Exacto, todo es cuestión de suerte, nosotros en el primer crucero, el que cito que nos pusiero en mesa de dos, junto a nosotros y casi pegados había una mesa y habían seis personas de una ciuidad cualquiera (no la voy a nombrar) porque tengo muchos amigoa allí y puede que la gente lo entienda de otra manera, bueno sigo: prejubilados de banca quizás de altos cargos, nada que ver con un currante como yo, de los de todos los días en la calle, vamos los que ya me conocéis (taxista) íbamos con una ilusión tremenda, nos parecía un sueño vernos allí en el R6 (rondó veneciano) bodas de plata, y conoceriamos a nuestros nuevos amigos compañeros de mesa.
La sorpresa es que nos miraban por encima del hombro, cuando llegaban (siempre llegaban despues que nosotros) no decian ni buenas noches ni siquiera nos miraban, ciando se sentaban les deciamos (buenas noches) y no contestaban, seguían con su rollo, de ahí me enteré algo de ellos.
Tal fué nuestra frustración que le pedimos al Maitre que si por favor nos podía cambiar de mesa el segundo día (le contamos lo sucedido) nos dijo que el barco iba lleno, pero que casualmente había otra mesa igualita que la nuestra pero que los pasajeros no habían bajado a comer, al otro día al entrar al comedor nos llevó personalmente a nuestra nueva mesa ya que los pasajeros habían decidido cenar todas las noches en el camarote.
A partir de aquel momento todo fué un sueño, nuestros compañeros de mesa (de Torrevieja y de Alicante) lo pasamos genial, con ellos hicimos las excursiones y compartimos nuestra tarta de bodas de plata.
Cuando en 2006 hicimos el Grand Mistral, nuestra sorpresa fué, no solo ver en el barco al Maitre que se acordaba de nosotros, sino que tambien iba el Capitán, fué genial.
Y aquí seguimos enganchados, perdorar por este rollo que os he metido, me extendería mas pero no quiero cansaros ya que este crucero fué como una salida al exterior de nuestras vidas. [

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Un saludo
Pitu
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