Santorini: como isla, muy fea (seca, árida y sin vegetación; allí no han visto un árbol en su vida) pero los pueblos son espectaculares.
Voy a intentar explicaros como se hace el desembarco. El barco no atraca, fondea. Por lo tanto, la única manera de ir a la isla es en lanchas. Pero no son las lanchas del barco sino unas que son del puerto. Los primeros en desembarcar son los que han cogido la excursión oficial del barco. Además, les bajan en un lugar distinto ya que tienen que tomar autobuses. Al resto, no nos permiten desembarcar aquí. Después, el barco reanuda la marcha hasta el puerto de Fira. Aquí, otra vez, el desembarco se hace en las mismas lanchas de antes y te llevan al puerto. No hay problemas de espacio ya que el trasiego de lanchas es constante. Lo siguiente que hay que hacer es subir a Fira ya que está en lo alto de un acantilado.
Aquí hay varias opciones:
En el mismo puerto se cogen unas lanchas que te llevan a Oia (por cierto, los autóctonos lo pronuncian “ia”) y la vuelta se hace en bus. Creo recordar que el precio era de 20 € por persona (nosotros no lo hicimos así). De esta forma, te evitas tener que subir a Fira pero puedes verlo a la vuelta.
Otra opción es subir a Fira. Hay tres maneras:
- A pata (500 y pico escalones y muchas cagadas de burro)
- En burro (5 € por cabeza)
- En teleférico (4 € por cabeza). No hay posibilidad de sacar ida y vuelta así que la cola para bajar te la comes si vuelves con la hora justa, como todo el mundo.
Desde aquí, para ir a Oia, se puede hacer en:
- Taxi (unos 20 € por cabeza ida y vuelta, pero hay que negociar)
- Bus (1 € y pico ir y otro tanto para volver pero hay colas y un poco de desorganización y el tiempo apremia)
- Alquilar un bus si sois un grupo numeroso. Nosotros éramos 37 y alquilamos uno de 50 plazas. Después se nos agregó un grupo de 10 personas más. Lo hicimos en la misma estación de autobuses y nos salió un poco caro (10 € por persona ida y vuelta). Sabiéndolo, podéis sacar un precio algo mejor; si sois muchos, intentad negociar el precio por bus y no por persona. Lo bueno es que la vuelta la tienes asegurada a la hora que pactéis.
En cuanto a Oia, es un pueblo precioso pero, como dije antes, no por el paisaje sino por las construcciones. No os lo perdáis. Hay muy buenas vistas de la caldera del antiguo volcán que es donde está fondeado el barco. Desde luego, es el lugar que más gratamente me ha sorprendido de todo el crucero. Y, además, es bastante barato para realizar compras.
Por último, aunque os digan que la última lancha de regreso es a las 19:00, nadie se queda en tierra. Si una lancha se llena, hay más esperando por si acaso (repito, ojo con la cola para bajar en el teleférico de regreso). Y un último apunte: según la experiencia de algunas personas del grupo que decidieron hacer uso del burro-taxi para bajar, algunos ‘burristas’ son bastante informales y puede que intenten cobrarte dos veces.