Brindisi, situada en la península del Salento, de cara al Mar Adriático, es uno de los más importantes centros industriales y mercantiles de Puglia, gracias a su puerto, que se remonta a la época Mesápica.
La fortuna y la historia de la ciudad han sido ligadas desde siempre a su puerto. El mismo nombre Brindisi, que deriva del nombre en lengua mesápica brunda o brendan, que significa cabeza de ciervo, alude a la peculiar forma que tiene el puerto.
Su posición geográfica le permitió, desde la época del Imperio Romano (III aC), cubrir un papel estratégico importante: de su puerto salían las legiones romanas y los buques de mercancías que iban a Oriente, Asia y Grecia.
De la ciudad romana ha quedado muy poco: la ciudad mesápica originaria tuvo una gran ampliación, conectada con Roma a través de la Via Apia y con Bari y Egnacia a través de la Via Traiana, a lo largo de la costa.
Después de la caída del Imperio Romano Brindisi pasó las mismas peripecias que toda la región: invasiones de Godos, Longobardos y Bizantinos; saqueos de piratas saracenos y conquista de los normandos en 1071. En todo este tiempo el puerto siguió desarrollando su función de «Puerta de Oriente».
Federico I de Svevia hizo construir, en el siglo XIII, un enorme castillo en defensa de la ciudad. Éste fue posteriormente utilizado por los Angioinos y potenciado por los Aragoneses, que reparararon las destrucciones causadas por el terremoto de 1456.
Además del castillo Svevo, que se encuentra en la parte oeste del puerto y es la sede de la comandancia de la Marina Militar italiana, hay también un castillo aragonés en la isla de San Andrea, frente al puerto.
El tráfico del puerto seguía creciendo: los peregrinos y los cruzados salían desde aquí para la Tierra Santa. Bajo la dominación española el puerto decayó y hubo que esperar hasta mediados del siglo XIX, con la anexión al Reino de Italia y la apertura del Canal de Suez para volver a conquistar el lugar de puente ecónomico y cultural con Grecia y Oriente.
Una visita a la ciudad tiene que tener como primera etapa la catedral en la Plaza del Duomo, que se reconstruyó en el siglo XVIII sobre la originaria base románica. En el casco antiguo también encontramos la iglesia de San Giovanni al Sepolcro, original por su forma circular, del siglo XI y la iglesia de San Benedetto, con forma típica de las construcciones benedictinas del siglo XII.
En el Parque arqueológico de S. Pietro degli Schiavoni es posible visitar un barrio residencial de la época romana medio-imperial.
El importante papel que Brindisi desempeñó en la primera guerra mundial y que le valió una medalla que todavía aparece en el blasón de la ciudad, fue la razón principal por la que fue elegida (preferida a las otras dos candidatas Trieste y La Spezia) para realizar un monumento en honor de los casi 6000 marineros caídos en ocasión de la guerra de 1915-18. La promotora de esta construcción fue en 1925 la "Lega Navale Italiana".
Lo primero para resaltar es la incontable cantidad de columnas romanas que encontraremos en Brindisi, todas ellas pertenecientes a los siglos I y II a.C y que en definitiva nos intentan señalar lo que era el final de la famosa Vía Apia romana. Por supuesto está de más mencionar que existen gran cantidad de ruinas romanas en toda la ciudad y eso es gracias a ser una ciudad muy importante para el imperio.
NUESTRA RUTA DESDE EL ZENITH
Nuestra visita a Brindisi arrancará en el puerto donde está el moderno Monumento al Marino Italiano Muerto en el Cumplimiento del Deber. Mide 53 metros y tiene la forma de un timón. Por un ascensor puede subirse a la cúspide, desde donde se disfruta un maravilloso panorama.
En la escalinata, frente al puerto, dos columnas romanas indicaban el término de la via Apia. Sólo quedan las bases tronchadas. Una columna fue llevada a Lecce en el siglo XVI y se yergue en la Piazza Sant´Oronzo; la otra, severamente deteriorada, se desmontó en 1995 y está también en Lecce, sometida a trabajos de restauración.
