Siguiendo con los relatillos damos paso a la 3ª entrega de:
"Vacaciones en el mar............Egeo"
Pre-Corfú y Corfú
Previamente a la visita a Corfú, tuvimos una experiencia metamórfica interesante
, ya que se celebró por la noche la famosa y divertida guerra de moros y cristianos, donde los albatros tuvieron una concurrida participación, veamos:
Fernando (SIDI) fue la transformista femenina de los moros y este servidor
, mis travestida cristiana, amen de Abel y Víctor (GAGARIN), que fueron las cheers liders de los cristianos, jajajaja en conclusión el no va mas del glamour, la femineidad y la delicadeza.
La mañana siguiente amanece fea, climatológicamente hablando, bastante nubosa, cielos oscuros, sin sol y con síntomas evidentes de haber llovido recientemente, lo que nos hacia temer una salida, bastante corta. Como es costumbre nos citamos el el cafe Navona, desde donde partimos, avituallados con cámaras, filmadoras, alguna chaqueta y algún que otro paraguas refugiado en el bolso.
Salimos del puerto viendo a nuestra izquierda y a cierta distancia las murallas de la ciudad, y sin percatarnos de que a escasos 20 metros existe una parada de bus, iniciamos la andadura, el grupo se compone de dúos, tríos y cuartetos ninguno de ellos musicales, pero si "largando" para ir haciendo mas amena la caminata (aproximadamente 1,5 km.), a medio camino vemos, entre bares y restaurantes a pie de carretera, algunas tiendas con el material apiñado, y efectuamos una parada en una ferretería, o algo así para comprar, pegamento rápido, (aun no me ha quedado claro, para que, aunque se especulaba en broma con la unión de una prótesis dental fracturada de tanto darle a la mandíbula, jajajaja); Poquito a poco llegamos a los pies de la muralla y unos metros mas adelante encontramos un doble Pórtico-pasillo que nos introduce en la ciudad. Las vistas inmediatas son de multitud de tiendas multicolores, que venden todo tipo de artículos, pelucas incluidas, enmedio de un pequeño río de gente (el día no acompaña). Vamos ascendiendo por lo que parece una de las arterias de la ciudad, escoltados por un sinfín de tiendas, que hacen que tu mirada vaya de una a otra, y de vez en cuando surge entre ellas alguna iglesia, (con unos retablos preciosos) o algún rincón digno de ser recordado (unas simples escaleras), que recojo con mi cámara. Cuando coronamos esa calle, (lloviznando), desembocamos frente a una especie de plaza grande, a nuestra izquierda y derecha bajo los portalones, están instalados los restaurantes, a la derecha vemos como se extiende la ciudad y a la izquierda vemos el museo con sus jardines y una pequeña entrada bajo un arco por donde entra el trafico rodado y a pie, nos dirigimos allí y pasando por el arco salimos a unos "balcones" desde donde se divisa prácticamente todo el tramo de muralla que da al mar con un pequeño puerto a la derecha y la pequeña isla de vidos (prácticamente deshabitada) y el grand mistral, allí a lo lejos a la izquierda.
Desandamos camino volviendo por el arco y nos introducimos en la ciudad, atravesando la plaza, no sin antes echar un vistazo a los aledaños del museo y jardines. Una vez allí, y casi siendo la tónica del resto del viaje, nos sumergimos en las callejas estrechas y llenas de tiendas de todo tipo, que suelen hacer las delicias de los turistas; la lluvia va arreciando y cada vez se hace mas engorroso moverse bajo los toldos cámara en mano y no digamos paraguas en mano. Como que a algunos se les hace inevitable comprar recuerdos de cada sitio para la familia y amigos, (entre los que me cuento), el grupo se rompe y sin darnos cuenta nos perdemos de vista, afortunadamente tenemos los teléfonos de todos ellos y entre risas, intentando ubicarnos y múltiples llamadas nos reunimos de nuevo, subiendo hasta la parte alta de la ciudad, desde donde descendemos buscando un bus urbano que nos lleve de vuelta al puerto; Esa parte de la ciudad bulle de actividad, se nota que no es la zona mas visitada, aunque no faltan tiendas de recuerdos, amablemente chapurreando ingles y todo lo que se nos ocurre, nos dirigen en dos direcciones distintas para coger el bus, jajaja, pero al final llegamos a la parada y compramos los billetes, después hacemos tiempo tomando un café (muy bueno por cierto) y chafardeando en una carnicería donde cuando pides la carne, te sale el carnicero con la pieza completa al hombro, la deposita en un tajo (enmedio de la carnicería) y allí la disecciona para extraer lo que has pedido. Después de unos 20 minutos de espera llega el bus, subimos y cruzamos la ciudad enmedio de un trafico bastante intenso y en cuestión de 15 minutos escasos nos deja frente a la entrada del puerto. Afortunadamente no llueve, pues desde allí al barco no hay donde refugiarse y pasito a pasito y casi sin mojarnos llegamos a nuestra barquita. Chim Pum y "asin" doy por finalizada la visita a Corfú.
Lueguito os pongo unas fotillos