30 de Enero de 2011
Hoy es el día que embarcamos, pero hasta las 8 de la noche no tenemos que ir al barco, así que tenemos todo el día por delante y además muchas cosas queremos hacer. A ver lo que nos da tiempo.
Hoy el hotel nos invita a desayunar y es que aunque hemos estado fenomenal y el hotel también ha estado genial, ha tenido algunos fallos sin demasiada importancia y cuando hemos pedido que nos fueran preparando la factura que ya nos íbamos hemos dejado nuestras “quejas” e inmediatamente ha salido el manager a hablar con nosotros. Nos ha ofrecido llevarnos al aeropuerto para compensar esos pequeños “deficits”, pero le hemos dicho que no nos íbamos todavía, que íbamos de crucero, y ante su pregunta al aire de ¿que puedo hacer entonces por ustedes, yo sin dudarlo le he dicho, pues invítenos a desayunar, que es justo lo que íbamos a hacer ahora?. Nos ha dicho esperen unos minutos y en menos de cinco minutos se ha presentado con su cara sonriente, diciéndonos de acuerdo y pidiéndonos, de nuevo, disculpas por esos pequeños “fallos”.
La invitación ha consistido en el buffet del hotel que estaba fenomenal, muy variado y en cantidad. Nos han tratado como huéspedes especiales y hemos aprovechado a desayunar bien para que con un ligero tente en pie, poder continuar nuestra visita sin perder demasiado tiempo.
Dejamos las maletas en consigna en el hotel y de nuevo en un taxi, que se cogen estupendamente en las puertas de los hoteles, pues siempre hay alguno esperando, nos hemos ido lo primero a ver la Mezquita de Jumeirah. Majestuosa imagen la que vemos justo desde la acera de enfrente, que es donde nos bajamos del taxi. Hacemos unas cuantas fotos de este precioso ejemplo de arquitectura islámica y nos dirigimos a la visita. Nuestra sorpresa comienza en la misma puerta, la entrada a la Mezquita está acordonada y pone turno de visitas 10 a 11,15. Son las 10 y cuarto solamente pero una vez comenzada la visita no te dejan entrar hasta la siguiente que nosotros pensamos que será a las 11,15. Ya hay gente esperando el segundo turno, así que nos armamos de paciencia, paseamos un rato y esperamos hasta las 11,15. Nuestra segunda sorpresa es que al abrir la puerta y dirigirnos para prepararnos para la visita del segundo turno, el guardián nos dice que no hay mas turnos, y que no podemos entrar. Nos quedamos planchados. Lo único que nos permite es verla desde la misma puerta y tirar algunas fotografías. Bueno menos mal, menos da una piedra. La verdad es que no es para tanto. No nos hace mucha impresión que digamos, solo el trastorno del tiempo que hemos perdido.
Al lado tenemos la parada del big bus, que es la numero 13 “JUMEIRAH MOSQUE”. Ahí tomamos el bus, que pasa en ese momento y vamos recorriendo toda la playa de Jumeirah, pasando de nuevo por el Burj Al Arab, que no te cansas de admirar. El bug entra dentro de la Palmera y en la misma puerta del complejo del hotel Atlantis, tiene una parada. Ahí nos bajamos. Como todos estos edificios característicos de Dubai, nos quedamos admirados de lo bonitos y grandiosos que son. Es según nos cuenta un hotel de 6 estrellas catalogado como el mas grande del mundo, con playa privada, además tiene un centro comercial, un acuarium y un parque acuático que si no eres huésped es lo único que puedes visitar, por supuesto, el acuarium y el parque acuático previo pago de su importe. El hotel propiamente dicho solo está reservado para los huéspedes y me imagino que si reservas en el restaurante también podrás verlo. Nos dimos una vuelta por todo lo visitable de no pago, sacamos nuestras fotos de rigor y a la vuelta como ya nos habían caducado las 24 horas del billete big bus, la hicimos en el monorail, que merece la pena.
El monorail es un trenecillo exterior que va a una distancia del suelo como de 15 metros y te deja justo en la entrada de la palmera, “GATEWAY STATION”, desde donde cogimos un taxi para dirigirnos al mall de los Emirates.
Por fin un Mall!!!!, me moría de ganas de visitar uno de ellos, pero entre mi marido y mi hijo lo veía un poco chungo, ya que para ellos había muchas más cosas importantes que ver, jejejeje. Entramos en el mall, ¡Que pasada!!!. Lo primero que nos encontramos es como una plaza donde todas las tiendas son las firmas de super lujo, Hermes, Christian Dior, Dolce Gabanna, Luis Vuitton, etc..... y a cantidad de mujeres árabes, unas en grupo de 3 o 4, otras con su marido árabe, por supuesto todos vestidos con su indumentaria típica, entrar y salir de las tiendas como si fuera Zara o Mango. Disimuladamente hicimos fotos. Ah!! y ellas, todas con bolsos de marca, de los buenísimos.
