Ya he comentado que el barco iba lleno

nuestra anfitriona en español, María, nos recomendó que usáramos los restaurantes en vez del buffet y así lo hicimos porque me daba pánico que me pisaran

y a la gente, para variar, le faltaba educación.
Incluso hubo una mujer que no sólo casi me tira sino que casi se cae, por intentar adelantarme en el pasillo metió su pie entre mi muleta y mi pierna... He sufrido empujones, algunos de casi caerme al suelo, golpes, mas empujones, tenerme que parar en las escaleras porque el que subía era incapaz de separse de la barandillas, incluso en la excursión de Pompeya una compatriota me pisó el talón y me sacó la zapatilla al intentar adelantarme y otra me estrelló todo la mochila en la cabeza al ir a ponersela, todo por no esperar a que pasara... Es la queja de todos los viajes LOS MAL EDUCADOS, pero si encima vas mermado pues se acrecenta.
Por otro lado parecía el crucero de los lisiados, iba mucho abuelillo, mucha silla de ruedas y mucha muleta pero, el barco, está perfectamente adaptado para los problemas de movilidad, de 10.
Los desayunos y comidas las hicimos, casi todas, en el restaurante Duque de Orleans, justo encima nuestro, para comidas estaba muy pillado de hora porque cerraba a las 13.30, pero con llegar a y cuarto no había problema, tampoco eran muy estrictos con los horarios, llegaban a cerrar hasta media hora después de la hora.
El buffet solo lo usé un día, el de Malta porque el restaurante estaba cerrado y eran ya las 3 de la tarde, apenas comí porque ese día me machaqué bastante y estaba muy dolorida, así que sólo picoteé, además sólo de ver a la gente con unos platos llenos de comida como si no hubiera un mañana y escurriendoles la comida por la comisura de los labios me da mucho asco

Lo poco que comí me pareció correcto y estaba bueno, un poco de pasta con bechamel (algo pastosa pero rica), carne asada en salsa que estaban cortando en el momento (eso si estaba bueno) y fruta cortada.
El buffet desde las 12 hasta las 3 daba MIEDO, por eso no quería ir... mas empujones y un salvese quien pueda por la comida... ¡horroroso! Así que no puedo confirmar o desmentir si era repetitivo o no como muchos han estado afirmando durante meses
Lo que sí hicimos allí era merendar

las pastas de mantequilla y los pasteles ¡super ricos!, los bocadillitos salados lo mismo y los paninis, según mis cuñados porque yo no los llegué a probar, ¡buenísimos!
También hubo un día de especialidades marineras: con langostinos a la plancha, calamares y pescadito rebozado, como lo abrieron a las 12 fue perfecto ¿con una cervecita ya teníamos nuestras tapas!
También existía la opción grill que usamos 2 veces, con hamburguesas de pollo y ternera (sorprendentemente jugosas) y perritos calientes (también muy ricos) También había patatas fritas, pollo frito, los aderezos para las hamburguesas y para hacer ensalada.