CITY TOUR DE SAN JUAN CON DESTILERIA RON BACARDI
Disfrute de una visita guiada por Bacardí, la más grande del mundo destilería de ron, donde podrá degustar los productos o comprar algunos recuerdos líquido.
Luego, una visita a una de las ciudades coloniales, mejor conservadas español en el mundo, el Viejo San Juan.
La ciudad entera ,es un Sitio Histórico Nacional de Preservación de que es una visita obligada en cualquier visita a Puerto Rico.
A continuación, se visitará el Viejo San Juan, la segunda ciudad más antigua en el Nuevo Mundo, que data de 1513.
Verás excelentes ejemplos de arquitectura colonial española, caminar por las calles de adoquines y visitar los museos, iglesias y fortalezas que hacen que el Viejo San Juan de Puerto Rico uno de los destinos imperdibles.
El tour también incluye una parada fascinante en el , Fuerte de San Cristóbal,de mas de 500 años de antiguedad.
VISITA BACARDI
Ron Bacardí,es la mayor destilería del mundo de los espíritus naturales. A su llegada se embarcará en un tranvía al aire libre con una guía bilingüe que le llevará a su marca de construcción de la nueva visitante.
La primera parada será en un patio interior, después de pasar por una sala grande que contiene una fuente y tres impresiones de gran tamaño con representaciones históricas, se entra en el teatro y ver un cortometraje sobre la historia familiar y el proceso de destilación. Esta película dura aproximadamente 9 minutos.
A continuación, entrará en una réplica de una antigua destilería que alberga un excelente despliegue, aquí su guía, ofrecerán sus comentarios sobre la familia Bacardí y responder a preguntas. La siguiente galería es una oficina con "original" de documentación, retratos de familia, y una colección de botellas de ron, entre otros artículos.
Su siguiente parada será para un vídeo de corta duración, que describe el proceso real de toma de ron. Y usted tendrá la oportunidad de oler el producto en sus diferentes etapas de melaza al producto embotellado.
INFORMACION DE PUERTO RICO
Puerto Rico es una isla de forma casi rectangular en el mar Caribe. La isla, dentro de las Grandes Antillas, está está flanqueada por La Española al oeste y por las británicas Islas Vírgenes al este. Son también parte de Puerto Rico las islas de Vieques y Culebra (también habitadas), situadas al este, así como Mona, a 72 kilómetros al oeste, Monito, a corta distancia de Mona, y Desecheo, visible desde la costa oeste de Puerto Rico.
La isla está atravesada de oeste a este por la Cordillera Central cuyo punto más alto es el Cerro La Punta (1.338 metros). Esta cordillera divide a la isla en dos partes con paisajes muy dispares: la parte norte mucho más húmeda, con espesa vegetación y clima tropical. Allí se encuentra el Parque Nacional de El Yunque, donde se conservan importantes muestras de la vegetación autóctona de la isla, muchas de ellas de increíbles proporciones. La mitad sur de la isla es mucho más seca y árida. Los ríos son menos caudalosos y los parajes verdes del norte dejan paso a zonas semidesérticas y paisajes rocosos donde crecen la yuca y los cactus.
Montañas, valles, ríos, desiertos... Esta variedad de paisajes con que cuenta Puerto Rico se completa con más de 400 kilómetros de playa de fina arena y palmeras, muchas de las cuales albergan arrecifes llenos de vida.
Uno de los grandes tesoros del país es la isla de Mona, un paraje virgen muy particular en el que habitan especies animales y vegetales únicas en el mundo, como la culebra ciega o la iguana rinoceronte.
Historia
Los primeros habitantes de Puerto Rico fueron los Indios Arcaicos, que seguramente llegaron a la Isla desde Venezuela cerca del año 4500 antes de Cristo. A ellos les siguieron las tribus de los indios Igneri, en el año 200 después de Cristo, y luego los Taínos, en el año 800 de la Era Cristiana.
Cuando Cristóbal Colón pisó por primera vez Puerto Rico en 1493 en el transcurso de su segundo viaje la isla estaba habitada por los taínos, una gran familia de tribus pacíficas que habían desarrollado una sofisticada cultura en la que gobernaban tanto hombres como mujeres. Actualmente, quedan poblaciones muy reducidas de taínos, ya que la mayoría fueron exterminados por las enfermedades traídas por los españoles.
