Siempre teniendo en cuenta que nuestro puerto de inicio fue Ravenna, el barco zarpó sobre las 23:30 y todo dependerá de la hora de llegada de tu vuelo. Apuntar que todas las visitas las realizamos de manera independiente, excepto la última de Atenas y explicaré nuestros motivos más adelante.
En el aeropuerto de Barcelona, desde donde iniciamos el viaje, un agente de Pullmantur nos facilitó unas hojas con las excursiones posibles para nuestro vuelo (salió sobre las 10 y media de la mañana y duró una hora y media en llegar): visitar Bolonia o visitar Ravenna. Sin coger sus excursiones, decidimos visitar Ravenna porque el transporte incluido en el precio lleva desde el aeropuerto de Bolonia hasta el barco en la marina de Ravenna en unos 50 minutos y evitariamos las largas colas, en medio de un calor abrasador, que se forman cuando el resto de pasaje llega. Pagamos a Pullmantur 2 euros por persona i/v para poder usar la lanzadera a Ravenna que tarda 20 minutos en llegar. Y a visitar la pequeña ciudad, hasta las 19h que es cuando la lanzadera hace su último trayecto. Salvo que seas un historiador, da tiempo para pasear, visitar y comer rica pasta italiana y su auténtica boloñesa.
Repito que solo elegiimos la última excursión. Siempre hemos preferido disfrutar de los viajes mucho antes de volar hacia ellos (no menciono coches porque vivimos en Mallorca y ya sabéis...) preparándolos en casa, planeándolos, dónde comeremos, qué es típico..., y una excursión impide eso, solo te dejas llevar y te marcan el ritmo a un precio más alto que el que pagas por hacer lo mismo por tu cuenta. Ademas, nos gusta relacionarnos con la gente del lugar, sin ir más lejos, en Ravenna, una amable mujer nos acompañó a lo largo del casco viejo para llevarnos al restaurante por el que le preguntamos.
Volviendo a las escalas y si hay tiempo suficiente diré que sí. Excursión con Pullmantur, siempre verás lo que ofertan, más o menos rápido. Excursión por tu cuenta, siempre dependerá de lo ambicioso que seas.
Venecia: deberás volver en más ocasiones para descubrir esta maravillosa ciudad. Pero podrás cumplir con las visitas básicas, es decir, puente Rialto, Plaza y Basílica de San Marcos, palacio Ducal, navegar por el gran canal, callejear, comer y beber.
Dubrovnik: hay tiempo suficiente para visitar la ciudad vieja y su muralla, y siempre que seas el primero en salir del barco, podrás subir al teleférico
Kotor: podrás recorrer su pequeño casco viejo o visitar las dos pequeñas islas artificiales, pero no las dos cosas a la vez
Katakolon: organiza bien la salida y cómo llegar a Olympia porque viene justo.
Mykonos: siendo pragmático, puedes visitar la ciudad de Mykonos, siendo un soñador no querrías irte nunca y el tiempo que te dan nunca será suficiente. Después elige entre irte a Delos o a alguna de sus cristalinas playas
Santorini: bien organizado podrás pasear por Fira, Oia y el volcán, pero no por sus playas, aunque si has estado en las de Mykonos, las de Santorini te decepcionarán. De hecho, Pullmantur debería cambiar y restar tiempo a Santorini para dárselo a Mykonos.
Atenas. Atenas. Atenas. No es justo. Aquí estás organizativamente obligado a coger la excursión que para tu vuelo hayan programado. Verás, coge un mapa y verás que el Puerto del Pireo está alejado de la Acropolis y ésta está aún más lejos del aeropuerto de salida. Necesitas todo el tiempo posible y Pullmantur se encarga de que los independientes salgan los últimos de la cola, así que compra. Y si creyendo que con taxis lo vas a solucionar, hazlo pero a un coste mucho más alto que el precio de la excursión.
Por hora de salida de vuelo, la excursión solo consistió en visitar la Acropolis sin tiempo libre para visitar Plaka y la plaza Sintagma. La guía fue excelente, una griega orgullosa de sus ancestros que maravillaba por su claridad y conocimientos. Aún así, si hubieramos desembarcado a las 7:30 de la mañana ( barco ya liberado por las autoridades), hubiéramos podido disfrutar más de la experiencia de Atenas.
Reitero mi disponibilidad a responder a sus dudas, y no duden en preguntar cosas más concretas de cualquier índole, que responderé gustoso a cuantas pueda