A ver, al Grand Voyager se le ha averiado un cojinete de un motor, pero no está afectando al desarrollo del crucero, que sigue navegando con el otro par de motores. La actividad a bordo y las excursiones se desarrollan con normalidad.
Se prevé acortar las escalas en Corfú y Dubrovnik porque el barco ya no puede ir tan rapido como antes.
El problema es que la reparación debe hacerse en parado y dura 4 días, y por eso se ha cancelado la salida del día 12.