Buenas a todos:
Lo hemos pasado muy bien durante todo el viaje, y nuestra hija aún mejor.
Nuestro viaje de vuelta tuvo un pequeño incidente, cuando nuestra hija se tiró un vaso lleno de chocolate caliente por encima, cuando ya habíamos facturado las maletas, y a pocos minutos de tener que ir a embarcar, sin tiempo para cambiarla, ni ropa, y resfriada. Menos mal que con un poco de imaginación, bastantes servilletas de papel, y corriendo hacia la puerta de embarque sin terminar de desayunar del todo, pudimos salir del paso, y el resfriado ha desaparecido, en cuanto hemos llegado al calor de 39 grados.
Agradecemos a los organizadores su trabajo para que haya sido posible este viaje.
Un saludo especial a todos los conocidos, y a los compañeros de nuestra mesa.
Todavía más especial, a Álvaro y Paula, por el cariño que le dieron a nuestra hija.
No recuerdo el Nick de los padres de Oriol, pero gracias por la ayuda cuando se cayó de cabeza nuestra hija en los 3 escalones de mármol del centrum.
Nuestra valoración es la siguiente:
- Todos los guías de nuestras excursiones fueron muy buenos (sé que todos no tuvieron la misma suerte, pero la mayoría de los guías, no todos, fueron muy buenos).
- Las excursiones, aún con un poquito de estrés adicional por viajar con una niña pequeña, fue bastante llevadero, y las disfrutamos todas, que fueron como mínimo buenas, y varias excelentes. Casi me da un infarto en los primeros 20 minutos empujando el carrito con mi hija, camino hacia el glaciar, pero al final, me vino bien para rebajar el sobrepeso de la comida, y valió la pena.
- La gastronomía del barco bien, a veces muy buena, y otras no tanto, sobre todo en la carne. Los camareros, sobre todo el asistente, muy amables. El camarero turco, se atrevía no solo a recomendarnos, sino a no recomendarnos según qué platos. Para elegir bien, había que pedir lo que NO recomendaba, que era lo más rico, según mi gusto. En cualquier caso, y aún con estos sucesos "divertidos", eran amables y atentos, trayendo siempre todo lo que pedíamos, fuera la cantidad que fuera.
- Las actividades en español muy pobres. Deberíamos ser todos más activos a la hora de reclamar en recepción, por ejemplo, el cine en el teatro subtitulado en español, y al menos un canal de la tv en nuestro idioma, porque solo estaba el de emergencias, y poca cosa más, pero de entretenimiento, ni uno. De todas formas, no es nada que nos sorprenda y es lo de siempre de estos barcos americanos.
- La sala de juegos Fisher Price para niños hasta 3 años, excelente.
- El horario del teatro de las 19h coincidía con el momento más placentero, y cuando los adolescentes nos dejaban tranquilos en el solárium, por lo que los días que este horario cambiaba a las 22:45h, se podía disfrutar mejor de la piscina cubierta.
- Se ha agradecido muchísimo los días de descanso en altamar, para hacer un viaje mucho más tranquilo y relajado. Complementado con mayores actividades en español, hubiera estado perfecto.
- Todo el tiempo excelente durante todo el viaje. Ni en Bergen nos pilló la lluvia que calló de 5 minutos, pues estábamos resguardados en los callejones cubiertos de las casitas de madera patrimonio de la humanidad.
- Me da envidia Datejedor, al que le tocó un buen premio en la fiesta de Cruise Critic, y todavía más al último premio, el más caro, que se lo llevó un extranjero, de los pocos que había en la fiesta no españoles, y sale a recogerlo por sorpresa de muchos.
- No me da envidia Datejedor, cuando se dio el susto de la maleta pérdida, pero qué alegría saber que la recuperó.
De momento, no recuerdo nada más que destacar, que seguro que lo hay.
Un abrazo a todos, y hasta el próximo viaje.
Vicente