Junio 04, 2026
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Nueva Guía Antillas y Granadinas Noviembre 2007

30 Nov 2007 17:59 #596678 por JOTAEME
Hola bibi, aclarado lo de los asientos y una lectura detenida de tu guía me ha hecho ver donde estaban los precios que no encontraba.
Por cierto tanto abusar de ti y hacemos caso omiso a tus preguntas: Costa Cruceros tiene un recorrido por Japón, Corea y Taiwan que parece interesante pero no barato. Tambien tiene uno por Dubai, Omán y Bahrein desde 989 € (689 con el Ahorra ya). Y otro por las Seychelles que pinta muy bien.

Saludos,

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07 Dic 2007 19:39 #598573 por JOTAEME
Hola bibi: seguro que estas agobiada de trabajo, seguro que tienes cosas más importantes que hacer, seguro que consideras que con la guía ya esta todo hecho,... pero ¿nos vas a dejar asi? ¿no vamos a poder seguir el resto del crucero en la forma tan amena en que lo cuentas? Ten un poco de consideración que nos hemos quedado a medias.
No te mando ni besiños ni petonets, [:D] No hasta que sigas.

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13 Dic 2007 13:27 #600007 por bibi_rodriguez
Hola a todos, no os enfadéis conmigo... es que ya tengo tantas, tantas cosas, y todas a medio hacer, que no sé por dónde empezar... En el trabajo nos han dejado dos compañeras, os podéis imaginar, y luego con la boda....me supera... De todos modos he decidido acabar el relato esta semana, para tachar alguna cosa de la lista, y que os vayáis a recibir el año nuevo con toda la información disponible. Así que ahí va el relato de Aruba.

Por cierto, muchas gracias por la información de los cruceros. Yo los había mirado, pero creo que ninguno de ellos sale en junio, no?.

Un besiño, voy a escribir lo de Curaçao para que no me riñáis, un besiño.


