Domingo 4/9/2016. Navegación.
Hoy tenemos el día de relax. Después de la paliza de estos tres días en Copenhague nos merecemos levantarnos un poquito más tarde sin prisas. El primero soy yo, así mientras los niños van espabilando subo a cubierta para ver el día que hace, doy el parte meteorológico a la familia, y nos vestimos según el tiempo que tenemos ¿veis como nos las apañamos aunque vayamos en interior?
Hoy decidimos desayunar en el restaurante (de 7 a 9:30) porque es más cómodo para nosotros, el buffet queda más a mano y muchos platos son a la carta. Así no tenemos que turnarnos a la hora de levantarnos a por la comida para no dejar a los niños solos.
Al entrar te van asignando una mesa, los camareros son bastantes rápidos y serviciales y siempre nos traían la trona para Pablo. Pero nos sentíamos allí un poco raros. Nos dio la sensación de que el restaurante era más demandado por el pasaje extranjero (sobre todo los alemanes) y la gente más mayor. La mayoría de italianos, españoles y gente joven suben a desayunar al buffet, por lo que éramos de los poquitos españoles y prácticamente con niños que desayunaban allí.
A nosotros no nos importaba ya que preparan los desayunos internacionales, que son a la carta. El alemán, con pan negro y salchichas frankfurt; el inglés, con beicon, huevos y salchichas; el mexicano, con tortitas y frijoles; el americano, con pancakes de chocolate; y nuestro favorito el holandés, un panecillo con baicon, huevos benedictinos y salsa holandesa ¡buenísimo!
Además como llevamos el todo incluido aprovechamos para pedir los cafés al Bar Service, que eran los de cafetera y no el de pucherete del buffet.
Tras un “ligero” desayuno, teníamos que pasar por el Teatro Hortensia para el “control obligatorio face to face con las autoridades de inmigración inglesas”(adultos y niños), como ponía en el diario de abordo, tanto para los que bajen en Dover como para los que no. Al llegar nos encontramos una gran cola para entrar al teatro y presentar los pasaportes, pero al vernos que llevábamos a Pablo en su sillita nos pasaron por la salida, uno de los policías se cercó a nosotros y en 2 minutos estuvimos listos. Os podéis imaginar a toda la gente que hacía cola: “estos ingleses siempre igual”, “que si ya han firmado el Brexit”, “que si somos europeos”. En fin, otro tramite.
Después fuimos a llevar a Daniela, que estaba impaciente, al Squok Club, del que nunca quería salir. A nosotros nos gusta pasar las vacaciones juntos, aunque de vez en cuando, siempre viene bien un descansito de niños. En esto Costa es imbatible, el Club se encuentra abierto de 9 de la mañana hasta las 12 de la noche. Algunos padres creo que vieron poco a sus niños.
Nuestro descanso fue solo a medias porque en el Squok Club aceptan a los niños a partir de los 3 años y Pablo tiene 2, pero él es muy bueno y dormilón.
La mañana pasó rápidamente mientras paseamos por el barco y nos dimos un chapuzón en la lido dell'Ondina, la piscina central, que tiene techo abatible y en la que se estaba realmente bien. En este barco he disfrutado mucho de las piscinas con los niños porque son climatizadas y el agua está templadita. Ahora en los jacuzzis salias escaldado de lo caliente que estaban, eso quemaba.
Como leo por el foro las historias de las piscinas, tengo que decir que en este viaje estaban muy tranquilas. Eso sí, con niños en las piscinas pero ninguno en los jacuzzis. No estaban llenas, pero tampoco vacías, estaban ambientadas. Y tampoco había demasiado problema en coger una tumbona, siempre quedaba alguna vacía. El barco iba completísimo pero no se sentía agobio en ningún lugar. Algún sitio más lleno que otro pero se estaba muy a gusto allí.
Continua...