En este post quiero contar mis impresiones, obviamente personales y subjetivas, sobre el recién estrenado buque insignia de Costa Cruceros:
COSTA SMERALDA
Hemos disfrutado de él en la salida del 30 de diciembre.
EN GENERAL, ME HA/N GUSTADO MUCHO
-
El barco. Es espectacular y precioso. Cualquier adjetivo que le pueda poner se queda corto. Nada más entrar, sueltas un… WOOOOW! De momento huele a coche nuevo

. El dato: ha costado
¡¡¡1 BILLÓN DE EUROS!!!

- Los
cambios que responden a la nueva política de Costa en su contribución a la protección del medio ambiente:
o Ya no hay manteles en los restaurantes. Resulta raro, pero te acostumbras enseguida. Y aunque alguno lo achacará a pérdida de nivel o “glamour” yo pienso en el ahorro de agua y detergentes

.
o En el bufé te sirven los camareros y no tú, así que no se desperdician toneladas de comida, porque el pasaje “se controla”.
o No encuentras ya miles de fotografías empapelando paredes y que suelen tener como destino final acabar en la papelera. Ahora tienes a tu disposición una aplicación con la que con solo pasar la Tarjeta Costa te aparecen en pantalla todas las fotos que te han hecho en el crucero y tú imprimes las que quieras. Las fotos "Shades" las siguen imprimiendo en papel.
- La
organización de las excursiones. Ahora el punto de encuentro es el muelle y no uno de tantos salones, lo que agiliza mucho el trámite de irse de excursión. Irte 5 minutos después de la hora de encuentro fue lo habitual.
- Personalmente, me ha encantado volver a ver a Alejandro, el director del crucero, a quien conocimos en otro barco. Es un gran profesional, digno de estar al frente del "Smeralda".
- Nuestro cabinista, Chandan, ha sido fabuloso, aunque no nos entendiéramos muy bien

. Nos limpiaba el camarote dos veces al día. Y siempre encontramos detalles simpáticos con las toallas. No le vimos el día de desembarque y lamentamos no habernos despedido de él

.
- La
restauración. Hemos hecho todas las comidas en el restaurante
Bellavista, reservado para los Perla Diamante. El servicio, excepcional. En 50 minutos estábamos listos. La comida, dentro de los estándares de Costa, que a mí me gustan. Me han encantado, sobre todo, las ostras. Ha habido langosta, pero no la probamos. El solomillo (que ellos llaman filete de ternera

), espectacular. Solo un día fuimos a desayunar al bufé. Además de la novedad de que no cojas tú lo que quieres, hay una máquina para que te hagas el café a tu gusto (previo pase de la Tarjeta Costa). En el restaurante
Rugantino lo novedoso es que en la comida te sirven todos los platos del menú. Si la mesa está llena, bien; si solo somos dos, como nosotros, no acabas con todo; y no hablemos del francés que comía solo a nuestro lado… ¡Se lo comió todo!
EN GENERAL NO ME HA GUSTADO
- ¡NO HAY MINIBAR en el camarote!

¿Cómo puede ser esto? No puedes tener agua fría ni, como el caso de mi marido, guardar la insulina. He flipado muchísimo con esto. Tampoco me han gustado las mesitas que ahora hay al lado de la cama. Prefería el armario con puerta, que te permitía guardar objetos más íntimos.
- Obviamente no se puede modificar, pero no me ha gustado nada el diseño del teatro. Y era el sentir también general. ¿Cómo se puede apreciar un espectáculo viéndolo únicamente desde los laterales?

Además, no había asientos reservados para los Perla Diamante, un privilegio suprimido en este barco

.
- La
animación no ha estado a la altura de otros barcos. Salvo la fiesta de rojo/negro y la de nochevieja, que fueron espectaculares, el resto ha sido más bien aburrido. Apenas hay actividades de entretenimiento interesantes, salvo el consabido bingo, que es un tostón. He echado mucho de menos los “quiz” culturales.
- Que no haya sacarina a disposición y que haya que pedirla al camarero o buscarla por las mesas

. Del mismo modo que hay azucareros en todas las mesas, debería haber sacarina.
- Este barco es más ruidoso que otros. En el camarote se aprecian mucho los ruidos. El día 1 de enero tuvimos que soportar desde las 7 de la mañana los ruidos y las risas de otros pasajeros que se lo estaban pasando en grande corriendo por su camarote. Incluso llegué a salir en busca de su origen sin éxito. Se oyen mucho las puertas cuando se cierran y las pisadas en los puentes superiores.
- En cuanto al
servicio de cabina, esta vez hemos sufrido retrasos con la entrega de las maletas, que no llegaron hasta las 16:00, y después de reclamarlas. Y eso que somos Perla Diamante. Pedí más almohadas y no llegaron hasta la 1 de la madrugada, cuando ya estábamos descansando. Pedí también más perchas y como no llegaron hasta el día siguiente tuve que dejar la ropa encima del sofá. Esto no me había ocurrido antes. Y es un punto negativo.
- No recibimos en el camarote el regalo por subir de categoría en el Costa Club y tuvimos que ir a reclamarlo.
- No hay canal de películas en español como en otros barcos.
- ¡¿Cómo puede ser que no hayamos conseguido un plano del barco?! Siempre lo hemos tenido en el camarote y era ideal para guardar la Tarjeta Costa. Al tercer día me cansé de pedirlo en recepción

. El director de crucero, Alejandro, me dijo al respecto que Costa pretende que seamos más "interactivos". La App de Costa funciona muy bien, sí, y los paneles instalados por todas partes, pero cuesta ver a unos con plano y a otros no.
- Tampoco me gusta el nuevo diario de a bordo. Es un poco caótico. Se entendía mejor el otro.
- Las traducciones de los ingredientes en las cartas del menú en español también son mejorables. Denominar 'camarón' a una 'gamba roja' es, como poco, chocante

.
- Reservé un día en el Spa. Para los Perla Diamante es gratis por un día, pero como lo reservé en MyCosta allí no te dicen que si vas un día de navegación lo pagas, aun siendo Diamante. Así que otro privilegio que perdí

. Debería constar la información en la web.
En definitiva, hemos disfrutado de un crucero tranquilo y agradable. El objetivo era "conocer" un barco grande, pero yo soy más de barcos pequeños con menos pasaje

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Saludos para todos.