Recomendaciones generales: Isla Margarita es un lugar muy característico. Hay que ir con mucha paciencia, porque aún así regresaremos a España con ella agotada, así que mejor volver a con paciencia cero que con paciencia menos 100. El lugar es bonito, tiene su encanto, la excursión del 4x4 recorre los lugares más bonitos de la isla, el atardecer en Juan Griego, y la cena de la Langosta son muy recomendables, Conejeros también merece una visita, Sambil en mi opinión no, es un centro comercial normal y corriente, también está bien hacerle una visita a la mujer que vende las perlas en la montaña cercana al Hesperia Isla Margarita, y que os cuente su historia…. Los Roques y Canaima, muy, muy recomendable. Por supuesto, depende de la filosofía con la que vaya cada uno, si se quiere descansar, si se quiere ver, si uno es más o menos aventurero… existen distintas opciones que cada uno debe evaluar. Mi recomendación es barajar las distintas opciones, ver qué es lo que más nos apetece y luego seleccionar en función de los días que queramos dedicara a ver y los que queramos dedicar a descansar. Algún día lo dedicaréis entero a la excursión, otros os bastará con salir del hotel después de comer, ya que la playa se suele chafar a partir de las cuatro (a veces incluso antes). Así que podéis aprovechar la mañana para descansar, tomar el sol, etc. y la tarde para perderos por Isla Margarita. Conejeros cierra sobre las cinco de la tarde y Sambil a las diez de la noche. El atardecer en Juan Griego es sobre la seis de la tarde. Todas estas opciones las podéis dejar para el final del día. En cambio, La excursión en 4*4, Isla de Coche, Los Roques y Canaima os requerirán todo el día desde bien tempranito. Por último comentaros que en Isla Margarita tenéis la opción de nadar con Delfines a un precio muy bueno. El parque está en un Pampatar, desde el Hesperia Isla Margarita, lleva unos 45 minutos el camino. Hay varias opciones, ir en taxi y que os espere (acordando previamente el precio), contratarlo con Saranda o en el propio hotel. Los precios de una u otra opción son similares. En la guía vienen detallados. De todos los lugares a los que he viajado, el mejor precio para el nado con delfines lo encontré aquí. El nado con los delfines dura media hora, y según mis amigos, merece mucho, mucho la pena. Yo me arrepentí de no haberles reservado una tarde. Creo que es una experiencia única.
En cuanto al hotel… hay poco más que añadir a lo dicho en la descripción del día en que abandonamos el Holiday para comenzar la estancia en Isla Margarita. Recordáis lo que comenté de la ropa interior de los huéspedes anteriores en nuestra habitación, pues tras dos días llamando para que nos la viniesen a quitar, la bajamos nosotros mismos a recepción. Nadie se disculpó. Los jacuzzis, supongo que aún a día de hoy, seguirán sin funcionar. Su excusa era que estaban pendientes de recibir una pieza de Caracas y que hasta entonces el problema no tenía solución. Los deportes acuáticos de no motor, supuestamente incluidos en el precio, brillaban por su ausencia. Al ir a preguntar al encargado de los mismos (que curiosamente se pasó los siete días en su puesto, no sé para qué, porque no había deportes acuáticos) me comentó que hacía un mes que unos compañeros suyos habían ido a comprarlos y que todavía no habían regresado. En ese momento, mi cara tenía que ser un poema. Lo que daría porque me hubiesen grabado cuando este hombre me dijo todo pancho que igual si volvía en un mes ya habrían llegado. La comida estaba buena, a veces resultaba repetitiva, pero como en muchos hoteles en los que tras siete días, acabas un poco aburrido de siempre ver cosas similares. Lo peor de los restaurantes era el servicio. El agua, café y demás bebidas, tardaban siglos en servírtelas. Si algo se acaba olvídate de que lo repongan. En una ocasión se acabó la mantequilla sin sal. Al ir a pedirle más al camarero, me comentó que tenían un problema de suministro en la isla y que se había agotado en todo el hotel. Curiosamente a la hora de la comida ya les había llegado. Con el azúcar nos pasó igual. Pedimos los cafés al terminar la cena. Normalmente no los sirven en el restaurante, te mandan al bar de recepción, pero hoy tuvimos suerte. Los cafés vinieron, pero con sacarina. Pedimos azúcar y nos dijeron que aquello era azúcar. Les explicamos que era sacarina. “no, señor, eso es azúcar”. Tras una larga conversación las palabras de la camarera fueron “bueno, claro, es azúcar de dieta, pero azúcar en definitiva”. Con mucha paciencia le pedimos que nos trajese azúcar del que engorda, que en vacaciones solíamos hacer esos excesos. Nos dijo que sí, y se fue a recoger el comedor. Cuando terminó de recoger todas las mesas, unos 15 minutos después, nos trajo el azúcar. Otro tema problemático es el del cierre de la hora a la que terminan las comidas y las cenas. Por ejemplo, la cena en el Buffet termina a la diez. Si tú entras a las diez menos cuarto y te dispones a cenar, podrás hacerlo hasta las diez en punto. En ese momento se acercarán a tu mesa para recordarte que el restaurante está cerrado. Te piden amablemente que