Día 6: Sábado 13 de octubre de 2007. Aruba: El paraíso de las Compras.
Para la escala en Aruba no teníamos demasiados planes. Por lo que habíamos leído la isla no tenía excesivas cosas que ver y claro, era el paraíso de las compras, así que debíamos también reservar algo de tiempo para este conocido deporte. El día comenzó con una mala noticia desde España, había muerto mi abuelito. Lo esperaba, pero aún así fue un tremendo mazazo. Quizás, por ello, tengo ese recuerdo tan triste y apagado de la isla. A las nueve y media estábamos todos dispuestos a desayunar y a las diez en recepción puntuales para conocer Aruba. El plan era el siguiente: por la mañana ir de compras y visitar Oranjestad y por la tarde hacer un pequeño recorrido por la isla y quedarnos en la playa. El plan no estaba mal pero al final hubo modificaciones. Nada más salir de Holiday nos esperaba Giovanni con su Sex Machine, un autobús rosa chillón, que más que Sex Machine parecía el Bus Arubeño de la Barbie. Nos cobraba creo recordar que 10$ por pasajero. Pero en principio no era nuestra idea comenzar por el recorrido, así que lo dejamos pasar. Eso sí previamente nos sacamos mil y una fotos en el autobús, primero las chicas, luego los chicos al volante, luego todos fuera con el bus de fondo…. En fin… Giovanni aguantó como un campeón, orgulloso al lado de su autobús color rosa. Por supuesto no nos pidió nada por las fotos, lo cual ya demostraba que Aruba sería totalmente diferente al resto de las islas. Salimos de puerto, caminamos unos minutos y ante nosotros aparecieron las famosas casas de múltiples colores y formas imposibles. En ellas las mejores tiendas, y cómo no, el café holandés con la vaca y el coche empotrado en la fachada que en tantas fotos habíamos visto. Hoy por primera vez hubo una división en el grupo. Unos querían entrar de lleno en el paraíso de las compras, la llamada de Tommy. Otro grupito prefería dejar lo de las compras para más tarde y previamente darse una vuelta para conocer Aruba. Así que con gran dolor de corazón nos dividimos. Con tanta suerte que pasó Giovanni haciendo sonar el claxon de su Sex Machine. Lo paramos y allí subimos la mitad del grupito. Al final nos costó 6,50 $ (creo recordar, aunque no estoy muy segura). Lo primero fue un breve recorrido por Oranjestad, por su singular arquitectura, a juego con el bus en el que viajábamos. El viaje hasta nuestra siguiente parada nos permitió fijarnos más detalladamente en los accesorios del bus, sus luces de neón en forma de corazón, sus varitas mágicas de la Barbie Princesa Rapunzen, sus colgantes en forma de corazón realizados con cinta para envolver regalos…. En fin, indescriptible. Entre foto y foto de cada uno de los adornos llegamos a las formaciones rocosas. Son unas rocas gigantescas, que como Giovanni nos explicó nadie sabe muy bien de dónde han salido, por qué se han formado y por qué están en ese lugar. Una de ellas tiene la forma de la boca de un hipopótamo, y te puedes fotografiar en ella. El efecto es el de estar en el interior de la boca. Es divertido. Otra de las rocas tiene una escalinata tallada, por la que puedes acceder a un pequeño mirador con unas vistas impresionantes de Aruba. Allí encontramos un lagarto precioso, que desplegaba una especie de cofia de colorines al sentirse amenazado. Lamentablemente, era tan veloz, que no conseguimos hacerle una foto con la cofia desplegada. Después de un ratito en esta zona, nos fuimos hacia el Faro California. Queríamos haber pasado por el Puente Natural, pero hace meses el temporal lo derribó. Todavía es posible acercarse hasta allí, y el lugar, según me ha comentado la gente que hizo estancia en Aruba, merece la pena, pero claro la Sex Machine no era el vehículo adecuado para acercarnos hasta allí, pues según nos comentó Giovanni la carretera también se deterioró tras el temporal y no era seguro. El Faro California está en la punta norte de la isla, pero se llega muy rápido. En el camino vimos muchos Divi, Divi, el árbol típico de la isla, con una forma extraña que adopta a consecuencia del viento de la zona. Son característicos, como todo en Aruba. El Faro California a mi me recordaba al de Formentera, al que salía en la Peli de Lucía y el sexo. Es un faro normal y corriente, bonito, en una zona con unas vistas chulas y nada más. Nos sacamos unas fotos y emprendimos camino. El tiempo empezaba a pintar mal. No nos lo podíamos creer, llevábamos seis días en el Caribe y en tres de ellos habíamos tenido lluvia, no podía ser que hoy volviese a llover. Visitamos la playa de Palm Beach, las zonas hoteleras y de nuevo llegamos a Oranjestad. Allí Giovanni nos dejó en un pequeño centro comercial, con tres tiendas de artículos variados (artesanía de la zona para regalar, ropa y complementos de imitación, etc.), alguna joyería y poco más. El centro comercial era cutre pero tenía unos precios buenísimos, además queda en pleno centro de Oranjestad, es más, para ir del barco a la ciudad se pasa al lado de él, lo que ocurre es que no te das cuenta. Aquí compramos de todo: bolsos de Quicksilver, mochilas, cinturones, polos de Lacoste para los padres, de Tommy, artesanía, etc. etc. Y todo, como digo muy bien de precio. Se acercaba la hora de comer, habíamos quedado a las dos para comer todos juntos en el barco y luego irnos a la playa, pero aún así nos daba tiempo a dar un pequeño paseo por la capital y tomar algo. Paramos en el mercadillo artesanal, y compramos algunas cosillas típicas. Luego decidimos tomar algo en el bar de la vaca en la fachada. Allí nos reencontramos con el resto del grupo. Deberíamos haberlo imaginado. Aunque en Aruba hablan el español perfecto, en este bar sólo hablan holandés e inglés. Lo cierto es que son un poco secos, por decirlo de un modo suave. Uno de nuestros compis del grupo, era holandés, y tomaron unas tapitas típicas de Holanda que al parecer estaban buenísimas. Si se lo pides, te devuelven el cambio en monedas del lugar, son muy bonitas. Antes de regresar al barco a comer nos hicimos unas fotos en unos muñecos que tienen a la puerta, de esos cartones que tienen hueco para poner la cabeza. Son una familia de holandeses muy, muy gordos. Pasamos un buen rato todos allí poniendo poses y caras para las fotos. En el barco tuvimos que comer en mesas separadas. En el Gran Restaurante hoy se comía de Buffet, buffet caribeño. La comida estuvo simplemente aceptable. Tomamos un café y nos reunimos para salir de nuevo en recepción. Pero había empezado a llover así que tuvimos que rehacer nuestros planes. Se nos estropeaba la playa. Aún así, no tiramos la toalla, y nunca mejor dicho, porque bajamos con las toallas en la mochila, dispuestos a ir a una playa al otro lado de la ciudad. Se podía llegar caminando y nos dijeron que también era muy chula. También nos habían comentado que en el Caribe cuando llueve es un chaparrón de cómo mucho cinco minutos y escampa, pero en Sant Vincent ya habíamos comprobado que no era cierto. Aún así, seguimos optimistas el consejo del personal del barco de ir igualmente a la playa. Comenzamos a caminar, eso sí, de vez en cuando parábamos en alguna tiendecita que si a mirar los perfumes, el aloe, alguna artesanía…. Pero claro, lo de regatear en todas las escalas tiene un problema, es que luego coges el vicio y donde no te permiten regatear todo te parece carísimo, así que terminas por no comprar nada. Cada vez llovía más. Nos resguardamos en un centro comercial, justo enfrente del pantalán de los yates. Era muy curioso. Está como hecho en cartón piedra, tiene cascadas artificiales, puentes… y un hotel, al que se accede en barco. De las tiendas ya no os comento, todas las de marcas que os podáis imaginar. Aunque seguía lloviendo proseguimos nuestro camino hasta la playa. Llegamos a una pequeña calita, donde había un lugar para resguardarnos, ahora ya diluviaba, estábamos empapados teníamos frío y decidimos esperar a que acampase. Los cinco minutos lloviendo se habían convertido en más de una hora así que tenía que estar a punto de parar de llover. ¡Ja!. Esperamos y esperamos, nos inventamos historias para cada uno de los lugareños que recalaban en la calita… en fin, que pasamos el rato como lo harían los concursantes de la “Isla de los Famosos” hasta que decidimos desistir en nuestra intención y regresar. Íbamos dispuestos a comprarnos unos chubasqueros de plástico, o algo así para dejar de mojarnos (una tontería, porque ya estábamos calados hasta los huesos, pero bueno). Fue imposible, allí sólo deben de tener chubasqueros de Tommy o de Puma, pero los de los chinos no tienen. Literal, porque entramos en el chino y efectivamente no tenían. Así que fuimos a un supermercado que hay en la tercera calle paralela a la principal. Fue una idea fantástica. Encontramos el Aloe Vera baratísimo. El precio está en florines, pero no hay problema por pagar en dólares. Además de geles, champús y cremas de Aloe, y de una salsa barbacoa, compramos bolsas de plástico de las gigantes, les hicimos huecos para las cabezas y los brazos y nos las pusimos. Capucha no les podíamos hacer, así que compramos unos gorros de ducha. Fue genial. ¡Qué risas!. Uno de los gorros era verde, tipo boina, pero verde fosforito. El resto eran transparentes. Y con esas pintas nos dedicamos a ir de tiendas por Oranjestad. La gente que se cruzaba con nosotros no aguantaba la risa. Los veías venir, que te miraban disimuladamente, y poco a poco, una sonrisa se dibujaba en su cara. Incluso en los comercios se avisaban los empleados unos a otros, y salían a la puerta para vernos pasar. ¡Qué buen rato!. Pero ocurrió lo que ocurre siempre en estos casos, te compras el paraguas y para de llover. Pues aquí igual, a los pocos minutos de ir con el chubasquero, escampó. Aún así no nos lo quitamos inmediatamente, pero claro, empezábamos a asarnos de calor, así que tuvimos que quitárnoslo. De todos modos, el chubasquero, a partir de entonces lo llevábamos siempre en la mochila en las escalas, y ¿lo adivináis?, nunca más nos hizo falta. Lo que decía, ley de Murphy. Estuvimos un rato más de compras: Puma, el palacio de los Perfumes… en la tercera calle paralela a la principal hay tiendas más baratas en las que también podéis encontrar detalles típicos y ropa de imitación. En Aruba el barco parte a las 10 de la noche, y hasta las nueve y media no hay que subir abordo. Así que una vez que las tiendas cerraron fuimos a tomar algo, nos habían recomendado mezclarnos con los lugareños por la noche, y respirar el ambiente especial de la isla. Queríamos probar si nos dejarían entrar en los casinos con los chubasqueros, pero al final, nos fuimos al Iguana Joes y pedimos algo de picar y estuvimos charlando hasta el momento de zarpar el barco. El Iguana Joes es caro, pero lo cierto es que comimos muy bien: unos nachos con diferentes salsas (guacamole, crema de queso, y otras que no recuerdo), alitas barbacoa (ummmmm…. Buenísimas) y burritos. El día tocaba a su fin. Una vez en el Holiday nos dio tiempo a ducharnos y ya bajar a cenar. Porque no penséis que no cenamos, bajamos como cada noche al Gran Restaurante y tomamos todos los platos y el postre. Je,je. Un cafetito… y al Karaoke. Hoy todos fuimos cayendo bastante rápido, entre el cansancio y la mojadura. A la disco sólo subimos cinco personas, tres de ellas cerraron la discoteca… en Curasao lo pagarían.

