Hola de nuevo: Anoche escribí un párrafo de mil demonios de largo y al final ¡NO SE CARGÓ!. Con el cabreo ya lo dejé para hoy. Así que intentaré repetirlo, más o menos. Comenzaba así:
Hola de nuevo: ¿Atrevidos?, no, no creas. El caso es que nos enteramos el día antes de que cerca del puerto encontraríamos la estación de ferrocarril, así que nos levantamos sin prisas, desayunamos tranquilamente, nosotros dos y la mamá y la hija de Las Palmas; salimos del barco y la cosa comienza a pintar bien: La estación no estaba "cerca" del puerto, ¡estaba al lado mismo!, prácticamente junto al barco. Antes de las 8 ya habíamos sacado dinero israelí del cajero de la estación y comprado los billetes de tren hasta Tel-Aviv. La chica de la ventanilla nos dijo que al lado de la estación de tren de Tel-Aviv encontraríamos también la de autobuses, para Jerusalen. Enseguida estábamos ya dentro del tren, que iba lleeeeeno de militares armados hasta los dientes; seguridad total, por tanto. Vimos algo de Tel-Aviv, que nos pareció impresionante porque no nos esperábamos una ciudad tan moderna. Cogimos el autobús de Jerusalen y llegamos temprano a la ciudad: Comercios modernos en la estación, paseo por los alrededores, fotos, puente de Calatrava y... Taxi para la ciudad vieja. Oficina de turismo y plano gratis y ya, ¡ala!, a caminar por sus calles, aún sin rastro de las excursiones..., igual estábais todavía con el reparto de autobuses....
Con toda la mañana aún por delante estuvimos en el muro, mi marido pudo entrar en su sinagoga e incluso grabar por dentro sin ningún problema. Cuando ya nos íbamos coincidimos con nuestros compañeros de mesa catalanes; fotos y hasta luego, que ellos aún tenían que comenzar con la visita. Recorrimos un par de veces la Via Dolorosa. Entramos en la Iglesia del Santo Sepulcro; estaban celebrando los ortodoxos. Hicimos un poco de cola y pudimos entrar hasta el Sepulcro mismo, en turnos de 2 ó 3 personas. Más paseos arriba y abajo, izquierda y derecha y, cuando el sol declinaba más de la cuenta y antes de que se paralizara el país por el Sabat, taxi al canto y hacia la estación de autobuses. Bus moderno, confortable, directo a Haifa. Llegamos a una estación fín de trayecto a las puertas de Haifa, el bus no entra en la ciudad. Nos bajamos con cara de bobos, ¿Y ahora qué?; preguntamos a un soldado: "-no se preocupen, -síganme, yo voy en la misma dirección de su barco..." Nos metimos con él en un bus urbano (gratis porque el billete que traíamos seguía siendo válido) y nos dejó en la mismísima puerta del puerto. ¡Llegamos a tiempo de la merienda!. ¡Día redondo! ¿Y el precio?, no se si decirlo porque casi me da vergüenza de lo poco que era. Este día sacamos del cajero 300 Sheker (o como se escriba)y al día siguiente otros 100; esos 400 Sheker equivalen a unos 80 €, eso fue lo que gastamos por pareja durante los dos días; y eso que el segundo día tuvimos un taxi solo para nosotros 4, un taxi nuevo (Seat Córdoba por cierto) -hay que negociar el precio- si el grupo se divide y se paran a dos taxis a la vez ellos solos bajan el precio que no veas. Subimos al Monte Carmelo, visitamos los jardines (no recuerdo el nombre ahora) espectaculares, la Iglesia del Carmen, el barrio alemán y ... carretera hacia Acre (Akko), ciudad más árabe que judía, con su espléndida fortaleza templaria, todo muy medieval; día de mercado, todo abierto. Nos dió pereza dirigir el taxi hasta Nazaret, las canarias ya lo habían visitado en otra ocasión y ya estábamos cansados. Además tenemos decidido volver a Israel en otra ocasión pero ya con un viaje "normal" y disfrutar mejor lo que hemos visto y completar el resto del país.
Y ya corto que no me fio, a ver si se me va a borrar todo como ayer.
Buenas noches.