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SPLIT 4 DE JULIO
Los rayos del sol entran tímidamente por los los ventanales,creemos que nuestra llegada a la vieja Split esta muy próxima.La noche anterior tuvimos que adelantar una hora nuestros relojes, así que aún estamos dormidos,el día anterior había sido agotador incluida la fiesta por la victoria de España en el mundial.
Son las 8 de la mañana,hemos fondeado frente a la costa de la ciudad de Split,situada al sur de Croacia, Patrimonio de la Humanidad desde 1979,es la principal ciudad de la región de Dalmacia,con un importante puerto pesquero, centro turístico,punto de partida para todos aquellos que quieran visitar las islas de Croacia y que junto a la ciudad de Dubrovnik son algunas de las ciudades más importantes de este país.
Hemos desayunado en el restaurante Magenta,nos gusta tomar nuestros desayunos tranquilos y que nos sirvan,es una manera especial de empezar el día,y algo que a lo largo de todo el crucero se convirtió en una costumbre. Llegamos a conocer a nuestros camareros y nos convertimos en clientes habituales.Pero esto no tiene por que ser una norma, existe el bufet “Garden Café” en el que se podía desayunar espléndidamente también,quizás seguramente con muchos más productos que en el restaurante,pero sin que te sirvan y algo más masificado.También hay otro lugares en el barco para ello,una de las cosas buenas que tiene esta compañía, es su sistema de comidas,en los que las 24 horas del día puedes encontrar algo para comer,como quieras,donde quieras,y con quien quieras,a nosotros nos ha encantado!,pero como en todo, en esto entran las preferencias de cada uno. Repasamos en ese momento de nuevo,nuestro “Freestyle Daily” o diario de abordo donde podíamos encontrar toda la oferta y actividades que se ofrecen en el barco,así como la información de la escala.
Desembarcamos en tenders hasta el puerto,para ello has de recoger tu número para poder hacerlo de forma ordenada,he de decir que fue bastante rápido,y aunque en esta ocasión no nos dimos demasiada prisa en recogerlo,no tardamos en estar a los pies de la la muralla de la vieja ciudad.Tenemos marcado como hora máxima,las 15 horas para volver al barco,en esta cuestión no podemos bromear en absoluto,sabíamos que si nos retrasamos el barco no nos espera,así que cada día repasábamos de nuevo nuestra hora de embarque.
Llegamos a la muralla,el gentío llenaba toda la zona entre turistas y vendedores,había un mercadillo por la calle que accede al interior de las murallas y en las que nos encontraremos en la ciudad,que un día fue creada por los griegos,pero que llego a su máximo esplendor en tiempos de los romanos,así pues le debemos al emperador Diocleciano el poder admirar el Palacio que se se construyo para retirarse y la ciudad que se construyo alrededor de él.