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13 Dic 2007 17:36 #600088 por JOTAEME
Hola bibi, menos mal que reapareces para seguir con el relato. Ya me estaba entrando el mono. Pero tranquila, tú escribe cuando puedas que seré paciente.
Lamento lo de tu abuelo. Aunque fuera una noticia esperada no deja de ser un mal trago capaz de fastidiar el dia, la semana o lo que sea.
Respecto a lo de la ley de Murphy voy a llevar canguro, chubasquero y paraguas a ver si asi me libro de la lluvia en febrero.
Unas preguntitas: alli donde estan esperando los taxistas ¿hay alguno que disponga de vehiculo todo terreno, para recorrer la isla hasta la piscina natural de Conchi o por el parque de Arikok? ¿recuerdas como se llamaba la zona de las formaiones rocosas? ¿puede ser Casibari o Ayo? ¿Está muy lejos la playa a la que fuisteis y, en condiciones soleadas, vale la pena?

Muchos saludos, muchos besiños y molts petonets,

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13 Dic 2007 17:52 #600095 por bibi_rodriguez
Bueno....penúltimo día, Curaçao...

Día 7: Domingo 14 de octubre de 2007. Curaçao: La alegría del color.
Despertamos nuestro séptimo día en el Holiday con una sensación extraña. La ilusión seguía intacta como el primer día, pero en el fondo sabíamos que el crucero estaba llegando a su fin, y aunque la mayoría de nosotros teníamos estancia en Isla Margarita, el grupo estaría dividido en dos hoteles, y las cosas ya no serían iguales. Además, la escala en Curaçao es mini, se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Por ello hoy habíamos decidido aprovechar el día al máximo. El despertador sonó a las seis y media de la mañana, porque no queríamos perdernos esa entrada en la bahía de Curaçao de la que tanto habíamos oído hablar. Nos pusimos lo primero que encontramos, y con los ojos aún a medio abrir subimos a la cubierta superior. Lo cierto es que el Holiday había avanzado por la noche más de lo previsto y llegamos antes de tiempo, por lo que sólo pudimos ver parte de la entrada. Os parecerá mentira, pero yo estaba tan dormida que no me enteré de que me lo había medio perdido, y allí seguía esperando algo más espectacular, hasta que mis compis me dijeron que ya había pasado. En fin, tremendo madrugón para nada. Lo bueno es que ya estábamos todos despiertos. Bajamos al camarote a arreglarnos, preparar las mochilas y directos a desayunar. El día, al fin, estaba estupendo, hacía un sol radiante. Los chubasqueros estaban haciendo su efecto. Por supuesto, los metimos en la mochila. Esta mañana disfrutamos con calma del desayuno. A las diez ya estábamos negociando con los conductores de los buses los precios del trayecto. Tras regatear, y comprobar ofertas, conseguimos un recorrido por la isla al precio de 12$. El bus era normalito, nada que ver con la Sex Machine de Giovanni, en fin, hoy tocaba ir de discretos. La primera parada fue en la zona del puerto, al lado de una fortaleza que si soy sincera no recuerdo cómo se llamaba. Sacamos unas fotos con las casas de colores y el canal de fondo. La siguiente parada de nuestro autobús fue en uno de los puentes que atraviesan el canal, de color azul, muy alto. Lo veréis desde el barco. Allí se sacan unas panorámicas muy chulas de Willemstad con sus casitas multicolores. Continuamos camino por diversas zonas de Curaçao: mercado flotante, Archivo Nacional, y diferentes casas de arquitectura colonial muy coloridas. Curaçao es bonito, lo que ocurre es que al llegar en domingo, la ciudad se ve muerta. Hay poca gente por las calles y la mayoría de las tiendas y lugares turísticos se encuentran cerrados. A mitad de camino tuvimos que hacer una parada técnica porque uno de los compis trasnochadores, tenía una emergencia. La verdad es que fue simpático, porque le comentamos al conductor que parase el bus porque una persona se encontraba mal. El hombre no nos entendió y comenzó a explicarnos que mucha gente se encontraba mal en Curaçao, pero que de ellos se encargaba el estado, que nosotros no debíamos detener el bus, que no podíamos hacer nada para ayudarles…. No veáis qué cara se le quedó al pobre hombre cuando le dijimos que no nos había entendido, que no era que quisiéramos ayudar a nadie de la calle, sino que entre nosotros, alguien se había pasado la noche anterior con el pacharán y ahora tenía que expulsarlo de su cuerpo. Aún hoy seguimos haciendo bromas con la reseca del Pacharán, no creo que nuestro compi vuelva a probarlo. Tras este pequeño incidente emprendimos rumbo a la playa, previa parada en una tienda del lugar. Allí no compramos demasiado. La mayoría picamos con alguna cosilla, pero era todo bastante caro. Además, al precio que te indicaban en el producto le añadían a la hora de pagar un impuesto a mayores. No hacían descuentos, porque decían ser empleados. En fin. Un poco mosqueados por la parada, de la que estamos convencidos el busero sacó una buena comisión, llegamos al fin a la playa. Le habíamos dicho que queríamos ir a Mambo Beach, pero no sé por qué el hombre nos llevó a Komtiki beach. La playa es muy chula, el problema es que pagas 3$/persona por entrar (en el ticket pone Seaquarium Beach igualmente) y esa entrada sólo te da derecho de paso, ni hamacas, ni sombrilla ni nada de nada, ni esa famosa música de la Mambo Beach, en fin. Por lo tanto si una vez dentro quieres coger una sombrilla y una hamaca te vendrán a cobrar de nuevo, creo que son 2/3$, que no es mucho, pero bueno, ya que te cobran la entrada podían incluir las hamacas. La playa es bonita, tiene unos chiringuitos para comer muy chulos, tipo balineses, alguna tienda de artesanía, una cabaña donde dan masajes…. El agua es tranquila. En la playa estuvimos hasta la una o una y media del mediodía. Se hace corto, pero es que el barco hoy parte a las tres y aún queríamos dar una vuelta por Willemstad y volver caminando al barco a través del puente de Emma. Nuestro bus nos dejó en el centro de la ciudad. Recorrimos sus calles, entramos en alguna tienda de tenis, miramos los puestos de artesanía, nos mezclamos con sus gentes en el mercado flotante y poco más, ya que no había nada abierto. Además habíamos intentado entendernos con un lugareño para saber a qué hora abrirían de nuevo el puente, ya que según nos habían comentado, una vez abierto tardarían media hora en volver a colocarlo en su sitio. El caso es que el hombre hablaba un dialecto del lugar, y no le entendimos nada de nada. Así que por si las moscas cruzamos ya hacia Otrabanda. Allí continuaba el mercadillo, con lo cual aún teníamos en qué entretenernos de camino hacia el Holiday. El primer puesto era de licores de Curaçao. Los probamos todos y cada cual estaba más bueno. El amarillo, el verde, el rojo, el azul…. De natillas, plátano, pistacho…al final nos compramos el de sabor natillas, en la botella grande. Ahora no recuerdo el precio final, pero te hacen descuento si llevas varias, así que lo mejor es comprar todos juntos y pedirle un precio final por todo. Después de la compra paramos en una cervecería cercana a la terminal de cruceros. Allí nos cambiaron billetes a la moneda del país. Para que ellos os den un billete de Curaçao creo recordar que les tienes que dar 5$. Tienen unas monedas cuadradas muy originales. Antes de volver al Holiday aún tuvimos tiempo de darnos una vuelta por un buque escuela Mejicano que estaba atracado a nuestro lado. Lo revisamos de arriba abajo, la tripulación era encantadora y el barco estaba impoluto. El tiempo se nos pasó tan rápido que casi se va sin nosotros el Holiday, de hecho fuimos los últimos en entrar, tras subir al barco, quitaron la escalera.

