Holaaaaaaaa
Por aquí, aunque seguimos de vacaciones en la playita, echando de menos la vida de crucerista. Y es que ya nos lo avisó la inagotable Mercedes la argentina: que bueno que te recojan las toallas del suelo, te hagan la habitación pero sobre todo no pensar en que hago de comer y que las niñas no protesten jejeje.
Imagino que algún día repetiremos algún otro crucero pero dudo que demos con un grupo de gente tan genial como vosotros. Lástima no haber podido compartir más momentos con vosotros y que el día no tuviera 48 horas ¿verdad?.
Yo también quiero hacer mi pequeño homenaje a Parpeli y ¿cómo no? a nuestro increíble capitán del grupo 2, Olmus, y por supuesto a su mujer que también se lo curró. Y que lujo de compañeros de viaje en Roma y Florencia: los dos Monreal (pagaría por el maravilloso DVD que os habrá salido), la familia gracia (sigue así Juanjo), Nuria y Lluis, Edalon y compañía, los seis de Miguelcar, Meryalex y Rousmery, Antonio y familia, la pequeña Lucía (que bien se portó) y sus papis; y por supuesto en Pompeya (y algunos en Villefranche jejeje): esas increíbles sevillanas, Josep y familia, Margalida, Alexmon y, last but not least, mis paisanos yeclanos (aceptada esa invitación, me encantan los gazpachos de tu tierra).
Y ahora, como bien decía Olmus, a los que vayáis a viajar en el Voyager, aquí estaremos para resolveros aquellas dudas que tengáis y daros esas pistas que a nosotros nos vinieron tan bien cuando otros nos las pasaron.
Y sí, el móvil de mi hija finalmente apareció. Y es que aunque fuimos veinte veces a Guest Relations, finalmente, fue gracias a un camarero filipino del Windjammer llamado Mairon (es justo decirlo y que quede constancia) que el último día nos puso sobre la pista porque nos dijo que lo había encontrado y se lo había entregado a su supervisora (de ella no dire el nombre), la cual en lugar de depositarlo en Objetos Perdidos se lo guardó casi 24 horas y si no llega a ser por Mairon, todos lo hubiéramos dado por perdido y nadie se hubiera enterado. Finalmente tuvieron que ir a buscarla a su camarote (casi salimos los últimos del barco), y aunque nos pidió mil disculpas y dio alguna excusa peregrina para justificar la no entrega en Guest Relations, lo cierto y verdad es que habían intentado manipularlo y el pin se había bloqueado lo cual indica que no tenía muy buenas intenciones. Pero bueno, lo dejaremos en que tuvo un mal día o que quizá sea la excepción a la regla de un pasaje maravilloso y de gran profesionalidad y simpatía.
Por último a los que viajen a Roma recomendarles que de ser posible pidan que Pilar los guíe. Y es que Piratas del grupo 2 nunca olvidaremos eso de: ¿Cuántos obeliscos hay en Roma? Y donde hay un obelisco hay una….
Nos vemos por aquí y la próxima vez prometo ser más breve jejeje.
Besos a todos desde Murcia
Carmen