Hola a todos, hacía tiempo que no entraba a saludaros y ahora que tengo un ratito quería daros información sobre la fascinante Brujas, que a nadie deja indiferente. En mayo hará siete años que la visité y espero que no pasen muchos más para volver a repetirlo, porque me encantó. Pasamos tres maravillosos días en esa bella ciudad.
Lo primero de todo es recomendaros encarecidamente el tren. No sé si ya tenéis pensado el medio de transporte desde Zeebrugge hasta Brujas (Brugge), pero he de decir que las líneas ferroviarias de Bélgica son de las mejores que he conocido (hay un tren que cada media hora conecta Brujas con Bruselas). La estación de tren está en Colaertplein a tan solo 1 km del centro histórico, que permanece cerrado al tráfico de coches desde hace varios años. Cuando llegamos vimos que había un bus gratis que sale de la estación y te lleva a Grote Markt. Pero como nosotros teníamos hotel, cogimos taxi.
Sin duda, el corazón del centro de Brujas son las imponentes plazas del Grote Markt y el Burg que constituyen el mejor punto de partida para visitar la ciudad.
El Markt está presidido por su campanario (o Belfort). Es el edificio más característico de Brujas, porque aquí se conservaba la carta constitucional. No os perdáis las maravillosas vistas panorámicas desde el tejado.
Desde el Markt, a través de la calle Breidelstraat, se llega a la segunda plaza principal de Brujas, el Burg, impresionante plaza adoquinada que en otros tiempos fue el corazón político y religioso de Brujas. Está presidida por el Ayuntamiento (Stadhuis) que, dicen, es el ayuntamiento más bonito del país (y creo que tienen toda la razón. El de Bruselas también es bonito, pero no tanto como este). Lo que más destaca es el salón gótico, notable por su techo policromado de 1385 y que muestra una interesante colección de mapas antiguos en los que se puede ver la evolución de la ciudad a través del tiempo.
En el Burg, apretada en una esquina, se alza la famosa basílica de la Santa Sangre (Heiligbloed-Basiliek). Aquí se guarda celosamente una de las más famosas reliquias de la Iglesia Católica: la sangre de Cristo, que al parecer se trajo de las cruzadas en el año 1150.
Desde el Burg sale la pequeña calle Blinde Ezelstraat (calle del Asno ciego), que lleva hacia el Vismarkt, antiguo mercado de pescados.
Otro sitio particularmente bello es Begijnhof, convento fundado en 1245 por la condesa de Flandes. Las beguinas vivían y se vestían como las monjas pero como no tomaban votos podían volver a la vida “normal” cuando quisieran. Las casitas del beguinaje se conservan como antaño (una de ellas se puede visitar para ver cómo vivían) y viven hoy allí monjas benedictinas.
Al sur de este complejo está el famoso lago del Amor, Minnewater, uno de los parajes más románticos de Brujas.
Si tenéis tiempo no debéis dejar de admirar Brujas desde sus canales. El recorrido en barco dura media hora y muestra los lugares más bonitos de la ciudad, algunos de difícil acceso a pie. Hay embarcaderos donde contratar estas excursiones por todo el centro.
No debéis dejar de probar el delicioso chocolate belga. Es irresistible y hay tantas variedades que no sabes por dónde comenzar. Lo malo es que es caro. Esta tienda de chocolate, Pralinette está en Wollestraat 31 (además, al lado está una de las mejores tiendas para comprar cerveza y jarras muy originales y enfrente hay una preciosa tienda que vende todo tipo de tés y teteras; de esto último no tengo fotos, lo siento). Si buscáis encajes, tapices la más bonita es Lace Design que está en el nº 27 de Wollestraat. Hoy en día las piezas a mano son difíciles de encontrar y, además, son caras. Hoy todo viene de Taiwán o China. Lo mejor es preguntar.
El chocolate, la inevitable tentación belga. Sin duda, además de la variedad de pralinés que vais a encontrar, para mí lo mejor son las cerezas bañadas de chocolate y las cortezas de naranja con chocolate.
Para tomar un bocado nada mejor que probar los típicos mejillones (moules et frites) marinados con vino y cebolla que se sirven en cacerolas de cobre y van acompañados de patatas fritas, acompañados de una deliciosa y fresquita cerveza (Chimay es la marca más famosa del país) y de postre, cómo no, las famosas wafels. En la plaza del Markt hay restaurantes con menú de precio razonable. Yo os recomiendo el que probé: Huize die maene (Markt 17) que sirve platos tradicionales flamencos y no es caro (entre 15-20€).
También podéis dedicar la visita a algún museo, pero la mayoría de obras es de arte flamenco. El más famoso es el Groeninge, que expone obras de van der Weiden, van Eyck, el Bosco y Bruegel, entre otros. Otro museo, aunque a mí no me pareció muy interesante porque no entendí nada (las explicaciones son en inglés. Yo esperaba que las dieran en francés, que sí lo entiendo), es el del Diamante (Diamant Museum, Katelijnstraat 43). Pero el museo imprescindible para los más golosos es el del chocolate. Nosotros visitamos el Choco-Tour de Brujas (Wijnzakstraat 2), situado en un antiguo edificio. Interesantes las explicaciones (en francés) sobre los usos primitivos del cacao por las culturas americanas, donde se mezclaba con especias y sangre de los cautivos para elaborar una bebida “mágica” que era ofrecida a los dioses.
Muy bonitas las chocolateras expuestas en la visita. Pero, ojo, el chocolate “a la taza” belga nada tiene que ver con el nuestro. En España se usan espesantes lo que desafortunadamente no hacen los belgas. Cuando pides un chocolate con leche en alguna cafetería te sirven una insulsa bebida más parecida a un “Cola-cao” que a nuestro delicioso chocolate (sobre todo si es de “Valor”). Muy interesantes las colecciones precolombinas, y ya más actuales, las maquinarias y utensilios para elaborar el chocolate. Ya al final, una parte un tanto kitsch de esculturas de chocolate, y una breve demostración y escueta cata de bombones. El negocio está en la tienda que está estratégicamente situada a la salida, de paso obligado, y que vende recuerdos de escaso gusto, aunque al final acabas comprando algo, como un práctico molde para bombones, de silicona, que algún día usaré (por cierto, fabricado en Italia).
Bueno, espero que esta pequeña información os sirva de ayuda para preparar vuestra visita a Brujas. Pero ante todo dejaos llevar por la atmósfera medieval que se vive en esta mágica ciudad y que se percibe en cada calle. No hay nada como callejear sin rumbo fijo. Como siempre, estoy a vuestra disposición para ayudar en lo que necesitéis.