Fuimos al camarote a dejar las cosas y directos al Gran Restaurante. Pero como todo el mundo tenía que estar en el barco, había overbooking, así que subimos al Buffet, juntamos las mesas, e hicimos comida familiar, todos juntos, disfrutando de nuestras últimas horas en el Holiday. Tras la comida un baño en la piscina y la tarde se nos pasó entre mojitos, jacuzzi, taller de flores tropicales para la noche, la charla de desembarque para los que abandonábamos el Holiday en Isla Margarita, acopio de pareos para preparar a los chicos para la fiesta tropical de la noche, compra de fotografías en la tienda de la cubierta 8 y un masaje que me había regalado mi novio por mi cumpleaños. Algunos aprovecharon también para hacer la maleta, pero a mí como siempre, como quiero estar en todo a todas horas, pues no me dio tiempo. Nos pusimos nuestros mejores atuendos tropicales, las flores que habíamos hecho por la tarde, y subimos a la terraza clipper a tomar algo antes de cenar. Hoy la noche requería mucha alegría, pero nosotros no podíamos evitar sentirnos tristes. Durante la cena nos despedimos de Óscar y Luisa (nuestros camareros), bailamos con ellos, hicimos el tren, la ola, sacamos fotos, brindamos con champán… y seguimos el tren encabezado por un Pedro Mucho Loco montado en sus zancos y un montón de músicos que lo seguían hasta la fiesta tropical de la Terraza Clipper. Y allí jugamos, bebimos, sacamos fotos y hasta casi lloramos, y bailamos, bailamos y bailamos hasta bien entrada la madrugada. Al llegar al camarote tocaba hacer la maleta. A las cinco y media de la mañana, al fin, tal como se nos había dicho desde Pullmantur, teníamos nuestras maletas en la puerta del camarote. Fuera habíamos dejado las mochilas con la ropa para el día siguiente, un bikini y un bañador para mi chico, productos de aseo, pasaportes y documentación varia, cámara de fotos y poco más. Esta noche, era la última abordo del Holiday, nuestro hogar durante los últimos siete días.

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13 Dic 2007 18:18 #600111 por bibi_rodriguez
Gracias Jotaeme...lo cierto es que la noticia de lo de mi abuelo me dejó tocada para el resto del viaje, pero aún así, disfruté mucho igual, es increíble, te vas 15 días al año de vacaciones y tiene que suceder... en fin... ley de vida.

Si te llevas el chubasquero en la maleta, no tendrás problema, los chubasqueros asustan a la lluvia caribeña, lo he comprobado. El mío lo tiré el último día en Isla Margarita, que sino te lo envíaba, ya que es un chubasquero experimentado... La verdad es que nosotros tuvimos mala suerte. Nos comentó Moisés que en Aruba, era la primera vez que llovía desde que él trabajaba en el Holiday, y claro, nos tocó a nosotros. De todos modos, con lluvia y todo lo pasamos genial.

En cuanto a tus preguntas, a ver, voy por partes. Cuando nosotros bajamos del Holiday, el único transporte que había en la terminal de cruceros era la Sex Machine, no había ningún taxi ni otro tipo de transporte. No sé si ya se habían ido todos o es que normalmente no entran dentro. No sé. Date cuenta que en Aruba desembarca mucha gente para la estancia en los hoteles o para el regreso a España, por lo que el número de personas que realizan excursiones por libre es menor. Aún así, justo al lado de la terminal de cruceros, un poquito antes de la casita rosa que sale en todas las fotos de Aruba (donde está el Iguana Joes), está la estación de autobuses y de taxis. Yo creo que ahí podrás encontrar de todo. Incluso preguntándole a los guardias de la puerta de la terminal de cruceros. Ellos nos indicaron las tiendas más baratas, nos hablaron de un mercadillo de artesanía y joyería cercano (nos dijeron qué bus coger)... es decir, que ellos os podrán decir dónde contratar un coche preparado para el parque de Arikok. Por lo que había leído, se pueden contratar todoterrenos para ir por tu cuenta. No creo que sea complicado, porque la isla es pequeña, pero si no haces estancia en Aruba, igual es un poco arriesgado. Sería cuestión de informarse e intentarlo, porque la escala en Aruba se te hace larguísima al partir el barco tan tarde.

Las formaciones rocosas en el mapa que nos facilitaron aparecen con ese nombre, Rocks Formations. No sabría decirte si son las de Ayo Rock Formations o las de Casibari. Casi apostaría por estas últimas, porque me parecen más altas y a las que nosotros fuimos tenían un mirador bastante elevado. Están muy cerquita del puente natural y de la Boca Keto Natural Pool (que supongo que será la piscina natural de la que tú hablas). Igual un taxi normal te puede acercar hasta las zonas que tú quieres ver. La Sex Machine no podía porque era un autobús todo maqueado, bastante grande y muy glamuroso. No me imagino yo a Giovanni metiende a su apreciada máquina por zonas poco adecuadas. Jijiji. La verdad es que siento no poder darte mucha información de Aruba, pero es que me pasé el día con la cabeza en otro lugar. Igual si Vane u otro de mis compis lee esto nos pueda echar una mano. En cuanto hable con ellos les preguntaré, a ver si recuerdan el nombre de las formaciones rocosas o si se fijaron en lo de los todoterrenos. Eso sí, verás un montón de cochazos, motos, concesionarios de coches.... todos de super lujo.