Las fachadas de las tiendas de lujo, preciosas, sus escaparates espectaculares. Hasta mis “chicos” que pasan de esto, se quedaron maravillados. El centro comercial es enorme, Después de darnos un ligero paseillo por el trozo de centro comercial que nos llevaba a la pista de esquí y yo ir mirando todas las tiendas, por fuera, pero sin perder detalle, llegamos al Ski Dubai. La verdad, es que desde los miradores de los restaurantes se ve algo pero no te haces la idea de lo que realmente es ya que yo me imaginaba algo parecido, solo que en grande, de lo que tenemos en nuestro centro comercial Xanadú, pero para nada. Lo que vimos, es como un parque temático de nieve, con telesillas, pistas de esquí, trineos, pinos nevados, etc... Eso es lo que se ve, pero lo que dice mi libro a grosso modo es: “Con 5 pistas, 30 toneladas de nieve y remontadores, la pista de esqui cubierta Ski Dubai, de 25 pisos de alto, es uno de los enclaves principales de la ciudad” Continua: “El remonte transporta a los esquiadores hasta la cima de los cinco descensos, incluida la primera pista negra del mundo”. No había oído nunca lo de la pista negra, sigue diciendo que todo está congelado y continuamente creando nieve artificial con un sistema gigante de aire acondicionado. Termina diciendo que si no está usted hecho para el esquí siempre queda la pista de trineos, una galería de lanzamientos de bola de nieve o una rampa de 90 metros de longitud para los practicantes de snowboard. En la ciudad de lo descomunal y lo extravagante, Ski Dubai todavía consigue asombrar. Ah!. Además dice que es uno de los lugares más visitados de Dubai y que los fines de semana hay que reservar con tiempo, la ropa de nieve te la proporcionan ellos. En fin que nos resultó, resumiendo en dos palabras, como diría un torero, IN PRESIONANTE.
De aquí sin mucha pérdida de tiempo, ya que a las 4 de la tarde, teníamos reservado para subir a la Burj Kalifa o Burj Dubai. Nos cogimos otro taxi y a nuestro nuevo descubrimiento.
Antes de contar mi impresión sobre la Burj Dubai, quiero contaros que reservamos por internet diez días antes primero porque no es tan fácil conseguir entrada para la hora que quieres y lo segundo porque cuesta 4 veces menos, si, como lo oís. Si se hace la reserva por internet cuesta 20 euros por persona, si sacas los billetes en el momento te cuesta 80 euros, esa es la diferencia. Así que reservar por internet, no hagaís el primo.
www.burjdubai.com.
Bueno y que queréis que os cuente de la torre más alta del mundo, de 1 km de longitud y no se cuantos pisos de altura, lo que si se que en el piso 124 es donde está el mirador que nos ofrece una panorámica es-pec-ta-cu-lar.
La subida a la torre está muy bien organizada y hay fuertes medidas de seguridad pero no incordiantes. La torre está situada en el complejo del Dubai Mall. Solo el entorno es precioso. Por un lado la torre, enfrente otra torre de diseño que es el hotel Adress y al otro lado el Dubai Mall, en el medio un lago artificial con aguas azules turquesas precioso y en lo laterales bloques de viviendas. Es un lugar para quedarse.
Después al anochecer comienza el espectáculo, los edificios se van iluminando, las palmeras, hasta sus troncos, llenos de lucecitas y a partir de las 6 de la tarde y cada media hora se repite un espectáculo de agua, luz y sonido más que bonito, que ya no se que palabras emplear para no repetirme. Del lago salen fuentes que iluminan cada vez de un color, y al son de la música “bailan”.
De la Burj Dubai, mi libro dice que dicha torre tiene el honor de ser el edificio más asombroso de Dubai y quizá del mundo. Dice que el arquitecto se inspiró en una flor del desierto para diseñar la base de la torre que tiene forma de Y. La fórmula de triple lóbulo resiste los fuertes vientos de la región, mientras que una capa exterior de cristal reflectante y paneles de acero y aluminio soportan el feroz calor de Dubai.En el interior de la torre hay un hotel Armani y apartamentos que cuando salieron a la venta fueron vendidos en menos de 24 horas. ¡País de ricos!!!!
En fin que nos quedamos alucinados con todo lo que vimos. Entramos un rato en el Dubai Mall pero no pude hacerme idea de lo que realmente era este Mall, porque “mis chicos” comenzaron a ponerse nerviosos con que había que ir al hotel a recoger el equipaje y después al barco y como yo estaba bastante cansada, no les costó nada convencerme para irnos, eso si, prometiéndome que el sábado del desembarque lo dedicaríamos al Dubai Mall.
Fuimos al hotel, recogimos el equipaje y el mismo taxi nos trasladó al puerto. Recuerdo que entre risas y demás, íbamos comentando en el taxi, bueno que todavía no hemos empezado el viaje, esto ha sido el aperitivo y ya estamos cansados!!!!, jajajajajajja.
No había nadie, de clientes me refiero, para hacer el check-in del barco, aunque desde fuera ya veíamos bastantes luces encendidas dentro de los camarotes. Eran las 8,30 de la noche y con gran celeridad realizamos todos los trámites, la foto de rigor y tachin.....tachin......ya estamos en el camarote. Todo genial. Un camarote amplio, una terraza amplísima, un baño correcto, hasta inclusive algo mas grande que en otros barcos. Lo primero que hicimos fue deshacer las maletas para así estar libres y podernos acostar cuando quisiéramos. Lo segundo ligera exploración del barco, sobre todo de las zonas de comer, jajajajaja, y es que teníamos hambre, habíamos pasado el día con un tente en pie y queríamos cenar.
Este primer día la cena era buffet, sin ser nada del otro mundo, todo estaba bastante comestible, sobre todo el pescado, ya que yo me tomé un salmón a la plancha con un poco de arroz basmati y estaba bastante bueno, de primero una ensalada que yo misma me preparé con las diferentes verduras que tenían para ello.
Y aquí acabo el relato, por supuesto que después de cenar y trastear otro poco por el barco nos fuimos a dormir. Estábamos rotos. El día había sido agotador aunque precioso. Con días así te acuestas con la seguridad de tener dulces sueños, como así fué.