La excursión hacemos la primera parte en bus y luego regresamos en tren.
No perdemos de vista el río, nos acompaña durante todo el trayecto, dónde vemos numerosas y espectaculares cascadas.
Las cámaras no descansan, foto por aquí, foto por allí, nos subimos al tren, en Bjorli, un pequeño pueblo de montaña.
Atravesamos el Stuguflaten bru, para luego entrar en el Stavemtunnel, tras entrar, el tren completa un círculo en el interior de la montaña y sale en dirección contraria y a 19m por encima del lugar dónde se ha producido la entrada poco antes.
Os preguntareis, jo y tú como sabes eso?
La verdad, no me entere de tal cosa, hasta que he leído, detenidamente el folleto informativo que nos dieron. Una vez dentro, estás en un tunel y punto. Ahora, acojona. La enorme diferencia de altitud entre la línea férrea y el fondo del valle supuso un gran reto para los constructores del ferrocarril.
Llegamos al famoso puente Kylling, tiene 76m de largo y se levanta sobre el río a una altura de 59m. Aquí se detiene, para poder hacer fotos, el autodisparador a tope

es uno de los puentes más espectaculares y fotografiados de Noruega.
Atravesamos otros dos puentes, volvemos a admirar el Trolltindene, Trollveggen y el Romsdalshon para llegar a Andalsnes.
La duración aproximada fueron de 2horas y media, según las guías locales, es uno de los recorridos más bellos de Noruega, en mi humilde opinión, no lo vimos así, hemos estado en Suiza, hemos subido en trenes, eso sí, lo vimos espectacular, precisamente la elegimos, creyendo que iba a ser la ostia, pero salimos decepcionados.
El tren supermoderno, nada que ver con los suizos.