Día 8: Desembarque. Reflexiones finales.
Y llegamos al final del recorrido. Volvemos a Barcelona.
La noche anterior al desembarque nos entregaron las etiquetas que debíamos colocar en la maleta y que nos indicaban el horario de bajada del barco.
Las etiquetas eran de diferentes colores para formar grupos cada 15 – 20 minutos. Aquí vimos otro detalle que nos da a entender que como buenos latinos dejan cosas sin control.
Además de los diferentes colores (verde, amarillo, marrón, rojo…) que marca el grupo de desembarque, estaba el color blanco. Las etiquetas de este color eran prioritarias y salían los primeros a las 9:00, estando reservadas a miembros Black de MSC Voyagers Club, Suites y Yatch Club, y otros pasajeros con necesidades especiales.
A nosotros, por ser miembros Black, nos dieron etiquetas blancas, pero cual fue nuestra sorpresa cuando a nuestras acompañantes les dieron etiquetas de color verde.
Debían haber tenido blanca por dos motivos importantes:
1. Formamos un grupo: la reserva de los cuatro tiene el mismo número, por tanto debemos desembarcar juntos
2. Uno de los pasajeros utiliza silla de ruedas. Incluso tiene asignado un camarote adaptado (necesidades especiales)
No fue ningún problema pues a nosotros nos dieron cuatro etiquetas y ellas utilizaron dos de las nuestras. Suponemos que si las hubiéramos pedido, explicando el caso, también nos las habrían dado.
Pero siempre queda el run-run de que no se acaban de hacer bien las cosas.
El desembarque no tuvo ningún problema: A las 9:00 nos reunimos en el teatro y nos acompañaron a la puerta. En la terminal las maletas llegaron a los diez minutos, y se acabó…
Igual que a la entrada no hubo ningún problema para movernos con la silla de ruedas.
Resumen:
Salvo algún pequeño problema sin mayor importancia (excepto el de las cenas del comedor que consideramos debían haber resuelto de forma rápida y mejor, y al final quedó sin resolver) la nota final sería de un notable bastante alto.
Lo podemos recomendarlo a cualquiera y repetiríamos con gusto.
Muchos de los servicios no los utilizamos pues o no somos usuarios de ellos (spa) o al ir con personas de movilidad reducida no hicimos uso. Así que habrán quedado muchas cosas sin comentar.
En general
• La limpieza muy buena (aunque hubo un vaso vacío sin recoger junto a los ascensores durante varios días)
• La comida muy buena (especialmente la del restaurante)
• El servicio de desayuno al cuarto, bueno y puntual
• Buenas instalaciones, magnifico teatro (aunque con algún asiento un poco perjudicado)
• Barco grande pero sin sensación de agobio de gente (excepto en el buffet, que intentamos evitar)
• Elegante y bien decorado, sin caer en estridencias ni horteradas
• Pocos lavabos en las zonas comunes (o muy bien disimulados)
• Buen tamaño de los camarotes de minusválidos
• Correcto tamaño de los camarotes normales
• La experiencia Black se nos quedó un poco “corta”
• El personal en general muy bien. Al contrario de muchas opiniones, encontramos mucha gente hablando español
Y ahora a esperar el siguiente crucero.
Cualquier pregunta que tengáis, intentaré responderla (mientras me acuerde).
Cualquier comentario que hagáis será bienvenido.
Cualquier discrepancia u opinión en contra será aún más bienvenida. Los diferentes puntos de vista son muy importantes. Cada uno cuenta cómo le va a él, pero hay muchas más realidades y muchas más experiencias: ahí aprendemos todos.
FIN
(amanecer llegando a Barcelona)