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Problemas en Monaco, G. Voyager 01 Sept

08 Sep 2004 17:45 #31670 por imported_admin
Problemas en Monaco, G. Voyager 01 Sept Publicado por imported_admin
Bueno, como es posible que antes o después aparezca por aquí algún descontento con este tema quiero dar mi versión integra de lo sucedido esta semana a bordo del Grand Voyager.

El crucero acababa de empezar el día anterior y todo se desarrollaba con absoluta normalidad. El barco fondeó frente a Montecarlo y se procedió con el desembarque en tenders.

Quiero aclarar, en primer lugar que un tender no es lo mismo que un bote salvavidas. Un tender es una embarcación diseñada específicamente para desplazar los pasajeros a tierra y viceversa cuando el barco fondea. Es por ello que es una embarcación multicasco, es decir, es un catamarán lo que le dota de gran estabilidad lateral haciéndolo prácticamente involcable. Sin embargo, su mayor superficie de contacto con el mar también lo hace mas sensible a las olas en parado. El tender, en caso de emergencia, evidentemente sirve también como bote salvavidas, pero esta no es su función principal.

Al volver de las excursiones nos encontramos con una larga cola para subir a los tenders que habían de llevarnos al barco. La cola prácticamente no avanzaba y así estuvimos una media hora hasta que un tender regresó con los pasajeros que había llevado. Fue entonces cuando nos comunicaron que no se podía embarcar porque el estado del mar hacia muy peligrosa la maniobra de abarloar (arrimar) el tender al barco y saltar a la plataforma de este.

A las chicas de excursiones en este caso les faltó energía para comunicar este particular en voz alta y a toda la cola pero creo que nos enteramos todos de lo que estaba pasando aunque fuese por el boca a boca.

Estuvimos esperando una media hora mas mientras en el barco se analizaba la situación, se decidía que hacer e intentaban bajar mas personal a tierra para organizar el regreso y atender a los pasajeros.
En esas operaciones cayeron al mar dos tripulantes y un tercero se tiró para rescatarlos. Fueron recuperados sin lesiones de gravedad (aunque creo que uno de ellos tiene una costilla rota).

A tierra acudieron el Director de Hotel, el enfermero (no estoy seguro de si el medico también ya que en ese momento todavía no lo conocía), el Director de Administración, y el Jefe de área de Seguridad. Además, en tierra estaban 3 chicas de excursiones y un asistente de camarotes, precisamente el nuestro (Hermes). La representante de la consignataria y un ayudante estaban también allí realizando las tareas de búsqueda de recursos. Informamos al director de hotel que había al menos un niño enfermo entre la gente (estaba con fiebre y había vomitado durante el día) e inmediatamente ordenó localizarlo entre la gente y que fuese atendido por el medico o enfermero como así fue.

Como estaba anocheciendo nos mandaron resguardarnos en la terminal de cruceros. No llevábamos ni 15 minutos allí cuando una chica de excursiones nos hizo saber que seriamos enviados a Niza en autobuses, que cenaríamos allí y después el barco atracaría y podríamos embarcar. Nos dijo que los autobuses llegarían pronto y que nos agrupásemos por numero de autobús pero no había suficiente personal para realizar los agrupamientos y esa idea no duró mucho. Algunos pasajeros comenzaron a ponerse nerviosos e increpaban a las niñas de excursiones intentando que estas organizasen a la gente a su manera. Entre tanto llegaron los primeros dos autobuses y el director de hotel instruyó a las chicas de excursiones para que diesen total preferencia a las familias con niños y los ancianos. Sin embargo en medio de tanto follón (400 personas alrededor de 2 autobuses) creo que algunos pasajeros se pasaron la preferencia por donde yo se quedando todavía algunos niños sin autobús en esa primera remesa.

En algún momento, no recuerdo si antes o después de que llegasen los primeros autobuses bajaron mantas del barco y las repartieron entre la gente (yo, personalmente, no pasé mucho frió, será que soy del norte).

En los autobuses iba además del pasaje una persona del barco, bien una chica de excursiones o bien nuestro asistente de camarote. Todos llevaban dinero en la mano para pagar los restaurantes y los restaurante estaban avisados de la llegada del autobús con la gente por la representante de la consignataria del barco.