Por último la playa, nosotros no llegamos, ya te digo, la lluvia hizo que desistiéramos en nuestro intento en la calita anterior. Yo si en Aruba tenéis buen tiempo haría lo siguiente. Madrugaría un poquitín, y me cogería un tour por la isla: en taxi, todoterreno, en la Sex Machine,... como os apetezca. Visitaría rápidamente desde el bus Oranjestad, la formaciones rocosas, el puente natural,la piscina, el faro California y me quedaría en Palm Beach hasta las tres o cuatro de la tarde. A esa hora cogería el bus de línea, que es baratísimo y os recoge justo en la playa. Me iría entonces de compras por Oranjestad, si te gustan las tiendas de ropa de marca me perdería en los cientos de ellas que hay, si no en las de imitaciones (en las calles más alejadas de la princiapl), en su mercado de artesanía (calle principal, al lado del café de la vaca), me tomaría algo en el bar de la vaca, visitaría el centro comercial y el hotel al que se accede por el agua, y continuaría caminando hasta la playa que nos recomendaron los trabajadores del barco. Allí tomaría algo, descansaría un rato, disfrutaría del atardecer y regresaría hacia Oranjestad. Me empaparía del ambiente nocturno de la capital, tomaría algo y de vuelta al Holiday. Como te digo el día es muy largo y en Aruba da tiempo a hacer casi todo lo que nos propongamos.

Bueno besiños.... y petonets, por supuesto.

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14 Dic 2007 09:02 #600221 por JOTAEME
Gracias bibi, por las aclaraciones. No se si al pie de la letra pero lo más seguro es que siga el programa en Aruba tal como tú lo propones.
Lastima que tiraste el chubasquero, aunque no me veo yo solo con el gorro fosforescente (en grupo ya sería otra cosa porque tengo un elevado sentido del ridiculo).
Se os acabó el crucero y al leer como lo relatas casí se me saltan las lagrimas (es que soy muy sentimental) [:D] Ademas recuerdo mi ultimo día en el Holiday hace dos años y la sensación fue parecida si no identica a la que describes.
Bueno ahora viene la semanita en Isla Margarita para hacer más soportable el final del crucero.

Besiños y petonets,

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14 Dic 2007 10:41 #600256 por bibi_rodriguez
Día 8: Lunes 15 de octubre de 2007. Isla Margarita: Hasta siempre Holiday.

