Atracamos en Palermo con un día horroroso, gris, lluvioso... Así que cambiamos las sandalias por playeros, enfundamos chubasquero y a conocer la ciudad.
En este caso también hemos cogido excursion, haremos una ruta en bus por las principales calles y zonas de Palermo, pararemos a conocer la Catedral, y pondremos rumbo a Monreale para conocer la Catedral, una auténtica obra de arte.
Pues bien, poniendo rumbo a la Catedral de Palermo lo primero que te das cuenta (aun sin quererlo) es el caos circulatorio de la ciudad. No hay reglas de circulación, y, si las hay, no se cumplen

No me atrevería a decir que es como en Nueva Delhi, pero... se acerca mucho... Cambios de sentido en medio de la carretera general, aparcamientos en doble y triple fila, semáforos en rojo... Un estrés, vamos. Eso sí, nadie toca el claxon ni discute. Lo tienen asumido, por tanto, todos hacen lo mismo
Llegamos a la Catedral y, ¡oh, que veo! media fachada cubierta por una enoorrrme lona anunciando el nuevo Mini

Una belleza estética en toda regla jajaja. Por lo visto están restaurando la fachada y, como no hay €€€, pues la solución es la publicidad... Hombre, ver, se ve bien, si era el objetivo del anunciante, 100% de acierto
La guía comienza las explicaciones, entramos en la Catedral, más explicaciones, fotos, más fotos y, listo. Nos vamos para Monreale.
Tras 15 minutos aproximadamente de autocar, esquivando coches y peatones como si de un videojuego se tratase, llegamos a Monreale, donde lo "único" que hay que ver es la Catedral. Los autobuses no pueden subir hasta la Catedral, así que nos dejan en el aparcamiento y hay que subir escaleras. Aquellos que no puedan, hay servicio de taxi que cobra por subir 1€, pero hay que ponerse de acuerdo con más gente para llenar el taxi, si no, te cobra los 4€ como si fuesen 4 personas.
Una vez arriba, después de subir las empedradas escaleras, que estando mojadas puede ser una aventura sobre patines

, nos dirigimos a la Catedral. Ya por fuera es imponente, pero aún lo es mas al entrar y ver todo este esplendor de mosaicos y pan de oro...
Una hora después, tras explicaciones históricas y visita a la Catedral, vuelta abajo, pero antes había que parar en las diversas tiendas de souvenirs que hay en el empedrado recorrido hasta los autocares.
Para llegar al barco, otra vez a sufrir el caos sobre ruedas...
Una vez a bordo, como llegamos tarde no hubo otra opción que comer (bueno, intentar comer) en el buffet. Un caos mayúsculo. Todas las excursiones llegamos a la vez, así que hoy tocaba comer sin bebida, bueno, miento, que las cervezas llegaron cuando ya habíamos ido a por el helado
Se me olvidó comentar, que era 24/5, es decir, la Final de la Champions entre el Real Madrid y Atlético de Madrid.
Inicialmente no querían ponerlo, pero al insistir tanto, finalmente el Today anunciaba que lo ponían en la pantalla gigante de la piscina central cubierta.
Todo pintaba muy bien, nos enfundamos la camiseta del Real Madrid, nos dirigimos al puente 9 y ya tenían todo preparado. Palomitas, Cerveza.......
Comienza el partido, se llena todo, partido emocionante. El final muchos ya lo sabréis, gana el Real Madrid.
Ahora viene el momento más indignante del crucero. En el mismo momento en que va a levantar la copa Casillas, cortan la imagen y empieza la actuación de un cantante. La gente gritando, ¿no podían esperar 2 minutos?. Lo peor fue que estaban esperando justo a ese momento para cortar. ¿Hubiese sido igual si el ganador fuese Italiano? Os aseguro que NO.
Pero lo malo no acabó ahí, después de semejante desprecio hacia los españoles (que, como ellos decían, eramos minoría, solo 200...), y tras amortizar el Todo Incluido con un par de cócteles, nos vamos para el camarote.
Supuestamente, compré un Camarote PREMIUM, "disfrutando" de una mejor localización y altura. Vale. Y, supuestamente también, la piscina de popa, justo sobre nuestras cabezas era en la que nunca habría fiestas, ni música alta, ni nada similar... Pues bien, esa noche, al señor DJ y el "fantástico" equipo de animación les pareció que hacía muy buena noche para hacer la fiesta "Welcome Summer" al aire libre y justamente en esa piscina.
Llegamos sobre las 12 al camarote y, como que aquello sonaba mucho. Miro el Today y no ponía nada de ninguna fiesta en ese lugar, solamente que el bar cerraba a la 1.30... Las paredes temblaban al son del subwoofer. Me asomo al balcón y me sentí como en Ibiza. Decenas de italianos saltando y tirando papeles a los balcones inferiores (entre los que estaba yo), risas, gritos, saltos... El DJ y el equipo de animación gritando al micrófono... Vamos, un afterhour en alta mar.
Era imposible dormir, llamo a recepción, me dice que van a llamar para avisar. Era la 1 de la madrugada. A la 1.30 repito la llamada. Me dice la señorita que ya avisó pero que no le hacen caso.
La imposibilidad de dormir, el cansancio acumulado y la mala leche que te produce esta tomadura de pelo me hace llamar con "mal genio", ¿resultado? NI P___ CASO. Hasta las 2.45 no se dignaron a acabar la fiestecita.
Y, no me quiero imaginar la gente que pagó una pasta por las suites que estaban en mi misma cubierta, cada vez que me asomaba los veía protestando a grito limpio. Era gente de unos 45-50 años que querían dormir, lógicamente. ¿Que hubiese pasado si llegamos a viajar con niños pequeños? INDIGNANTE. Y nadie tuvo la mínima consideración ni siquiera en pedir disculpas. Como si no hubiese pasado nada. Una vergüenza. Si lo se, cogía camarote Classic, más barato y no tengo encima ninguna fiesta hasta las tantas...
Y, lo peor de todo, mañana atracábamos en Roma, con una excursion de 9 HORAS, y casi toda a pie... Para estar descansaditos...
De verdad, que siempre defendí esta compañía, pero la calidad está decayendo a pasos agigantados. Y ya no es solamente si baja la calidad de la comida, o bajan los camareros... Es que la atención al cliente ha cambiado mucho, pero mucho.
Siempre que elegí crucero, primero consultaba la web de Costa, y luego, si nada me gustaba ya miraba otras opciones. Como siempre me agradó precio, naves e itinerario, pues me quedaba en Costa... Pero, desde luego, ya no será mi primera opción...
En fin, después de una tarde-noche movidita, con mal cuerpo y enfado mayúsculo, intentemos olvidar y relajarnos para disfrutar mañana del plato fuerte, ROMA.