El mayor problema fue que no se pudieron conseguir mas que cuatro autobuses que tuvieron que hacer recorridos de ida y vuelta a Niza. Tengamos en cuenta que este operativo se empezó a organizar mas allá de las 8:30 con lo que las empresas de transportes estaban cerradas y muchos conductores de autobús tenían el teléfono apagado o estaban en sus casas sin animo de hacer horas extras.

Entre que los autobuses iban a Niza, descargaban y volvían pasaba el tiempo y el director de hotel se desplazó a Montecarlo en taxi buscando una tienda que le vendiese bebidas para distribuir entre los que todavía estábamos esperando. Consiguió llegar a una que estaba cerrando y la debió dejar bajo mínimos de existencias de agua embotellada, Coca Cola y demás refrescos que distribuyeron entre los que estábamos allí.

Yo me espere a irme con los últimos para poder observar toda la maniobra. Nos fuimos en un taxi con el director de hotel y un oficial de seguridad para poder seguir al milímetro sus gestiones para organizar el operativo. Llegamos a un restaurante en Niza donde ya había gente de anteriores autobuses cenando, igual que en los restaurantes colindantes. Cada quien pidió lo que quiso, no hubo instrucciones sobre un limite de gasto ni tipo de comida permitida. En nuestro caso pedimos pizza. Incluso cuando una chica se acercó a nuestra mesa porque se les había acabado el tabaco y no encontraban donde comprar el director de hotel le regaló su paquete de Malboro, prácticamente lleno, sin vacilar ni un instante.

Mientras tanto, los tenders tuvieron que dirigirse a Niza por sus propios medios ante la imposibilidad de subirlos a bordo del barco en Montecarlo. De tal forma que el barco se demoró en su llegada a Niza porque tuvieron que buscar un fondeadero tranquilo donde poder izar los tenders.

Finalmente las luces del barco aparecieron al fondo de Niza. Hubo gente, que cansada de esperar en las mesas de los restaurantes decidió ir caminando por su cuenta hasta el muelle de cruceros dando un paseo de 5 minutos. No obstante, había algún autobús dispuesto a acercar a la gente al barco y así lo hizo. Tras la maniobra de atraque empezó por fin el embarque a eso de las 2 de la mañana. Los responsables decidieron agilizar el proceso dejando embarcar sin el preceptivo control de las tarjetas magnéticas alegando que nos habían contado en los autobuses que nos desplazaron a Niza. Esta maniobra, que supongo sería por la buena fe de acelerar el embarque se volvió en contra de ellos puesto que la gente les echaba en cara que ahora no sabrían si estábamos todos a bordo.

Evidentemente, el hacer el embarque de esta forma tuvo su riesgo de dejar alguien en tierra, pero con un mínimo de sentido común adivinamos que los riesgos fueron mínimos:
- Evidentemente, si alguien llegaba tarde al embarque de Monaco no tuvo problema, porque estuvimos unas cuantas horas allí esperando. Así que en Mónaco estábamos todos.
- Habiéndonos contado en los autobuses a Niza pudieron detectar perfectamente si faltaba alguien.
- Si después nos contaron en el momento del embarque aunque no pasásemos las tarjetas pudieron contrastar la cifra con las anteriores.
- Y aunque no hubiésemos sido contados en el momento del embarque, la posibilidad de que alguien se quedase rezagado del grupo es tan remota (y esa o esas personas serían tan estúpidas) que no es contemplable.

Tras el embarque y ya en recepción una señora comenzó a gritar convocando a todos en el salón cabaret para “pedir explicaciones y compensaciones inmediatamente”. En recepción facilitaron tacos de hojas de reclamaciones que incluso repartió el propio personal del barco entre los presentes, así como bolígrafos.

Al cabo de un rato, el capitán apareció en escena para dar explicaciones. Vino a decir que lamentablemente no podían controlar el tiempo metereologico, que nos pedía disculpas, etc, etc... El publico se echó a el reclamando una compensación inmediata que evidentemente, el, desde su puesto no podía prometer y se mantuvo un intercambio de palabras estéril mientras el Practico se cansaba de esperar para la maniobra de salida y retrasábamos cada vez mas la posible hora de llegada a Roma. Finalmente dejaron marchar al capitán con la promesa de que si era posible esa noche o si no al día siguiente tendría una contestación sobre las compensaciones que iba a ofrecer Iberojet.
Una supuesta abogada y agentes de viajes leyó un papel que le había dado un señor y que nos serviría a todos para saber lo que había que poner en la reclamación. Supongo que se autodenominaba abogada porque habría sacado la carrera de derecho en sus tiempos mozos y sería agente de viajes de rebote porque esa señora no creo que se hubiese leído en la vida las Condiciones Generales de Contrato de cruceros, ni de Iberojet ni de nadie y los argumentos “jurídicos” que leyó eran tan patéticos que la gente no pudo mas que echarse a reír y escribir cada uno lo que creyó conveniente.