te marches para poder ofrecerte un buen servicio al día siguiente durante el desayuno. Supongo que ese buen servicio no tiene nada que ver con el suministro de mantequilla. La limpieza es otro problema con el que cuenta el hotel, no es que esté sucio, pero tampoco se esmeran (para que nos entendamos, no da asco, pero limpio no está). Si te queda arena en la ducha tendrás que limpiarla tú, las duchas, en su mayoría están atascadas (no sé si todas las del hotel, nosotros estábamos seis parejas en el hotel, y cuatro de nosotros tuvimos que pedir que nos viniesen a desatascar la ducha porque el agua se salía y llegaba al vestidor), todo lo que te caiga en el suelo de la habitación, allí queda… son pequeñas cosas, que llegas dispuesta a no darle importancia, hasta que un día te agotan la paciencia y bajas a recepción y se las sueltas todas. Yo exploté el viernes, cuando vinieron nuestros compañeros del otro hotel de la cadena, es decir del Hesperia Playa del Agua, y les dijeron que no podían pasar, que era por nuestra seguridad, que podrían poner en peligro al resto de los huéspedes. Nos dio la risa, porque la playa del Hesperia Isla Margarita, es pública, y sobre todo los fines de semana se llena de lugareños. En cambio los clientes del Hesperia Playa del Agua, con sus pulseritas identificativas y todo, nos ponían en serio riesgo. Eso sí, si compraban el “day pass” (creo que costaba unos 60 euros al cambio) no había ningún problema. Ese día, quisimos comer unas pizzas todos juntos (pagando nuestros compañeros lo que les correspondía) y no nos dejaron entrar en el restaurante porque había una convención y lo habían cerrado para el resto de los huéspedes. En fin… podría seguir… el caso es que reventé, llevaba desde el lunes aguantando pacientemente una tras otra: los jacuzzis que venían de Caracas a arreglarlos, la limpieza, la ropa interior en el cuarto, las mil y una convenciones que llenaban el hotel, los restaurantes y mermaban muchísimo el servicio de los demás huéspedes…. Al final, y aunque me había propuesto seriamente no hacerlo, fui a recepción y se las dije una a una. A partir de entonces algo mejoraron. Según nos comentaron nos señalaron la habitación como de trato VIP. Todos los días pasaban a ver si estábamos conformes con la limpieza o si necesitábamos algo, me desatascaron la ducha… eso sí, por la pieza del jacuzzi seguimos esperando. Yo, como le comenté al de recepción, no quería que me tratasen de ningún modo especial ni diferente al del resto de los clientes, simplemente el trato ajustado a lo que nosotros estábamos pagando, ni más ni menos.
Con todo esto no quiero asustar a nadie. Yo si tuviera que volver al Hesperia Isla Margarita, volvería encantada, es más, creo que si volviese a Isla Margarita volvería a este hotel. Las instalaciones son buenas, la comida también, el lugar es muy tranquilo, la playa es paradisíaca… lo que les falla es el servicio. Digamos que no le ponen ganas, y a mi esto me supera. A mi si alguien no puede hacer algo porque no tiene medios lo respeto, pero que no lo haga porque no le da la gana y aún encima se ría de mi, pues no lo tolero. Creo que cuando iba a recepción y decía el número de mi habitación debía indicar en letras bien grandes “problemática”. Mi recomendación es la siguiente: Escoged el hotel que más os gusté. El Playa del Agua es más caribeño, son sus edificios de dos plantas, su bar en la piscina, la limpieza es aceptable, está rodeado de tiendas, de agencias de viajes, puestos de artesanía…. Problemas según me han comentado: la inseguridad de la zona, la playa es pública, tiene mucho oleaje y es peligrosa, y por último la comida. Yo no la probé, pero mis compañeros quedaron muy descontentos. Todos los días comían y cenaban fuera. El Hesperia Isla Margarita, es un hotel más tipo Benidorm. Las instalaciones son muy buenas, las habitaciones con decoración tipo colonial son en mi opinión muy bonitas (la decoración de la mía era similar a la de los hoteles de Méjico, no sé si alguien conoce el Oasis Cancún, eran muy similares), la comida buena, la playa muy tranquila, prácticamente para nosotros solos (el viernes y el sábado se llena de venezolanos que vienen a pasar el fin de semana, pero aún así se está muy tranquilo), tenemos puestecitos de trenzas, masajes, artesanía… y todo muy bien de precio, el hotel es tranquilo (menos cuando los llegan las convenciones, que según dicen no es habitual, pero a nosotros nos tocaron cuatro) y está igual de alejado que los demás, ya que a dónde quieras ir tendrás que coger taxi igualmente. Conociendo todo esto, en uno y otro estaréis bien. Eso sí, si sois un grupo, como nosotros, lo ideal sería ir todos a un único hotel, fuera cual fuera. Problemas los encontraréis en todos, supongo que hasta en el Hilton, pero no sólo problemas, en los dos lo pasaréis también muy bien. Al final lo que cuenta son las ganas de pasarlo bien y de mirar las cosas desde otra óptica. No debemos dejar que nada nos amargue las vacaciones, que trabajamos mucho para regalarnos estos diítas al año. Ahora sí…. Sólo nos queda el regreso. No sé por qué, pero yo nunca quiero volver.