Colón bautizó la isla con el nombre de San Juan Bautista y la ciudad con el de Puerto Rico. Fue en 1521 cuando, tras la fundación de la capital de la isla, se intercambiaron estos dos nombres. En 1508 los españoles, encabezados por Ponce de León, se lanzaron a la conquista de la isla. La recién nacida San Juan se convirtió en uno de los principales puertos caribeños.
La estratégica situación de Puerto Rico, como entrada al Nuevo Mundo, hizo que otros países europeos pusieran sus ojos en la isla. Para hacer frente a esta amenaza, España inició la construcción de defensas alrededor de San Juan: se construyó una muralla que rodeaba la ciudad y se levantó el castillo del Morro con muros de seis metros de espesor desde el que aún se domina todo el puerto.
Cuando el escaso oro de Puerto Rico se agotó, los isleños trataron de desarrollar una economía agrícola. La ganadería, la caña de azúcar, el tabaco y el café fueron los productos principales. Para trabajar en estas plantaciones se trajeron esclavos procedentes de África. Esto creó una nueva clase social de propietarios enriquecidos que fueron alejándose progresivamente del dominio español, incapaz en muchas ocasiones de garantizar la paz y la seguridad en la colonia.
Con la llegada del siglo XIX Puerto Rico conoció una nueva oleada de inmigrantes y recibió el estatuto de virreinato. Finalmente, España concedió a Puerto Rico su autonomía en 1898 y los isleños celebraron la elección libre de su primer gobierno, pero algunos meses más tarde, la isla fue invadida por el ejército de EEUU en el transcurso de la Guerra Hispanoamericana. La ocupación de la isla fue ratificada por el Tratado de París junto a Cuba y Filipinas, perdiendo así España los últimos restos de su imperio.
Hubo algunos intentos de independizarse de la tutela norteamericana que no se consolidaron, como el de Luis Muñoz Rivera. Los residentes se convirtieron en ciudadanos de EEUU en 1917 y en 1952 Puerto Rico pasó voluntariamente a ser un Estado Libre Asociado de Estados Unidos, condición que sería ratificada mediante referéndum en 1967 y que aún permanece vigente. Esto significa que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses dotados de amplia autonomía, su moneda oficial es el dólar americano y comparten la política americana en materia de defensa, comercio y relaciones exteriores.
En la isla continúa el debate sobre si Puerto Rico debe buscar la independencia, mantener su condición actual o convertirse en el estado número 51 de EEUU.
Cultura
Desde la llegada de los primeros habitantes hace miles de años, la Isla que hoy se conoce como Puerto Rico ha sido el hogar de varias culturas diferentes. Como resultado de su privilegiada posición geográfica, en el centro del arco de las Antillas, y de su singular historia, Puerto Rico es un punto de encuentro entre la cultura hispana y la anglosajona.
Los taínos, el último de una serie de grupos que migró de Norte y Sur América, gobernaban la Isla cuando llegaron los españoles en 1493.
Las influencias africanas y amerindias se dejan ver sobre todo en las prácticas espiritistas y animistas de tanto arraigo en este pueblo que, por otro lado, es profundamente católico.
Durante sus 400 años de soberanía estos nuevos habitantes españoles forjaron los cimientos culturales. Ellos construyeron ciudades y pueblos, iglesias y fuertes, faros y carreteras. Trajeron esclavos de Africa para trabajar en los campos y estos a su vez, contribuyeron sazonando la cultura, enriqueciendo el idioma, la música y la cocina.
La confluencia de estas tres culturas, la indígena, la española y la africana, forjó el carácter puertorriqueño. Sin embargo, Puerto Rico ha sido parte de Estados Unidos desde el 1898 y los puertorriqueños ostentan la ciudadanía norteamericana desde el 1917. Esta estrecha relación con la nación más poderosa del mundo también ha dejado su huella.
Esta es una fascinante combinación de elementos que da a la Isla su carácter único. Aquí puedes encontrar pueblos que son auténticos reflejos de la España colonial y al mismo tiempo sentir el pulso de una gran ciudad. También podrás visitar poblados con más de 1000 años de antigüedad; disfrutar de la música que captura el espíritu de la Isla o vibrar con el eco de los ritmos internacionales y, por si fuera poco, también puedes observar a los científicos de la NASA mientras tratan de detectar señales de vida en el Universo!
