Es verdad....yo tengo un sentimiento de bajon impresionante, ya que para la que no esta acostumbrada a arreglarse y salir todas las noches, un crucero es como un cuento de hadas: todos los dias, son cenas, fiestas y salidas y eso...te sube la autoestima!!!
Llegar a la vida real, y del trabajo a la casa, y de la casa al trabajo....la verdad, ke te entre una pena recordando todo lo ke se vivia en el barco!!! Era una aventura constante!
Pero en fin, asi es la vida...a pensar en el proximo!