Hola a todos.
Montse, seguro que estás deseando leer opiniones del crucero.
Bueno, como tengo demasiado trabajo acumulado y la cabeza atontada del vaivén del barco, voy a resumir brevemente lo más destacable, por si os puede servir de ayuda a los futuros oceánicos. Aquí van mis impresiones personales.
Lo hemos pasado muy bien y hemos conocido gente estupenda, la tripulación es excelente, el servicio igual, la comida demasiado excelente y abundante. Comed estos días mucha lechuga para que luego compensen los atracones del barco.
Lo único que tiene alguna pega, que lo sabíamos antes de ir, es que el barco es viejecito y se nota (el ascensor se estropea a menudo, algunos camarotes tienen problemas con la climatización, pero poca cosa). Esto es algo irrelevante comparado con las cosas buenas de las que disfrutas.
Estábamos en la cabina B81, abajo y en el centro. Algunas olas nos saltaban la ventana a veces (está chulo por el día, por la noche un poquito menos, jaja). Se duerme bien, no se oyen motores ni ruidos muy molestos. La habitación es muy grande, con varias camas, armarios de sobra, y el baño huele un poco regular cuando se mueve el barco, pero eso creo que pasa en casi todos.
No nos hizo mal tiempo, sólo nos llovió en Pisa, y a los que fueron a Capri (yo no). Pero algunas noches se movía un poco en los extremos (salón Broadway, comedor, etc.). Llevad biodramina y pedid manzana verde al camarero.
Nos vinieron muy bien las experiencias de otros compañeros, especialmente en Villefranche, que fuimos por libre una parte del Grupo Azul. Visitamos Mónaco con el trenecito y nos gustó mucho. Luego algunos fuimos a ver Niza, y a la vuelta tuvimos un sustillo porque no paró el tren en Villefranche, como decía el folleto. Así que volvimos a Mónaco. Menos mal que era temprano y llegamos al último tren para Villefranche. Moraleja: miran bien los horarios de los trenes y preguntad si para o no en vuestro destino.
En Pisa-Florencia fuimos con acompañante de la empresa de Emiliano muy simpática. Ahí tuvimos una “incidencia”, porque la chica nos contaba lo que íbamos a ver en el bus y luego nos dejó solos en Pisa. En Florencia llevaba ánimos de hacer lo mismo, dejándonos un plano, pero le comentamos que no nos parecía bien y nos acompañó, sin explicaciones por la calle (para que no la multasen), haciendo el recorrido que nos había propuesto. Luego, cada uno volvimos haciendo paradas en los monumentos y haciendo fotos. Muy bonito todo. Moraleja: aclarad con Emiliano el tema del acompañante, si lo lleváis.
En Roma teníamos guía todo el día. Fue agotador pero muy bonito todo. Aquí la pega es que no da tiempo a digerir todo lo que ves (eso ya lo sabes antes de ir). El conductor de este día era un poco “seco” o antipático. A mediodía quería llevarse el autobús a hacer otro servicio e hizo que la gente sacara las cosas. Aquí hubo protestas y un compañero habló con Emiliano y aclaró el tema, que eso no debía haberlo hecho el conductor. Por otra parte, el guía te lleva a la tienda del Vaticano de sus amiguitas para que compres allí. Eso lo hacen igualmente los guías de Pullmantur. Aquí os recomiendo la pizza de un bar al lado de la Fontana di Trevi, buenísima.
En Pompeya tuvimos guía 3 horas. Esta ciudad me sorprendió y gustó muchísimo. La guía explicaba muy bien y no nos llevo a tiendas de amigos ni nada.
De Túnez no voy a opinar mucho para no condicionar a nadie, pero yo cambiaría esta escala por las Baleares, Sicilia u otro lugar. Llevábamos 2 guías de Sami. De ver cosas bonitas, poco, poco. Te llevan a tiendas de sus amigos (donde llevan comisión, que se lo dijeron a un amigo), el resto te dicen que son malas o caras. Los regateos no me gustan ni se me dan bien y ahí es una barbaridad el precio que piden por cualquier cosa de dudosa calidad. Te acosan para que compres. Lo más bonito es la vista desde un mirador en Sidi Bou Said, sobre la bahía…preciosa.
Y ya he resumido bastante.
El Grupo Azul: estupendo, puntual y organizado.
El crucero: maravilloso. Para recomendar y repetir.
Ya colgaremos fotos.
¡Qué suerte los que vais prontito
]