Dormimos poco y nos levantamos tristes por tener que dejar el Holiday Dream y a su vez contentos por la nueva aventura que nos esperaba en Isla Margarita. Habíamos acordado trasladarnos en taxi a los hoteles para aprovechar el día, tan pronto como hubiésemos arreglado el papeleo de inmigración. Desayunamos como cada día en el Buffet Panorama, tostada francesa, piña, leche frita… algo variado que llevarnos en la memoria y en el estómago. El inicio del proceso de inmigración lo anuncian por megafonía, creo que recordar que fue sobre las diez de la mañana. Se forman largas colas en el Salón Broadway, pero avanzan rápido. Allí únicamente tienes que entregar los papeles que días antes tu asistente de camarote te ha dejado encima de la cama. Uno por pasajero, junto con el pasaporte. Una vez lo has pasado ya estás libre para salir del Holiday y perderte por Margarita. El día anterior te dejan en el camarote la hoja con los gastos que has tenido a lo largo del crucero y que te pasarán a la tarjeta de crédito (si has elegido esta forma de pago). Si estás de acuerdo no tienes que hacer nada. Si algo no coincide tendrás que ir a recepción a solucionarlo. A partir de entonces los pagos en el Holiday (los que están fuera del todo incluido: fotos, regalos, etc.) se harán en efectivo, esto es, en Euros. Nosotros estábamos de acuerdo con la factura, ya habíamos recogido todo en el camarote, nos habíamos despedido de nuestros camareros, sacado fotos con Pedro Mucho Loco… sólo nos quedaba tomar un café de despedida en el Harry’s y emprender rumbo a nuestros respectivos hoteles. Así lo hicimos, los chicos se quedaron en el Holiday (esperando por los Bolívares que habíamos cambiado) y las chicas nos cogimos taxi’s rumbo al Hesperia Isla Margarita (la mitad) y al Hesperia Playa del Agua (la otra mitad). Dos de nuestros compis se volvían, porque como ellos decían, hacían extensión en Albacete.
El taxi te saldrá económico si pagas en Bs., si pagas en Dólares o Euros intentarán timarte un poquitín. Supongo que será por tratarse de los taxis de la terminal de cruceros, porque no nos volvió a suceder nada similar con los taxistas en toda la estancia en isla Margarita. Al final, conseguimos que nos llevasen por 5$/persona, en total 25$, es decir 100.000 BS. Caro, pero al no tener Bs. la única opción era pagar en dólares. Llegamos al hotel sobre las doce del mediodía. Lo que vimos en el trayecto no nos gustó especialmente, pero ya nos habían advertido, además estábamos ilusionadas por el hotel, la habitación,.... así que no le dimos importancia. Llegamos al hotel, y a partir de entonces, el viaje dio un giro de 180º. No quiere decir que dejásemos de pasarlo en grande, pero sí es cierto, que tuvimos que cambiar 100% nuestra filosofía. La paciencia sería a partir de ahora nuestra mejor compañía.
El hotel tenía una pinta estupenda, tal cual lo habíamos visto en las fotos de infocruceros. Un hall gigantesco con la recepción al fondo. Nos ponemos a la cola. Realmente éramos las únicas a la cola. Dos personas en recepción atendían a unos clientes. Esperamos, esperamos, esperamos, esperamos…. Y después de mucho, mucho, mucho esperar llegó nuestro turno. Cubrimos la ficha de entrada en el hotel, nos explicaron cómo funcionaban los diversos servicios: animación, restaurantes, bares, campo de golf…. Pero las habitaciones no nos las asignarían hasta las cuatro de la tarde. En esas fichas aparecían unos números. Nos dijeron que no les hiciésemos caso, porque no significaban nada. Nosotros habíamos leído en el foro que las numeraciones que comenzaban por 13. 23, 33 y 43 tenían vistas a la piscina y a la playa, y el resto al parking. En mi habitación ponía 2004, con lo cual no tendría vistas a la playa. Se lo comenté al que luego me enteraría que era jefe de recepción. Me dijo que no hiciera caso del número, que los cuartos aún no estaban asignados y que él se encargaría personalmente de darnos una habitación con vistas. Nosotros como viajábamos dos parejas juntas, nos habían dado un cuarto compartido, según nos comentaba él, de los mejores del hotel. En fin… que llegamos horas antes que nuestras parejas, y no solucionamos nada, de nada. Sería la tónica a partir de entonces, palabras biensonantes para alegrarnos los oídos y al final, nada de nada. En definitiva, como no podíamos hacer otra cosa, nos fuimos de ruta por el hotel, en el mirador encontramos un cangrejo gigante, de esos que tienen la pinza derecha desproporcionadamente más grande que la izquierda. Estaba muy lejos del mar, y mi cuñada, conmovida por la lejanía de su hogar del pobre animal, intentó cogerlo para llevarlo al mar. Bueno, se puso en posición de defensa y casi nos ataca, así que desistimos. Bajamos a la playa, a la piscina, y decidimos empezar con los mojitos. Conocimos a un camarero y a un animador, Carlos, que nos comentó que el resto de sus compañeros habían cobrado el día anterior y que hoy ya no habían ido a trabajar. Nos quedamos alucinadas. Al parecer, según nos dijo, es lo habitual, cobran a mitad de mes, y los cuatro días posteriores, no aparecen por el hotel. Sólo de pensarlo me sigo quedando a cuadros. Hicimos un primer intento con la caipiriña, ya que en el Holiday era nuestra bebida preferida (que no se enfade el mojito, que también nos gustaba muchísimo, pero es que la caipiriña…). Primer y último intento. Aquello no se podía tragar de lo fuerte que estaba. El camarero al ver nuestras caras retiró los vasos y nos puso piña colada, lo cierto es que muchísimo mejor. Entre piña colada y coco loco, llegaron nuestros chicos junto con el resto de pasajeros de Pullmantur. Recogimos la maleta e hicimos cola en recepción. Cuando llevábamos un rato nos avisaron que no podríamos coger la habitación todavía. Que darían una charla en el Salón Buganvilla a las cuatro y allí repartirían las habitaciones. Así, que fuimos a comer. El hotel estaba desierto y el Buffet también. La verdad es que la comida estaba muy buena. Yo me tomé una crema de verduras de la que todavía me acuerdo. No era el Holiday, pero estaba bien. Tras la comida, en el Buganvilla nos esperaba la responsable de Maloka y el jefe de recepción (mi amigo de antes). La charla comenzó con información del país, para seguir con una descripción pormenorizada (en mi humilde opinión demasiado, es más, fue tremendamente aburrida, de mi grupo sólo nos quedamos mi cuñada y yo, el resto se fue a la piscina a aprovechar un poco el día) y finalmente repartieron las habitaciones. Cual fue nuestra sorpresa al comprobar que los números que no valían para nada coincidían con el número final de nuestra habitación. Subimos rápidamente a dejar las maletas y ver qué nos había tocada. Las sospechas se confirmaron. Nuestra vista era mitad al campo de golf mitad al parking. La habitación estaba muy chula, tenía un saló compartido, que daba acceso a cada una de nuestras habitaciones, cada una con su vestidor y su baño independiente. Todo muy amplio. Cada baño tenía su ducha y WC en compartimentos separados y un jacuzzi. La verdad es que estaba muy bien. Nos hubiese gustado tener vistas hacia la playa, pero como veníamos armados de paciencia nos dio igual. Nos sentamos en la salita y fuimos llamando a nuestros compis. La suerte había sido desigual: unos tenían habitación con vistas, otros no, unos estábamos en la segunda planta, otros en la tercera, otros en la cuarta (a pesar de que al llegar le habíamos comentado al jefe de recepción que nos hubiera gustado estar en el mismo piso). En definitiva, que hicieron lo que les dio la gana. Poco a poco nos iríamos dando cuenta que es lo habitual. Ellos te dicen que sí a todo y luego hace lo que quieren. Es decir, una filosofía muy buena de vida. Se cubren las espaldas, se evitan problemas y aún así hacen lo que quieren. Estuvimos todos juntos charlando un buen rato, luego fuimos a dar otra vuelta por el hotel, y ya directos a cenar. Esta noche, el italiano preparaba barbacoa, cenamos muy bien. Estábamos rotos, así que la velada no duró demasiado. Nos fuimos directos a la habitación. La noche prometía tranquila, pero no lo fue. Al llegar a la 2004 decidimos llenar los jacuzzis, ninguno funcionaba. Era surrealista, dos jacuzzis en la habitación y no funcionaba ninguno. Llamamos a recepción, nos dijeron que al día siguiente mandarían a alguien. Entre tanto mi cuñada había comenzado a deshacer la maleta y SORPRESA, ropa interior de los huéspedes anteriores. Llamamos a recepción de nuevo, mandarían a alguien a recogerlo. Sólo os digo que esa noche allí no apareció nadie. Nos lo tomamos a risa. Paciencia, paciencia…. Traíamos la lección aprendida de España. A pesar de los problemas, nuestra primera noche en Margarita dormimos como bebés. Aún hecho de menos lo bien que dormía allí.

Recomendaciones generales: A pesar de que nosotros optamos por abandonar pronto el Holiday y llegar en taxi hasta el hotel, si lo volviese a repetir, no lo haría. Llegar antes al hotel no sirve absolutamente de nada, porque auque lo intentes no podrás solucionar nada de nada. Así que hoy, lo que haría yo, es justo al pasar el proceso de inmigración, tomarme un café con calma en el Harris, y luego irme de ruta por Porlamar hasta que salgan los buses hacia los hoteles. Creo recordar que el camarote lo puedes tener hasta las once o las doce, y las bolsas de mano las puedes dejar en el Karaoke (lo habilitan para ello). Justo a la salida del Holiday hay multitud de puestos de artesanía con muy buena pinta. Si da tiempo te puedes coger un taxi hasta Porlamar y visitar un poquitín la zona. A la una y media salen los buses para el hotel. Llegas, media hora más tarde. Directos a comer, y nada más comer, charla de funcionamiento del hotel y excursiones. Entonces te reparten las habitaciones, subes, dejas las maletas, echas una visual y hacéis un recorrido para conocer el hotel. Cena y a camita temprano para aprovechar el día siguiente.

Es el orden que hasta cierto punto, ellos tienen pensado, y que nosotros no podemos cambiar. En el hotel será imposible adelantar nada, y es mejor no intentarlo, yo recomiendo adaptarse a su ritmo y tener mucha paciencia. No nos queda otra.

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14 Dic 2007 10:59 #600259 por bibi_rodriguez
Hola chicos! A partir de ahora, haré un relato general y no día a día, ya que la estancia en Isla Margarita me es muy complicado contarla día a día porque lo cierto es que me resultan difusos, mezclo un día con otro y, en general, me cuesta situar qué fue lo que hice en cada momento y acordarme de cada uno de los lugares. Así que daré una serie de recomendaciones generales y haré un esquema general sobre cómo organizamos la estancia en nuestro grupo.

