La tienda, a pesar del límitado tamaño ofrece una interesante selección de artículos de calidad. El gran salón de popa, lugar perfecto para tés, cocktails, como lugar más extenso de la nave, sigue siendo increiblemente hermoso, a pesar de jugar con cueros blancos, rafias de tonos arena, y una mezcla cuidada de tonos neutros. La zona chill out de popa, adyacente al salón es perfecto para leer, y tomar un café por la tarde. Me gusta el SPA, aunque ahora no sea de Carita sino de la marca Sothys, y la pequeña zona de niños es una novedad que se repite en un barco tan pequeño.
No tan pequeño; tanto que yo no lo llamaría yate sino un “mini barco de crucero”, en donde se puede llegar a cualquier esquina sin salir media hora antes. El buffet sigue siendo muy marinero a pesar de mostrar un cierto amontonamiento de las mesas de mimbre Yacht Club en muchas esquinas, y me gustaría que hubiera más mesas exteriores, que resultan insuficientes, a pesar de las adicionales, del ambiente de club selecto en el bar en la zona superior de la piscina. Esperaba también que corrigiesen la carencia de sombrillas en la única piscina de popa. Puede ser un tostadero para pieles más delicadas.Y por supuesto mi zona favorita que el bar-salón-biblioteca panorámica de proa. Cierto que el negro y burdeos del Boreal le daba un aspecto rompedor. Aunque ahora se percibe un ambiente más liviano, que resulta más luminoso, durante noche. Rabiosamente moderno, elegante, vanguardista, construido para impresionar: tanto que es perfecto.