Me uno a la felicitación a los ganadores, pero considero que son unos premios donde no hay, en muchos de ellos, las condiciones requeridas de “ceteris paribus”. Me explico: según la clase de premio es posible ver si realmente todas las navieras pueden entrar en competición en igualdad de condiciones (primer caso) o no (segundo caso).
El premio a “Mejor compañía calidad/precio” es un claro ejemplo de primer caso, un buen baremo de medición donde pueden entrar en competición TODAS las navieras (lujo, premium y estándar) sin que ninguna juegue con ventaja, ya que pondera lo pagado por lo recibido (el precio no es un valor absoluto sino relativo). También son “objetivos” los premios a “Mejor destino” (Norte de Europa, Mediterráneo, Caribe y Asia) Y, naturalmente, un premio que “homogeniza” ya en su título como es el de “Mejor naviera de lujo”.
Pero en muchos de los restantes premios (“Mejor barco (pequeño, mediano, grande)”, “Mejor servicio a bordo”, “Mejor cocina a bordo”, etc.) es evidentemente injusto meter en una misma votación a compañías que tienen “categorías” tan distintas. Es como si en una carrera de motociclismo se pusieran a competir motos de distintas cilindradas. No, las cosas no se hacen nunca así. En este segundo tipo de premios habría que separar por COSTES a los candidatos y agruparlos en categorías basadas en un mismo o similar nivel de coste de pasaje, que es el que hace que haya o no posibilidad de comparación justa. Entiendo que es muy tentador simplificar y meterlos todos en un mismo saco y evitar así la “multiplicación de premios” que significa otorgar dichos galardones para cada una de las categorías. Lo entiendo, en el mundo real de los negocios las cosas son así, sin entrar en detalles que el público general tampoco aprecia, pero no por ello deja de ser injusto y poco “científico”: se está utilizando una misma balanza para pesar diamantes y camiones.
Y es que hay una “cosa sagrada” en toda competición (que se observa tanto en deporte como en las demás concursos) si se quiere se justo: el principio de igualdad de oportunidades de los participantes, la homogeneidad de condiciones en que se realiza la contienda: los boxeadores “pluma” no pelean con los “pesos pesados”. Y si no se hace así, poco significativo informativamente para el lector es saber a qué naviera se le ha otorgado un premio e incluso le puede disuadir de participar en un juego tan desigual, con cartas claramente “marcadas” (y que tiene, además, unas nominaciones previas que ya poco margen dejan). Y es esta la razón del porqué, aunque soy lector habitual de la revista “Cruceros & Destinos”, que encuentro enormemente interesante para los amantes de los cruceros, no me haya apetecido ningún año participar en las votaciones. Me gustaría saber vuestras opiniones al respecto.