enca escribió: A que hora se podra desembarcar el dia de llegada?
La hora prevista es a las 7:00 pero es orientativa ya que hay que esperar a la autorización de La Autoridad Portuaria. El orden de salida va en función del turno que se haya elegido previamente.
Nosotros desembarcamos en Civitavecchia el 6 de mayo de 2015. Se retraso la salida.
Escribí para el foro de Zuiderdam 30 de junio sobre este tema. Lo copio aquí:
Desembarco Desembarcamos en Civitavecchia
Ese día se pidió a los pasajeros, sobre todo a los que iban a seguir viaje en el barco, que no hicieran uso del servicio de habitaciones para desayunar para, así, no entorpecer el paso en los pasillos con sus carros.
También varió el horario del desayuno, tanto en el Lido como en el Vista. Los abrieron antes que lo habitual.
Como en todos los barcos, se puede elegir cómo y a qué hora se va a desembarcar. Y esa elección hay que comunicarla.
En general hay una horquilla de tiempo para salir. Suele empezar al poco de atracar y acaba sobre las 10:00h
Por un lado está la salida libre: es aquella en la que cada uno coge sus maletas y se marcha. No recuerdo si en otros barcos esa libertad sirve para toda la horquilla.
La ventaja de esta opción es que son los primeros en salir si así lo desean y no hay por qué entregar las maletas de víspera.
Nosotros siempre nos acogemos a este sistema ya que, como muchas veces vamos a los puertos en coche, nos suele apetecer emprender el viaje de vuelta lo antes posible.
Salida programada Se han de dejar las maletas ante las puertas de los camarotes la víspera de la partida. En función del horario que hayas elegido te habrán repartido una pegatina. Ventaja: no cargas con las maletas. Ellos las bajan hasta una carpa a pie de barco donde las distribuyen por colores para que tú las recuperes. (no sé si en el caso de transfer con el barco, las llevan directamente al bus correspondiente). Desventaja: muchas veces se retrasa la apertura del barco y de rebote todo lo demás.
Como siempre, nosotros elegimos la salida libre ya que teníamos muy buena experiencia de este sistema.
En este caso fue un desastre, de nervios y agobio.
El problema no estuvo en la organización del barco sino en la desobediencia de los pasajeros.
Se nos avisó que la hora prevista de salida sería a las siete pero que dependía de la autorización de la Autoridad Portuaria que es quien debe dar el permiso. Así que nos rogaron que permaneciéramos en nuestras cabinas hasta que se diera el aviso.
Parece que cada vez hay mayor número de pasajeros que se acogen al sistema de salida libre y parece también que somos libres de desobedecer. La gente empezó a bajar con sus equipajes a las 7, aunque no se había dado el permiso. Se salía por la cubierta A pero bloquearon los ascensores de forma que sólo pudieran llegar a la cubierta 1.
Hay que decir que solo los ascensores del centro (dos grandes y los cuatro panorámicos que son bastante pequeños) llegan a la cubierta A. Y hay que recordar que la cubierta 1 tiene muy poco espacio público.
Primero estaba el lío de pillar un ascensor. Nosotros estábamos en la cubierta seis (había camarotes en la 7 y en la 8) por lo que todos los que pasaban iban llenos. Así que decidimos montarnos en uno que subía vacío y hacer el viaje hasta el décimo piso y, así, poder bajar.
Al llegar a la cubierta 1 era casi imposible el salir de los ascensores con las maletas ya que había muchísma gente esperando.
El personal que acertaba a pasar por allí (no mucho) permanecía impasible. (Yo lo comprendo porque era para darnos unos azotes a todos y, se supone, ellos tienen que ser siempre amables con los pasajeros, así que mejor hacerse los invisibles que arriesgarse a un motín).
Cuando soltaron el cordón de acceso a la escalera para bajar a la cubierta A andando, la gente se lanzó escaleras abajo con sus maletones, gente con problemas de movilidad, etc.
En ese momento yo me planté y decidí esperar a que pusieran en marcha los ascensores (fueron unos pocos minutos).
A partir de ese momento la salida fue ágil y sencilla. Estábamos hechos un manojo de nervios y agobiados (justo castigo).
Al salir buscamos el autobús del puerto.
Éste no nos llevó a la parada que está junto a la salida. Sino a otro lugar dentro del puerto donde esperaba otro autobús que, previo pago, nos acercaba a la estación. Había que comprar los billetes en una carpa que habían montado allí mismo. Cuesta 0,80€ por persona y, se supone, que otro tanto por maleta. Yo lo hice así, pero me da la impresión de que la gente compraba solo los de las personas.
En la estación había cola para comprar billetes. Había unos empleados que orientaban a la gente y les informaban de la existencia del billete que vale para I/V y transporte en Roma.
Había un tren en un andén que salía al cabo de un cuarto de hora. Así que subimos a él y esperamos a que arrancara. Mientras que con un ojo iba mirando las estaciones por las que pasábamos (nosotros nos apeábamos mucho antes que Roma) fui conversando con un italiano que me dio informaciones útiles para un próximo viaje a Roma.
En resumidas cuentas, sed obedientes y Buen viaje de ida... y de vuelta.