El español es la lengua más hablada en la isla, pero está lleno de palabras y expresiones en inglés que en muchos casos son una adaptación de la palabra inglesa al castellano. Esta simbiosis de las dos lenguas ha dado lugar a lo que se conoce popularmente como «espanglish».
La música desempeña un papel fundamental en la cultura y la vida de Puerto Rico. El ritmo musical más característico de la isla caribeña es la salsa, que además suele tocarse con algunos instrumentos como las maracas y otros típicos de la zona como el cuatro o el güiro.
Festividades
La mayor parte de fiestas de Puerto Rico tienen un motivo religioso, como las Navidades o la Semana Santa. Sin embargo, es habitual que elementos cristianos y paganos se fundan en un armónico sincretismo, como sucede en las fiestas patronales de las diversas poblaciones.
El año se abre con el Carnaval, especialmente vistoso en Ponce, y la celebración de la Virgen de la Candelaria en Mayagüez. Pero la mayor parte de festejos se suceden durante el verano. Loíza acoge a finales de junio las fiestas de Santiago y Ponce las de Nuestra Señora de Guadalupe.
El 28 de diciembre, Día de los Inocentes, las calles de Hatillo se llenan de personas disfrazadas y enmascaradas que persiguen a los niños, rememorando la matanza de inocentes infantes encargada por Herodes.
La capital, San Juan, festeja la tercera semana de enero las fiestas de San Sebastián y a finales de junio las de San Juan Bautista. Este mes acoge también el Festival Pablo Casals.
Un mix de sabores
La cocina, como tantos aspectos de la vida puertorriqueña, se caracteriza por el mestizaje; por la mezcla de costumbres y sabores. Su gastronomía, está basada en el arroz, el pescado, los frijoles y los plátanos.
Se han conservado las costumbres taínas de los primeros pobladores de estas tierras y la cocina puertorriqueña sigue recurriendo a productos como la yuca, el maíz o la batata. La influencia de la cocina española (también llamada criolla) está también muy patente. De ella proviene el extendido uso de ingredientes como la cebolla, el ajo o los garbanzos. La población africana también condicionó los hábitos alimenticios de la isla. El resultado después de los años es una cocina con unas características muy particulares.
Algunos de los platos más típicos son el mofongo (cocinado con carne, plátanos verdes fritos y ajo), los tostones de plátano frito, las arañitas (también hechos a base de plátano), las empanadillas de carne o marisco o el asopao (sopa hecha generalmente con pollo).
Entre los postres más característicos se encuentran el tembleque (hecho de coco y leche), el arroz con dulce, el dulce de papaya y el flan.
La oferta de bebidas propias de Puerto Rico también resulta tentadora. Desde los zumos y batidos de frutas tropicales como la guayaba, la piña o el tamarindo al ron que se obtiene de la caña de azúcar caribeña y cuyo proceso de elaboración es todo un arte en Puerto Rico.
Los restaurantes, bastante numerosos y buenos, ofrecen cocina de calidad a precios económicos. Los que se quieran privar de esta galería de sabores siempre pueden ir a los frecuentes locales de comida rápida que, por influencia yanki, pueblan la isla.
San Juan
La capital es una ciudad que guarda dos ciudades en una: la vieja San Juan, que conserva el sabor hispano y auténticamente caribeño, y el resto de barrios de la ciudad más modernos y con más parecido a Estados Unidos.
El casco antiguo es una verdadera joya de la arquitectura colonial. Declarado por la Unesco Patrimonio Histórico de la Humanidad, ha sido completamente restaurado y conserva buena parte de la arquitectura de los siglos XVI y XVII. Una de las más destacables muestras de estos restos es el castillo de El Morro, construido por los españoles para proteger el puerto de las invasiones del pirata Francis Drake y que hoy constituye un espléndido mirador desde el que contemplar la ciudad y el mar. Su gemelo, El Castillo de San Cristóbal, se construyó tras caer el casi inexpugnable Morro en manos británicas en el siglo XVI.
La Fortaleza, construida en 1540 para defender la ciudad de los frecuentes ataques de los indios caribes de otras islas, es hoy la residencia oficial del gobernador de Puerto Rico y el edificio más antiguo de uso público del Nuevo Mundo.
La catedral de San Juan, de colores ocres y blancos, es uno de los templos más importantes de las Indias Occidentales. Al lado se encuentra el Convento, un antiguo monasterio de los carmelitas convertido en un curioso hotel de aires monacales.