Jotaeme, a mi con el Holiday me pasa siempre lo mismo, lo considero casi como un segundo hogar. Llevo cuatro cruceros en él. Cuando llego me noto como si llegara a casa de unos familiares que visito cada año en una fecha determinada. Cuando me voy tengo una sensación de tristeza inmensa. Por dejar a la gente increíble que conoces en esos días, a todo el personal del barco que es estupendo, y también, por dejar el Holiday en sí. No sé, es como cuando dejas un piso en el que viviste un tiempo y te despides de cada habitación. Es más, ahora cada vez que veo a Pedro Mucho Loco conectado en el msn me siento un poquitín más cerca del Holiday, me encanta la sensación. Es como una ventana abierta en mi ordenador, desde donde miro por un agujerito a los nuevos cruceristas, me imagino qué estarán haciendo.... en fin... es lo que tiene trabajar para viajar. Sueño todo el día.

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14 Dic 2007 11:24 #600270 por bibi_rodriguez
Días 9 a 15: Martes 16 a Lunes 22 de octubre de 2007. Estancia en Isla Margarita.

El martes nos lo tomamos de descanso. Por la mañana playa o piscina en el hotel, comeríamos allí, y a media tarde nos reuniríamos todos en Playa del Agua para organizar las excursiones. El grupito de Playa del Agua ya se habría encargado de hablar con Saranda Tours, de mirar los precios de las agencias de la zona y luego los contrastaríamos con los de Maloka que había recogido yo. No tuvimos ningún problema para entrar en el Playa del Agua, mientras no llegaban nuestros compañeros nos dimos una vuelta por el Hotel. Los bungalows prometen, pero al parecer sólo eso. Mis compañeros, que también habían abandonado el Holiday temprano para coger buenas habitaciones y disfrutar del hotel, querían bungalows. La chica de recepción les dijo que no hiciesen eso, que la zona nueva era mil veces mejor y para convencerlos los llevó a ver uno de los Bungalows. Al parecer eran terribles, indescriptibles. En cambio la zona nueva, es muy chula. A mi me recuerda al hotel Bavaro Princesa de Punta Cana. La habitación por dentro no la vi, pero mi novio sí, y por lo que tanto él como mis compis me dijeron estaba muy bien. Además esta zona del hotel bordea una piscina con bar en la piscina, algo fundamental en el Caribe. Nosotros en el Hesperia Isla Margarita no teníamos bar en la piscina. Pues bien, en cuanto apareció el resto de la familia aprovechamos para tomar algo en el bar de la piscina, ¡había que aprovechar!. Aquí descubrí el Daiquiri de naranja, ummmmm. Mientras tomábamos unas copichuelas comparamos precios y decidimos que realizaríamos la excursión de Isla Margarita en 4x4 con la compañía de Jorge, un chico que les habían recomendado en el hotel. El teléfono de Jorge por si os interesa es el 0416-8965808. Nos reunimos con él en un bar en la playa y nos comentó a los 20 (dos de nuestros compis ya estaban en España, en Albacete) los precios de las excursiones y en qué consistían. Contratamos el miércoles la de 4x4 por 100.000 Bs. por persona, todo incluido. Nos recogían a las ocho en el Playa del Agua y a las 8:30 en el Hesperia Isla Margarita. De ahí recorreríamos los principales puntos turísticos de la isla: Manzanillo, Juan Griego, la playa de la Restinga (una playa llena de caracolas y conchas de todo tipo), la laguna de la Restinga (recorrido en barca incluido), Punta Arenas, La Aldea, El Castillo de Santa Rosa, el de San Carlos, La Asunción, Porlamar… lo cierto es que no recuerdo todos los sitios, porque al ser una excursión organizada te relajas, disfrutas y te olvidas un poco de los nombres e incluso de la hora. En Isla Margarita hasta me costaba saber en qué día vivía. La excursión incluye toda la bebida (alcohólica y no alcohólica), la comida (la mejor que probé en isla margarita), las entradas, todo el transporte….es decir, no pagas más que los recuerdos que compres. Hablando de recuerdos, si os gustan las conchas, en una de las playas a las que os llevan (a la que sólo se puede acceder en todoterreno) hay unos puestos en donde venden conchas. Nosotros compramos unos móviles de caracolas (de unos dos metros de largo) por 15.000 bs. Es decir, 3€ al cambio. No hay problema para transportarlos y al final resultan un buen regalo, nadie diría que valen 3€. Yo compré dos y me arrepentí de no haber traído alguno más. En otra playa, en la de La Restinga, puedes encontrar gran variedad de caracolas. Es más, la arena no se ve, de tanta caracola que hay. Si lleváis una bolsa os podréis traer caracolas grandes en perfecto estado, turritelas, pies de pelicanos… A mi es que me encantan las conchas, me hubiese quedado horas y horas en esta playa. Me dijo John, el conductor del 4x4, que aún había otra playa mejor. Y que en la Isla de Coche, había un cementerio de Conchas. Yo allí hubiese sido feliz.
Otra de las excursiones que nos ofreció Jorge y que hicimos el jueves, fue la de buceo en Los Frailes. Es una excursión que no os recomiendo. Te recogen a las ocho de la mañana, y te llevan a Juan Griego, donde montas en unas barcas (grandes, tienen tres motores) rumbo a Los Frailes. Unos islotes conocidos por ese nombre porque antiguamente vivía allí una congregación de frailes. El día lo dedicas a hacer snorkel. Te dan la comida y toda la bebida que quieras, como dicen ellos full bebida. Nosotros esta excursión la contratamos porque unos cuantos chicos del grupo querían pescar, y era la única opción de que ellos fueran de pesca y nosotros pudiéramos acompañarles y pasar un rato divertido. El problema es que el snorkel en la zona no merece demasiado la pena. Los peces son los mismos todo el rato, no hay especies de vivos colores, ni corales bonitos… además, la temperatura del agua es para mi gusto un poco baja, así que cuando llevas un rato haciendo snorkel comienzas a tener frío. Yo he buceado en Méjico o el Mar Rojo, y la verdad, no tiene nada que ver. Incluso si lo comparas con Barbados, es muchísimo, muchísimo peor. Es más, a mi el buceo en Barbados me gustó muchísimo, aún no teniendo el fondo marino el colorido que existe en otros lugares. De está excursión lo que más me gustó es que en el último lugar en el que te llevan a hacer snorkel, te puedes acercar a la costa y hay infinidad de caracolas (¿cómo no?). La excursión cuesta 100 mil Bs. por cabeza si haces sólo snorkel y 165 mil si pescas. La pesca también nos decepcionó un poco. Nos prometían grandes capturas, pero finalmente esos ejemplares gigantes no se dejaron pescar. Sí los pequeños, así que algo es algo. Mi novio, pescó dos pájaros bobos. Él se lo había advertido al capitán de la barca. Que la rapala sobresalía demasiado del agua, que estaba muy alta, que iba a pescar un pájaro… el hombre no le hizo caso. Dicho y hecho, no sólo pescó un pájaro, pescó dos. Los pobriños llevaron un buen susto, afortunadamente no les pasó nada más. En definitiva, en la excursión lo pasamos bien, pero no la recomiendo. Si podéis, prescindir de ella e ir directamente a Los Roques, o si no a la Isla de Coche. Cuando nosotros estuvimos había una plaga de medusas y no estaba permitido el baño. Si no fuese así, seguramente nos hubiésemos decidido por coche. E mi opinión lo ideal es elegir bien qué ver, seleccionar lo que nos apetece y merece la pena, y luego dejar algún día para el descanso (que luego al llegar a España estamos en el trabajo más cansados que antes de irnos).
