La Gruta azul de Capri
Capri era reconocida por ser uno de los centros de reunión del famoseo mundial. Esto, aunque sigue ocurriendo actualmente ya no es tan exagerado como antiguamente. Muchas personas lo conocerán por esto y otras simplemente por el anuncio de “Martini”. Famoseo a parte lo que si es cierto es que Capri es una isla maravillosa y bella. Darte un paseo por ella o simplemente tomarte un café en una de sus terracitas es algo extraordinario.
Si algo tenemos que destacar de Capri es sin duda su Gruta Azul. Esta gruta se encuentra en un acantilado de la isla y se accede a ella por una pequeña entrada que tiene a nivel del mar. Esta entrada no medirá más de 150cm de ancho y 50-100 cm. de alto según la marea, por lo que hay que entrar cuando la marea no es muy alta y el agua está en calma.
Una vez dentro, para ello hay que agachar las cabezas y casi tumbarse en la barca, podremos deleitarnos con una de las mejores vistas que yo haya visto jamás. Si el tiempo es soleado en el exterior dentro tendremos una luz azul celeste que entra por debajo de la roca iluminando el fondo de la cueva. La cueva tiene un gran profundidad pero el efecto luminoso y la blancura de la arena hará parecer que apenas cubre.
La forma más fácil de acceder a la cueva es cogiendo un bote desde Marina Grande que nos llevará hasta la entrada de la cueva. Una vez allí tendremos que embarcarnos en unos pequeños botes para poder entrar al interior de la cueva por la pequeña entrada. El precio de la excursión en temporada alta suele ser de unos 20 euros. En mi caso la excursión estaba incluida en otra que ya había cogido por lo que no se cuanto hubiera costado por separado
Nada más llegar al puerto de la isla nos dirigimos a la gruta Azul , el emblema de la isla. Para ello nos montamos en un barco que te lleva hasta la entrada y en el que os impresionarán los acantilados de la isla.
Al alcanzar las inmediaciones de la entrada varios barqueros te suben en sus barcas para visitarla. No siempre se puede entrar porque si la marea está muy alta la entrada se inunda. De hecho hay que agachar la cabeza en la barca para poder acceder a la gruta. Empezaré por lo malo: vale una pasta. Entre el barco más la barca echadle entre 10 y 20 euros por persona. Lo bueno es que seréis testigos de un espectáculo único en el mundo. Intentaré describirlo. Te encuentras en una cueva grande, negra y oscura.
Parece que la barca está levitando sobre una brillante nube azul fluorescente. Toda la luz de la cueva procede de debajo del agua y es lo que produce el impresionante efecto. Te encuentras completamente a oscuras pero en cuanto metes algo en el agua, por ejemplo la mano....zas! se vuelve azul brillante. Toda la iluminación de la cueva proviene del agua.
Los romanos ya conocían la existencia de la gruta. Fue redescubierta por un pintor alemán en 1826 y ello trajo consigo un inmenso incremento en el turismo a la isla.