Pues no, Parrochin, los precios eran exclusivos para la travesía atlántica. De hecho, el dia del desembarco en Ft Lauderdale (primer dia del crucero regular por el Caribe), los precios del capuccino habia bajado ya a 1,30 $; es decir, casi a la mitad que en toda la travesía. Pero es que eran carísimos todos los servicios a bordo. Por ejemplo, la conexión a Internet, inhalámbrica en diversos salones del barco (casi todos de fumadores), costaba 0,5 $ por minuto, aunque podías comprar bonos de 120 y 250 minutos por 50 $ y 100 $ respectivamente, con lo cual ahorrabas algo. En mi camarote podíamos disponer de conexión por cable, pero era más cara todavía y lo peor es que, al utilizar ésta opción, invalidabas la posibilidad de la conexión Wifi, aunque tuvieras crédito disponible, como era mi caso. Finalmente, acabamos prefiriendo la Wifi (excelente en Le Cabaret, cubierta 6; muy baja en Lord Nelson, cubierta 5) y para compensarnos por la pérdida del crédito anterior nos regalaron 250 minutos de conexión, hacia el final del crucero, que no llegamos a consumir.
Por propinas nos cargaron 12 $ diarios por persona (264 $), con el límite de 11 dias que es usual en las travesías largas. Pero como en el camarote (puente 12) entraban sólamente 2 veces al dia (!!!), una por la mañana y otra por la noche, y el servicio de mesa en la Bussola dejaba bastante que desear, presenté una reclamación indicando que deseaba pagar sólamente 7 $ diarios por persona, con lo cual conseguí rebajar el cargo hasta los 154 $ deseados. La verdad es que pensaba dar los 100 $ ahorrados a 3 camareras que nos atendieron muy bien (dos búlgaras del Coffee Corner y una rumana del Hippocampo), pero como estas cosas las dejas siempre para el final sólo conseguí darle 50 $ a una de las búlgaras, para que los compartiera con su compañera. No sé si lo habrá hecho.
En resúmen, los precios (salvo en las tiendas y en la sauna) estaban hinflados prácticamente un 100%, quizá para compensar la oferta de 2x1 con la que promocionaron el crucero.