sigo un poco mas ...
Barrio de Monastiraki
debe su nombre al pequeño monasterio de Plateía Monastirakiou.
Antiguo corazón de la Atenas otomana, Monastiráki todavía alberga puestos callejeros que venden desde trastos a joyas. Las mezquitas Fethiye y Tsistaráki son vestigios del pasado oriental de la zona, aunque también los hay romanos. Esta área rodea el ágora romana. A parte de callejear y si queréis pararos en sus tiendas, os aconsejo que no os vayáis sin ver la Biblioteca de Adriano y la Torre de los Vientos.
Biblioteca del Emperador Adriano
Al salir por la indicada salida del Ágora giramos hacia la derecha y continuamos en línea recta en dirección a la Biblioteca del Emperador Adriano que hallaremos al final de la calle Adrianou. La identificaremos de momento por sus columnas corintias. Se construyó e los años siguientes al 132 de. C. Medía 120 por 80 metros. Además de la enorme biblioteca albergaba salas más pequeñas y una piscina. Sus ruinas y las que la circundan se pueden visitar bajo el módico precio de 3 euros si queréis verlas de cerca, pero considero que no vale la pena, ya que el tiempo siempre nos va pisando los talones y se ve perfectamente desde fuera.
Museo de Cerámica Kyriazópoulos
Junto a la fachada de la Biblioteca de Adriano, haciendo esquina, está ubicado el Museo de Cerámica Kyriazópoulos albergado en la vieja mezquita Tsistaráki. Forma parte del museo de Arte Popular, y contiene cerca de 800 cerámicas provenientes de toda Grecia.
Torre de los Vientos
Giramos a la derecha por la calle Pandrosou, vuelta a la derecha por la Aiolou y al final de ésta podremos contemplar la Torre de los Vientos. Fue construida en mármol en el siglo II a. C. por el astrónomo sirio Andronikos 58 Kyrrestes, se edificó como reloj de agua y veleta. El nombre deriva de los frisos externos, que representa mediante relieves con figuras a los ocho vientos: norte, representado por Boreas que crea el viento del norte soplando a través de una caracola; noroeste, Skiron esparce brasas ardientes de un cuenco de bronce; oeste, Céfiro es un joven semidesnudo
que esparce flores; suroeste, Lips, sujeta el aphastón (ornamento de popa)de un barco mientras vira; sur, Notos trae la lluvia cuando vacía una vasija de agua; sureste, Euros es un viejo barbudo envuelto en un abrigo; este, Apeliotes es un joven que trae frutas y grano; noreste, Kaikias vacía un escudo lleno de granizo sobre los que estén debajo. Hay relojes de sol debajo de cada uno de estos relieves. La torre se conserva bien, mide 12 metros de altura y 8 de diámetro. En la Edad Media
se pensaba que había sido la escuela o prisión de Sócrates, o incluso la tumba
de Filipo II de Macedonia. Sólo en el siglo XVII se identificó correctamente como el Horologio (reloj de agua) de Andronilos. Todo lo que queda hoy del elaborado reloj de agua es un complejo sistema de tuberías.
La Mezquita Fethiye
nos la encontramos a la derecha de la torre, haciendo esquina con las ruinas del ágora. Los turcos la construyeron a finales del siglo XV para celebrar la ocupación de Atenas.
Barrio de la Plaka
La citada calle Aiolou delimita otro de las visitas obligadas de Atenas,el Barrio de la Plaka. Es el corazón histórico de Atenas. Aunque son pocas las casas que datan más allá del periodo otomano, sigue siendo la zona habitada más antigua de la ciudad. Su nombre puede provenir de la palabra “pliaka”, que era el modo en que llamaban a la zona los soldados albaneses al servicio de los turcos, cuando se asentaron aquí en el siglo XVI. A pesar de la multitud de turistas y atenienses que vienen a comer en las tabernas o a visitar los anticuarios, conserva el carácter de barrio residencial.La manera más cómoda y rápida de volver sería tomar de nuevo el
metro de vuelta a la última parada en el Pireo. Esta vez la estación más cercana se ubica en Monastiráki y lleva su mismo nombre. La encontraremos en una plaza amplia que se abre tras el Museo de Cerámica Kyriazópoulos