Javier,
Totalmente de acuerdo en que en las cenas de gala no hay que temer ir muy elegante. ¡Es lo que procede!
Recuerdo en un crucero que en la mesa de al lado iba un pareja española de unos 50 años, de esos que dicen el primer día "...yo en vacaciones lo que quiero es ir cómodo y olvidarme de formalidades". Se sintieron tan fuera de lugar en la primera cena de gala, que en la segunda ya se habían comprado una corbata y un vestido...Ya se sabe, allá donde fueras...