Acabo de regresar de un crucero transaltántico en el LIRICA, que es un barco exáctamente igual al OPERA. También salimos de Barcelona (30.X) y desembarcamos en Fort Lauderdale el pasado dia 15.
El barco es esbelto, pero la decoración y el mobiliario algo monótonos para mi gusto. El bufet está en la cubierta 11, a popa, detras de un bar, junto a la piscina, que en el OPERA se llama IL PATIO y en el Lírica LA PERGOLA. El bufet es cerrado, pero los bares a ambos lados son abiertos (aunque protegidos contra el viento por mamparas) y se puede fumar a estribor. En el bar de fumadores es donde sirven el café para madrugadores desde las 6 a.m., a veces antes. Esta cubierto por unas toldillas. Nosotros solo usamos el bufet para desayunar, pero saliamos con los platos a la zona de la Pérgola, mas cercana que las mesas de popa del mismo bufet.
Para almorzar preferimos el restaurante del puente 6 (L'Approdo en el OPERA), que es el más pequeño e íntimo de los dos que tiene el buque. Aquí el servicio es mucho más rápido que en el otro restaurante y el entorno más intimo. Hay numerosas mesas para 2 y 4 comensales y sólo tuvimos que compartir mesa en 2 almuerzos. A mitad de la travesía solicitamos cambiar nuestro turno de mesa a éste restaurante, donde nos asignaron una mesa para 2. Aunque hicimos numerosas amistades en el crucero, prefiero compartir las comidas con mi mujer pues para charlar hay otras ocasiones, sobre todo a bordo. Los turnos de cena son a las 6.30 y a las 8.30 pm (como es habitual en el trópico) y el horario de almuerzo desde las 12.30 hasta las 14.30. El buffet estaba abierto hasta las 15 o 15,30 horas, creo recordar, aunque ya he dicho que nosotros solo lo utilizamos para desayunos.
No puedo quejarme de la comida a bordo del LIRICA. Y esto, dicho por alguien a quien resulta complicado satisfacer culinariamente, debe equivaler a un notable alto, rozando el sobresaliente. Mucha variedad (5 platos: entrantes, sopa o pastas, verduras, carne o pescado y postres), y en la justa cantidad. Especial mención a la pasta (de la que no soy devoto, pero que tomé en 3 o 4 ocasiones), y a las pizzas de la cubierta 11 (que sirven desde 17,30 a 20 horas). Liberados de las obligaciones derivadas de compartir mesa en las cenas, algunas noches (sobre todo al regresar de las escalas), preferíamos cenar pizza antes que bajar al restaurante. Siempre las habia recién hechas y de muy variados ingredientes.
Ni el Lirica ni el Opera tienen restaurantes de pago, como el Voyager of the Seas, al que citas. Son barcos muy diferentes y echarás de menos la espectacularidad del comedor (de 3 puentes), del teatro (aunque el del Opera ocupa 2 puentes), del Promenade con sus ascensores abiertos, o del refinamiento de numerosos salones (Connoisseur, pub inglés, etc.) del Voyager. A cambio, podrás disfrutar más de las instalaciones porque compartirás el buque con menos de la mitad de pasajeros que en el Viyager. Por ejemplo, en el Lirica no ge tenido ningun problema para bañarme en la piscina o entrar en uno de los yacuzis, pese a los 5 dias de travesía desde Madeira a Barbados. Además, es curioso recordar que el Voyager, con todo lo mastodonte que és (duplica el tonelaje del Opera/Lirica), se movió mucho más que éste. Claro que tuvimos fuerza 8 en el Golfo de León y el Atlántico ha resultado una mesa de billar en toda la travesía, con oleaje O (glassy) a 1 (vavelets); es decir, oleja inferior a 0,5 metros y vientos máximos de fuerza 2 (5 nudos), salvo un temporalillo que nos metió en fuerza 3 (9 nudos). En suma, una balsa.
Me ha encantado recordar estos detalles. No dudes pedirme cualquier información adicional que pueda serte últil. Mucha suerte con tu travesía!