Añoranza de la Polinesia...
Después de quince días de haber vuelto de la Polinesia, y debido a problemas con el portátil, no he podido ponerme en contacto con vosotros para, tal como prometí, poneros al corriente, aunque sea esquemáticamente, del viaje.
El viaje lo iniciamos en Barcelona hacia París, donde, después de pernoctar una noche, cogimos un vuelo de la compañía Air Tahiti Nui, con destino Papeete, y con una escala técnica en Los Angeles. Veintidós horas en total, la forma más corta de llegar a este destino en el menor tiempo posible desde España.
Llegamos a Papeete a las 11 de la noche y, antes de embarcar, pernoctamos en el Hotel Intercontinental, donde, por lo avanzada de la hora y el cansancia acumulado, jet lag, etc., no tuvimos tiempo de explorarlo, centrándonos solo en la laguna que lo rodea. A las cinco de la tarde, embarcamos en el Tahitian Princess, que nos aguardaba en el muelle de Papeete. Hicimos un pequeño recorrido por la ciudad, que, aparte de la amabilidad de su gente, poca cosa vimos que nos entusiasmara, excepto el mercado, donde según creemos se deben hacer las comprar finales. Collares, pareos, aceites, monoi de tahiti, etc. (muchos de estos productos, es probable que se puedan encontrar en España, ya que están equitetados en China, Indonesia, etc.)
Finalmente nuestro barco partió puntualmente a las cinco de la tarde.
Barco de dimensiones medias, pero creemos las justas para el tipo de crucero de que se trataba. Limpio, muy limpio, personal serio y competente. Extremadas medidas de seguridad, etc. estilo americano, así como la higiene en prevención de enfermedades contagiosas, gastrointestinales, etc.
Pasajeros fundamentalmente americanos, casi la mayoría, siguiendo los neozelandeses, austrialianos, y luego, un gran grupo de argentinos que dieron un toque hispano al buque.
La vida del barco es la de cualquier crucero al uso, es decir, noches de gala, dos, (conviene llevar ropa de vestir tipo esmoquin o traje oscuro para los caballeros y traje largo las señoras, pues el pasaje americano y anglosajón en general se disfrazan la mayoría para estos fastos) y diferentes restaurantes y servicios donde la comida, etc., estaba a nuestra disposición día y noche.
Servicio de excursiones donde se deben contratar con rapidez, pues las mejores se agotan inmediatamente. Solución alternativa podría ser alquilar un coche, cosa que nosotros hicimos en Bora-Bora, y que, resulta extraordinariamente caro. Otra opción es coger el bus jardinera (le truk) que te desplaza por la isla.
Nuestro barco partió rumbo a Huahine y Tahaa, quizá esta última, una de las islas más bonita que hemos visto.
Bora Bora, isla de prestigio, la perla del pacífico, dicen, tiene fama merecida, pues es bella y cara. Quizás una de las razones de que la visiten personajes ilustres y no tanto del mundo del cine, etc. que le han dado fama.
Moorea, creemos es una isla más completa y bonita.
Rahiatea, también es muy peculiar, al igual que Rarotonga, que, desgraciadamente, la tuvimos que ver desde el barco, pues la marea impidió que las barcas, tender, pudieran acercarnos a tierra. En fin, una putada, unida a el mareo del pasaje, incluido yo.
En próximos días os iré explicando, detalladamente, de cada isla, al igual que del barco, todo lo que he visto, oído y disfrutado de este viaje.
Cualquier cosa que queráis preguntar, ya sabéis.
Tengo información escrita en francés y español para complementar la información que preciséis.
Un saludo
Neogalapam