Y esta otra también se pude visitar por nuestra cuenta.
BERGEN
Sobre Bergen, lo interesante de la ciudad se visita a pie. Mi plan seria visitar primero el muelle Hanseático y el mercado, el mercado de pescado y la zona centro de Bergen (city sentrum) está a unos escasos 15 minutos paseando, cruzando unos jardines y castillos medievales. Pasear por la ciudad, acercarse a las iglesias, y después tirar para el funicular, pero bajar del funicular andando. Para ir del barco al centro, pasar por la fortaleza medieval, con sus jardines, se acorta y es un camino más agradable.
Es tan buena ciudad para hacer compras como cualquier otra, pero tiene poco que visitar, así que sobran horas, y es buen día para curiosear tiendas.
El sol y el calor en Noruega supone que los jardines, espacios abiertos, balcones o cualquier cachito donde tumbarse en medio de la calle se llene de blancas/os noruegos en paños menores (no tiene nuestro pudor, en calzoncillos si hace falta) a tomar el sol. Ver salir el barco del fiordo a mar abierto. La verdad que la salida de este fiordo es diferente. Al principio se pasa bajo dos puentes, en uno de ellos muy justo. El fiordo es mucho más ancho, con muchas casa al los lados. El funicular, como todo en Noruega es caro, cerca de 12€ por persona. Lo mejor que se puede hacer es que uno se ponga en la cola, y el otro vaya a comprar los billetes, si dejas el funicular para el final de la visita, ni siquiera hay cola.
La subida en el funicular es interesante, sobre todo a quienes le gusten las alturas, como es mi caso. En mi personal opinión no da nada de vértigo, ni mareo ni nada parecido, es bastante suave.
Las vistas como es natural, son bellas, pero no comparables a Geiranger o Alesund.
Al parecer, en la parte trasera del mirador, hay un camino senderista “amable” doblemente malvado con trolls tallados de madera, etc, que según comenta todo el que lo ha hecho, es muy interesante.