Con 15 cruceros en mi haber, creo tener formada una opinión suficiente para saber que me gusta y que no de un crucero. Es la tercera vez que navego con MSC Cruises. MSC Fantasía en 2011, MSC Preziosa en 2013 y ésta que nos ocupa de 2017 en MSC Meraviglia.
No me cabe la menor duda de que el Área de Yacht Club de MSC es la mejor opción para unas vacaciones relajadas y tranquilas, donde el mimo al pasajero es su mejor carta de presentación.
El barco es bonito. Tiene la elegancia característica de los barcos de MSC Cruises. No obstante, hay algunos aspectos que no termino de comprender donde tantos millones de dólares se han gastado.
Navegué el pasado 8/12/2017 y mi cabina fue la 16007. Es amplia (de unos 24 a 28 M2) y con todos los adelantos y comodidades correspondiente a la categoría YC1. No obstante no me explico cómo con tanto espacio por cabina le dediquen apenas 90 cm x 90 cm aproximadamente al distribuidor de acceso al WC donde no es posible mantener abierta la puerta del WC sin tener cerrada la del armario, por cierto, también algo justo; o viceversa.
De igual manera, que el MSC Áurea Spa, con unos 1.100 M2, dedique como piscina una pileta de burbujas de apenas 5 m x 3 m aproximadamente y una profundidad de ¡50 centímetros!. Imposible extender las piernas si otro pasajero se pone enfrente. Decepcionante.
La restauración en general tampoco ha estado al nivel esperado. Ni el Marketplace Buffet, ni el Top Sail Restaurant, ni el Room Service que solicité en un par de ocasiones. Servicio lento, no; lo siguiente. No concibo que una naviera italiana no sepa darle el punto justo a la pasta o a la pizza; platos en general desabridos.
De los dos espectáculos del Cirque du Soleil, Sonor y Viaggio, sin duda éste último tiene un poco más de derroche de color, alegría y diversión, incluso con una trama tan vaga como la de un artista en busca de su musa escurridiza. El primero, más sobrio, obscuro y tedioso. Vamos, una castaña. Lo mejor, los músicos que amenizaban antes del espectáculo.
MSC Cruises parece que se apunta a la moda/rentabilidad del embarque/desembarque en todas o casi todas las escalas, como quien coge el autobús cuando pasa. En mi opinión esto va en detrimento de la calidad del pasaje. Y se nota.
Atrás quedó el glamour, la buena cocina y la experiencia satisfactoria con el MSC Fantasía y el MSC Preziosa.
Saludos.