Nuestra intención era ir el viernes a Los Roques, pero era difícil contratarlo. La misma tarde de los Frailes (la excursión termina poco después del mediodía) nos fuimos a Saranda Tours, y nos informaron de que la visita a Los Roques del día siguiente había sido cancelada. Intentamos reunir un grupito bueno, pues así nos fletarían una avioneta para nosotros. Por mucho que lo intentamos fue imposible. Así que, muy a nuestro pesar, finalmente contratamos la excursión para el domingo. El domingo era el Gran Premio de Formula 1 de Brasil, y queríamos reunirnos todos para ver la carrera, la pugna Hamilton-Kimi-Alonso, además queríamos descansar y disfrutar del hotel y de la playa en nuestro último día. Aún así, Los Roques merecían la pena, nos habían dicho que era el único lugar que no nos podíamos perder, por lo que decidimos hacer el esfuerzo. Aún así finalmente no pudo ser. El sábado por la noche me dejaron una especie de telegrama en la puerta de la habitación indicándome que nuevamente habían cancelado el avión, que pasásemos el lunes por la agencia y nos devolverían el dinero. Fue un gran chasco, porque era el único lugar al que teníamos claro que queríamos ir costase lo que costase. De todos modos he de decir que en cierta medida fue un alivio, porque en cuanto ví el telegrama colgando de la manilla de la puerta de la habitación me temí lo peor. Respiré cuando al abrirlo me di cuenta de que se trataba de la cancelación del vuelo y no de nada más grave. La verdad es que siempre intento ver el lado positivo de las cosas que ocurren. Si en un mismo viaje, el vuelo a un lugar se cancelaba en dos ocasiones, era porque no estaba para mí ir a ese lugar. Así que intentaría disfrutar del hotel, de la playa y de la gente en el que sería uno de nuestros últimos días juntos.
En cuanto a excursiones organizadas no realizamos ninguna más. Una pareja de nuestro grupo realizó con Saranda Tours la de Canaima (en un día). Dicen que el lugar merece muchísimo la pena, tanto que si volviesen a Isla Margarita, irían todo el tiempo a Canaima. Otros compañeros hicieron la extensión de tres días, y también vinieron encantados. Su única queja estuvo relacionada con Pullmantur. Ya que nadie les había comentado que tenían que dejar la habitación del hotel durante la estancia en Canaima, y claro, hacer y deshacer las maletas varias veces en una semana, no resulta agradable. Ellos llegaron el lunes, se acomodaron en la habitación, y el martes les informaron de que el miércoles saldrían hacia Canaima y que regresarían el viernes, y que en este tiempo tendrían que dejar la habitación del hotel. Su ropa y demás pertenencias las dejaron en un cuarto en recepción. Y a la vuelta, cambio de habitación, y nuevamente a vueltas con las maletas. Ellos comentaban que si les hubiesen informado en España que la extensión era así, que no la hubieran cogido. Por cierto, si vais a hacer esta excursión, debéis vacunaros contra la fiebre amarilla y creo que también contra la malaria. Informaros bien, porque ellos vinieron plagados de picaduras de mosquitos. Es más, ella cogió un virus que lleva arrastrando desde el último día en Canaima. Así que tomad nota e informaros. Merece la pena ir en condiciones para evitar sorpresas desagradables y peligrosas.
El resto de nuestros días en Isla Margarita los dedicamos a compras, a disfrutar de la playa, visitar lugares de modo relajado… por ejemplo, el viernes nuestros compis vinieron a nuestro hotel y pasamos todo el día juntos. Por la noche, cogimos un taxi a Sambil para hacer compras. El sábado temprano nos fuimos a Conejeros. También se puede visitar en el mismo día Av. 4 de Mayo y Santiago Mariño. Si vas temprano, al mediodía puedes estar ya de vuelta en el hotel, y disfrutar de la playa y la piscina el resto del día. A media tarde quedamos en Juan Griego para ver el atardecer desde el Fortín de La Galera. Lo cierto es que el día estaba nublado. Aún así mereció la pena. A mí me pareció impresionante, así que imagínate si llegamos a ir un día despejado. Tened cuidado cuando subáis, los niños se os tiran delante del taxi para contaros la historia a cambio de un dólar. Merece la pena pagárselo, pero para ello no debéis atropellarlos previamente, así que lo dicho, tened cuidado. Tras el atardecer teníamos una cita obligada en La Mamma con unas cuantas langostas. El precio del kg es de 130.000 Bs. es decir 26 euros. La langosta es a la plancha, las coges tú mismo del acuario. Mi novio cogió una langosta de 3,2 kg. Así que la cena nos salió por un pico, gastamos miles y miles de Bs. pero mereció la pena, era la cena de despedida, la última cena de toda la familia junta, ya que el domingo habíamos decidido descansar cada uno en su hotel. Pasamos un rato maravilloso.
El domingo, como digo, fue un día de descanso. Después de desayunar fuimos a comprar las perlas al mirador de la montaña, luego bajamos a la playa, las chicas de la playa nos rehicieron las trencitas, compramos regalos en los puestos de collares y artesanía, mandamos las postales (que por cierto, todavía no han llegado, así que si podéis evitarlo no mandéis las postales desde Isla Margarita, por lo menos desde el hotel), descansamos, nos divertimos, recordamos buenos momentos del viaje…. El día fue estupendo y pasó rapidísimo. Por la noche, era la fiesta en la playa. Bajamos un ratito, el espectáculo estuvo bien, aunque en mi opinión tirando hacia lo machista. Era un grupo de Samba en el que unas chicas muy monas ponían a tono a los hombres. Al parecer, los clientes femeninos del hotel pagan menos o son menos importantes, porque ningún hombre de buen ver nos puso a tono a nosotras. Así es la vida. Duramos poco, como ya venía siendo costumbre desde nuestra llegada a Isla Margarita. Las largas noches en la disco Starlight nos habían pasado factura. A las doce ya estábamos en cama. Mañana regresábamos.

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