Una primera compensación se hizo publica a la mañana siguiente. Dado que llegábamos muuuy tarde a Roma, 13:45, y dispondríamos de solamente la mitad del tiempo para bajar a tierra, las excursiones serían gratuitas para todo el mundo. Al día siguiente, además, se hizo saber que las consumiciones del día de Roma no serían cargadas en cuenta.

En los días siguientes el ambiente fue mejorando, aunque nunca llegó a ser como el de un crucero normal, exceptuando a un grupo de 6-8 personas que decidieron protestar por todo desde ese momento, sin importarles el estropear el crucero a los que estaban a su alrededor. Posteriormente he sabido que al menos una de esas personas intentó negociar la devolución integra del importe del crucero. Iberojet le dijo que de acuerdo, que se bajaba a tierra y ellos corrían con los gastos de repatriación y que le devolvían el dinero pero.... esta persona no quiso, dijo que eran sus vacaciones y que seguiría disfrutando del crucero pero que quería la devolución total del importe. A partir de entonces, esta persona y sus compañeros de mesa (no se si conscientes o no de la jugada de su compañero), se dedicaron a protestar por todo y como colofón el ultimo día, en la noche de gala, se pusieron a repartir una carta con una versión bastante peculiar de lo sucedido y ojo, haciendo de juez y parte, reclamando un fin de semana pagado en Roma, un numero 902 para atender a afectados, que el director de hotel realizase la distribución del panfleto, etc..... Según esta carta, dan un plazo de 30 días a Iberojet para realizar tales compensaciones o si no iniciaran acciones judiciales y administrativas así como lo pondrán en conocimiento de los medios de comunicación.

Hubo gente que firmó la carta, aunque algunos por lo que pude oír con comentarios del tipo “Es una vergüenza que haya gente como vosotros que sea tan mentirosa y bla bla...” y otros la firmaron por el efecto “a ver si van a devolver algo y yo me quedo sin nada por no firmar” aunque no estuviesen muy de acuerdo con lo que en la carta se contaba.

Así, este grupito consiguió arruinar la cena de gala del ultimo día, enfadando a los camareros que se sentían frustrados, montando un pollo a la chica de la bebida porque se le ocurrió meter botellas de tinto en la cubitera, provocando discusiones en las mesas sobre firmar o no firmar y desde luego incomodando totalmente a los que estábamos mejor informados y éramos conscientes de la injusticia que se estaba cometiendo.

No digo yo que toda la operación haya estado bien, creo que con los medios disponibles se hizo lo mejor que se pudo organizativamente, si bien, como ya he dicho antes, creo que en el aspecto comunicativo faltó empuje y valor. En el futuro, y supongo que así será, Iberojet deberá elaborar un plan de contingencias en el que se contemplen este tipo de situaciones y otras, desarrollando un manual de procedimientos y ensayándolo cada cierto tiempo. O bien que cada consignatario tenga dicho procedimiento.

Por poner un ejemplo, donde se empezó a poner nerviosa la gente y se perdió mas tiempo fue en el muelle de Montecarlo porque solo se consiguieron 4 autobuses y las esperas se hacían largas. No se de que medios se disponía o de cuales no, pero el consignatario debería tener los números particulares, y no solo de la oficina, de los dueños de muchas empresas de transporte para que estos localizasen a sus conductores y los movilizasen.

Con todo, creo que Iberojet hizo lo mejor que pudo sin negar que el procedimiento es mejorable, pero en cualquier caso, para mi, el tema no pasó de una anécdota. ¿Que perdimos muchas horas de visita en Roma? Bueno, en mi mente nunca ha estado conocer Roma ni en 4 horas ni en 8, se que en una escala de crucero de una ciudad tan grande vas a “echar un vistazo” y eso, creo que lo hicimos estupendamente (bueno, fue un entrenamiento de piernas importante, eso si).


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