Lunes, 20 de septiembre de 2010, 28 días antes del desenlace
LAS ESCALAS: TÚNEZ
La república presidencialista de Túnez es el país más pequeño del Magreb, ubicado entre las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del Atlas y el mar Mediterráneo. Limita al oeste con Argelia y al sureste con Libia. Tiene una superficie de 162.155 km2 y cuenta con más de 10.300.000 habitantes. La ciudad de Túnez es su capital. El idioma oficial es el árabe, pero es frecuente el uso del francés, inglés, alemán, italiano y algo de español. La moneda oficial es el Dinar Tunecino (1 Dinar = 0,53 €). Su religión es el Islam sunita en convivencia con las comunidades Judía y Cristiana.
Su pueblo está formado por fenicios, romanos, judíos y árabes que se establecieron en las costas del norte del país y también en la zona sur, el desierto. A ellos se les sumaron, tiempo después, musulmanes de España y turcos otomanos. A lo largo de su historia han sido frecuentes los intercambios culturales con el resto de los pueblos mediterráneos. La mezcla cultural se refleja en su arte. Los estilos arquitectónicos, por ejemplo, abarcan desde los aportes púnicos y romanos hasta las casas alpinas de tejas rotas de Ain Draham, la arquitectura islámica de las medinas árabes y los habitáculos subterráneos de los bereberes del sur.
Fundada en el año 814 antes de la era cristiana, Cartago, metrópoli brillante y dinámica, prosperó tanto que terminó atrayendo las codicias del imperio romano, entonces en plena expansión. La caída de Cartago en el siglo II antes de la era cristiana señaló el comienzo de la dominación romana que duró cerca de 700 años.
Los numerosos sitios arqueológicos, esparcidos por todo el territorio tunecino, y conservados con mucho esmero, dan prueba del lugar preeminente que ocupaba Túnez en el antiguo imperio romano. En el transcurso del los siglos V y VI de la era cristiana, la influencia romana dejó sitio a los Vándalos, y más tarde, a los Bizantinos.
En el siglo VII de la era cristiana, la conquista islámica se extendió a Túnez. La ciudad de Kairuan fue el centro de la vida religiosa y la sede de una de las mezquitas más antiguas y más veneradas en el mundo islámico. En el transcurso de los siglos siguientes, la civilización islámica aportaba a Túnez, bajo el reino de cinco dinastías sucesivas, riqueza y prosperidad. Los acontecimientos sobresalientes durante aquella época correspondieron a la fundación, en Túnez, de la Gran Mezquita y de la Universidad islámica Ezzeituna, y a la aparición de grandes pensadores, como Ibn Jaldún (ilustre historiógrafo y padre de la sociología moderna, cuyas obras siguen inspirando hasta hoy en día la enseñanza de dicha disciplina), así como la llegada de inmigrantes andalusíes musulmanes procedentes de España.
En el siglo XVI, Túnez cayó bajo la dominación del imperio otomano y a partir de aquella época, el país fue gobernado por una dinastía de beyes.
En el siglo XIX, Túnez llegó a ser el primer País árabe que se dotaba de una Constitución y que iba a abolir la esclavitud. Sin embargo, los problemas económicos, los abusos de los beyes y las codicias extranjeras se conjugaron para desestabilizar el país. En 1881, Francia estableció en Túnez su protectorado, provocando violentas reacciones anticoloniales en todo el país.
En 1920, un grupo de nacionalistas tunecinos fundaron el Partido Liberal Constitucionalista Tunecino o Destur. En 1934, a consecuencia de una escisión en el seno del Destur, un nuevo partido (el Neodestur) se impuso rápidamente como el partido que llevaría a Túnez a la independencia. Después de un combate áspero y largo, Túnez accedió a la independencia el 20 de marzo de 1956. El 25 de julio de 1957, fue proclamada la Republica y Habib Burguiba fue elegido Presidente de la Republica Tunecina. El 1º de junio de 1959 fue adoptada la primera Constitución de la Republica. El 7 de noviembre de 1987, basándose en un informe medico establecido por los siete médicos habituales del antiguo presidente Habib Burguiba, este fue declarado incapacitado para seguir asumiendo los cargos de la magistratura suprema, y en aplicación del articulo 57 de la Constitución, el Primer Ministro Zine El Abidine Ben Ali accedió a la presidencia.
La web
www.destino-tunez.com lo define como:
“Un destino con opciones múltiples para disfrutar de una estancia inolvidable:
Turismo cultural: por la riqueza de su patrimonio milenario y prestigioso y la peculiaridad de su pasado.
Un lugar de ensueño con maravillosas playas, donde los hoteles construidos en armonía con el medio ambiente, ofrecen todo tipo de actividades náuticas, y están preparados para recibir familias, ya que disponen de espacios donde el niño es protagonista.
Numerosos centros de Talasoterapia hacen que sea uno de los países mejor dotados en esta especialidad.
El buceo y submarinismo, son actividades en pleno desarrollo, para descubrir la riqueza de sus fondos marinos.
Zonas deportivas en todos los hoteles para la practica del tenis, gimnasia etc., y varios campos de Golf en activo, para satisfacer los gustos
de los golfistas más exigentes
En el sur, es también desierto con infinitas dunas de arena, unos oasis de cientos de miles de palmeras, y un murmullo de agua que surge de mil y un manantiales. Un impresionante decorado de montañas ocre amarillo, equipado con una infraestructura hotelera de alta calidad, para acoger a los visitantes ávidos de exotismo.”
No obstante en una escala tan exigua (menos de 5 horas reales) hay pocas opciones turísticas y se basan en la capital con visita obligada a La Medina (grupo de callejuelas y pasadizos cubiertos en el centro de la capital donde se ubican toda clase de comercios), Cartago (ruinas de la que fue la cuna del imperio cartaginés) y Sidi Bou Said (preciosa villa con todas sus casas pintadas de blanco con puertas y ventanas de azul, cuya calle principal es un gran zoco de souvenirs).
Las ofertas más atractivas de MSC cruceros son un “Recorrido histórico y cultural” visitando Cartago y Sidi Bou Said de una duración de 4 horas por 52 € y “De compras en Túnez” con visita a La Medina y a Sidi Bou Said durante 4 horas por 48 €.
Las mismas visitas en los taxis que aguardan a la salida del puerto cuestan 10 € por persona.
Los más aventureros pueden desplazarse en tren (poco más de 1 € por trayecto).