A un costado, sobre una pared, una placa de mármol informa que en ese lugar murió el poeta Publio Virgilio Maron al regreso de un viaje a Grecia.
A las espaldas de la escalinata entramos por una callecita que nos lleva al casco histórico. Pasamos por el Pórtico de los Caballeros Templarios y desembocamos en la Piazza del Duomo, donde visitamos la catedral neoclásica, edificada tras el terremoto que destruyó la mayor parte de la ciudad en 1456; el Museo Arqueológico, la Cecca (donde se acuñaba la moneda), y la Loggia Balsamo, del siglo XIV, con un hermoso balcón decorado.
Por el vicolo Rainieri llegamos luego del templo circular de San Giovanni in Sepolcro, del siglo XI, que están restaurando, y después volvemos hacia la costanera Regina Margherita, con sus magníficas casas estilo Liberty.
Más allá nos detenemos en la bella Piazza Cairoli y ante la Fontana Tancredi, de fuerte carácter oriental. Data de 1192, cuando el rey normando Tancredi la hizo construir como recuerdo de la boda de su hijo Ruggero con Urania de Constantinopla.
Aires medievales
Después de atravesar la Porta Mesagne, con un arco del siglo XIII, nos encontramos ante una de las más bellas construcciones medievales de la Puglia: la iglesia Santa María in Casale, con su fachada policromada y, en su interior, frescos de la escuela bizantina, entre ellos un Juicio Final pintado por Rinaldo de Taranto.
Una vez que culminamos el recorrido por los sitios arqueológicos debemos dirigirnos casi obligados al Museo Arqueológico de Brindisi, donde completaremos la historia de la ciudad y una gran parte de la historia del Imperio Romano gracias a la importante colección sobre todo de estatuas tanto helénicas como romanas que nos ofrece en sus salas. También se deben destacar los capiteles y bajorrelieves romanos que presentan una belleza realmente única.
Un detalle que me olvidé de mencionar es que cuando estemos llegando al final de la Vía Apia (ver foto) aprovechen y tomen decenas de fotografías de la hermosa Fuente Grande, también de construcción romana y por supuesto casi un símbolo de esta ciudad. En resumen, Brindisi nos ofrece conocer otro aspecto de los romanos en un sitio donde la importancia era mucha, pero hoy en día es opacada por otras ciudades de gran belleza y sobre todo, más céntricas.
MONUMENTOS
Castello Aragonese - Más conocido como "Forte a mare", es una fortificación realizada por Ferdinando I de Aragón en 1492 en la isla que se encuentra delante del puerto.
Castello Svevo - Llamado Castillo grande o "di Terra", para distinguirse del castillo aragonés, fue construido por Federico II en 1227 para ser una residencia fortificada.
Colonne del Porto - Es el símbulo de la ciudad, dos columnas gemelas de la mitad del siglo II; ha quedado sólo una de ellas.
Fontana Tancredi - Llamada también "Fonte Grande", fue construída gracias al rey normando Tancredi en 1192 sobre la base de una fuente romana.
Catedral - Basílica de San Giovanni Battista – empezada por el Papa Urbano II en 1089 y terminada en 1143. Tiene una capilla dedicada a San Teodoro, patrono de la ciudad junto con San Lorenzo, y telas de varias épocas.
S.Giovanni al Sepolcro - Es una construcción de forma circular edificada a finales del siglo XI. Muy interesante es el portal principal; el interior está sostenido por ocho columnas con capiteles muy hermosos.
S.Maria del Casale - Iglesia del estilo románico-gótico del siglo XIII, tiene un ciclo de frescos bizantinos.
MUSEOS
Museo arqueológico provincial de F.Ribezzo - En el casco antiguo, al lado del antiguo portal del hospital "Dei Cavalieri Gerosolimitani" (siglo XII).