archivo general. Una hora después seguía sin encontrar nada raro. Miré en la caja fuerte. Estaba casi vacía, solo había una hoja de papel que había quedado pegada al fondo de la caja y que habría pasado inadvertida al que se ocupó de limpiarla. No me sorprendió que hubiera desaparecido el dinero guardado ahí, pero tampoco era tanto como para justificar una desbandada como la que se había producido. Di un vistazo a la hoja: una serie de números. Parecía el número de una cuenta bancaria y debajo 4 dígitos que bien podrían ser el PIN de acceso.
- Salvador de Bahía.- Dijo Laura a mi espalda haciéndome dar un salto del susto.
- ¿Qué?
- Qué se han ido a Brasil. He encontrado la agencia que hace veinte días vendió cuatro billetes de ida hasta Salvador de Bahía. Volaron el sábado.
Confirmada la huida había que encontrar como era que habían conseguido su propósito.
- ¿Con qué periodicidad se escanean los documentos?
- Se hace al día. A primera hora se digitaliza todo lo que se ha generado el día anterior.
- ¿Todo?
- Todo.
- ¿Contratos? ¿Escrituras?
- Todo.
- Bien. No digas nada a nadie, si te preguntan diles que se han tomado unos días de vacaciones. Por lo demás todo tiene que seguir igual ¿vale?
- Vale, vale. Pero ¿la fábrica va a continuar? ¿empiezo a buscar trabajo?
- Sinceramente no lo sé. En principio vamos a seguir produciendo y vendiendo como si no hubiera pasado nada. Pero no sé porqué se han ido, ni si van a volver, ni como han dejado la empresa. Llevo seis meses aquí y parecía que todo iba viento en popa. Pero ahora mismo no sé qué pensar, no sé qué pasará. Si de mí dependiera… pero no depende solo de mí. Tan pronto como averigüe que ha pasado, tan pronto como intuya lo que pasará te lo haré saber. De momento trata de seguir como siempre.
- Muy bien. Lo intentaré. Va a ser difícil pero lo intentaré.
Regresé a mi despacho y me senté frente al ordenador. Extendí la hoja que había encontrado en la caja. Los cuatro primeros dígitos identifican a la entidad bancaria, gracias a Google no me costó mucho descubrir el nombre del banco. Accedí a su web, introduje el NIF de la empresa y lo que suponía era el PIN, pero me dio un mensaje de error. Busqué el NIF de Arturo y repetí la operación. Esta vez pude acceder a la cuenta sin problemas. La cuenta estaba vigente a nombre de Arturo con un saldo de 17,25 €. No me sorprendió en absoluto.
Me conecté al ordenador central y empecé a recorrer carpetas y archivos. Pronto encontré lo que buscaba: la carpeta de los documentos digitalizados. Contenía un montón de subcarpetas, una por cada día en que se escaneaban documentos. Empecé por la más reciente. La abrí y visualice los documentos que contenía. Fui haciendo lo mismo con las demás siguiendo un orden decreciente de fechas. Cuando encontraba algo sospechoso lo imprimía sin saber a ciencia cierta por qué, pero suponiendo que luego sería más fácil repasarlo si lo tenía en papel.
Había llegado a mediados de diciembre cuando la presencia de Laura me hizo levantar la cabeza.
- ¿Sí?
- ¿Qué hago con esto?- Preguntó mostrándome un gran sobre color manila.
- ¿Qué es?
- No sé. Me lo dio Julián el lunes. Se lo entregó un mensajero con la indicación de dárselo en mano a Arturo. Lo guardó y se olvidó. Ahora no sé qué hacer con él…
- ¿Cuándo lo recibió Julián?
- Me dijo que a primeros de mes.
- Bien, yo me hago cargo. No debe ser nada importante o Arturo lo habría reclamado.
Laura me dio el sobre y desapareció por donde había venido.
Lo abrí y extraje su contenido. Un montón de papeles que fui pasando rápidamente. De forma inmediata me puse en alerta. Lo que estaba hojeando me sonaba. Pronto descubrí que se trataba de conversaciones que había mantenido por teléfono, de correos que había recibido o remitido, un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando llegué a una fotocopia de la carta que Amadeo me había enviado a primeros de marzo. ¿Qué era esto? ¿Quién le entregaba a Arturo una copia de mis llamadas, de mis correos, de mi correspondencia…? Menos mal que toda esa información no había llegado a sus manos. La primera hoja era un escrito, evidentemente, dirigido a Arturo.
“Aquí tienes la transcripción de todo lo obtenido siguiendo tus instrucciones. Su contenido ya te lo adelanté por teléfono, no hay nada nuevo pero te lo envío para que tengas constancia. Si necesitas algo más ya me lo harás saber por el medio habitual. La pareja albanesa ya está contratada y tiene los pasajes para el crucero. Como dicen ellos: ¡Pobre pajarito! No sabe lo que le espera. Los rusos se van a cabrear cuando se enteren. Hasta la próxima.”
¡Una pareja albanesa, unos rusos cabreados, un pajarito! ¿Qué era todo esto? Que Arturo estaba al día de todas mis cosas había quedado claro, que el secreto de Amadeo había dejado de serlo, también. Pero que pintaban los albaneses y los rusos. Un repaso más exhaustivo de las hojas enviadas me confirmó que las conversaciones mantenidas con Manolo, Fede o Víctor, incluso la de Miguel Ángel eran conocidas por Arturo. Sabía, pues, que nos íbamos de crucero y, por supuesto, sabía también que el promotor del crucero era Amadeo, que para su sorpresa seguía vivo. ¿Era esa noticia la que había propiciado la huida de los hermanos? Al descubrir que yo había sido informado de sus intenciones, ¿habían decidido escapar sin llevarlas a término? Pero si era así, ¿para qué contrataba a dos albaneses y los mandaba de crucero? Evidentemente los mandaba al crucero del Fantasía y algo malo le pasaría al pajarito. No hacía falta mucha perspicacia para suponer que yo tenía todos los números para ser ese pajarito. Y finalmente ¿de qué se iban a enterar unos rusos? y ¿por qué eso los iba a cabrear?
Seguí navegando en las carpetas de los documentos escaneados, pero mi nivel de concentración había bajado de forma alarmante. Pronto me cansé, no había nada que me diera una pista de las intenciones de los Bellpuig. Era mucho esperar que hubieran dejado que se escaneara cualquier cosa inculpatoria, cualquier documento que evidenciara sus propósitos. Tendría que continuar por otro lado, buscar algún tipo de ayuda que diera luz a ese túnel tenebroso en que se había convertido mi existencia. Porque ahora si se había vuelto evidente que una amenaza se cernía sobre mi y que esa amenaza se haría efectiva en el transcurso del crucero.

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